Uno de mis mayores miedos siempre fue la decepción, sobre todo la idea de decepcionar a mis padres. Pero con el tiempo ese miedo se convirtió en realidad.
No paro de decepcionar y decepcionarme. Y cada día se nota más que nunca fui ni seré perfecta como todo el mundo esperaba. Soy humana, soy imperfecta, pero me duele que sea así.
Y la gente también me decepciona a diario. Y yo sigo como una firme creyente de la buena gente, soy como una nena que sigue creyendo en Santa Claus aunque vio a sus padres comprando los regalos de navidad. Pero no puedo dejar de hacerlo. Y sufro por eso, sufro de decepciones y por la gente que ya no está en mi vida.
Ojalá creyera así tan ciegamente en mi misma...
Yo misma también me decepciono, no hago las cosas que mi yo del pasado habría querido. Estoy echando a perder todo el esfuerzo de años anteriores por episodios de mierda. Estoy confundida, aturdida, desesperada, pero no grito, ni me hago cargo de mis responsabilidades. Solo estoy. Solo existo mientras mi mundo se viene abajo. Y por dentro pienso que nada tiene sentido porque este no es mi lugar de todos modos, igual siempre me quise suicidar, total ya hice todo mal y no puedo hacer nada para cambiarlo.
¿Y si quiero revertir todo lo malo que hice? ¿Por donde empiezo?
Todo es más duro y complicado cuando sos adulto. Me encantaría tener 8 años nuevamente y sentarme atrás del auto de mi abuelo mientras me conduce hacia una plaza mientras me cuenta sus más grandes aventuras de joven. Pero hace 6 años que no escucho su voz, vendieron su auto apenas murió y yo definitivamente ya no soy una nena. No puedo volver.
No se quien soy, no se que quiero, no se nada y siempre quise saberlo todo.
Nos leemos.