El año pasado fue un golpe en la cara para mí, una sacudida, un susto, un "cuidado porque las cosas pueden cambiar en cualquier momento". Comencé a preocuparme aún más por el futuro y por quiénes estarían en él, haciéndome la idea de que estoy sola en esto.
Como todos. Aveces pensás que no, que si tenes gente a tu alrededor (familia o amigos) está todo bien, pero no. Siempre estamos por nuestra cuenta, solos.
Este año fue otro golpe más. Me obligaron a salir del cuento de hadas, se cayeron las máscaras y las cosas dejaron de ser tan color rosa por casa. Me siento parada sobre una cuerda floja sujeta entre dos pilares que están rotos, sobre un vacío incierto, profundo y mortal.
Y ya se que me voy a caer, el tema va a ser sobrevivir a eso. El tiempo de recuperación o las ganas de realmente hacerlo. Sanar, dejar de sentir culpa por algo tan irreversible como existir.
Nos leemos.