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martes, 3 de marzo de 2020

El mal querer

Rehuyo el espejo por su honestidad.
Camino rápido y lejos de las ventanas.
Finjo no escuchar cuando me duele.
Sonrío mientras trago porque me quiero.

Pero en realidad no me quiero.
Y me cuesta entender tus ojos llenos de pasión al verme.
Cuando por mí solo siento repulsión y enojo.
Lloro y me alejo.

Porque estoy rota de nuevo.
Porque pierdo otra oportunidad.
Porque nos voy a lastimar.

Porque no sé querer.
Ni a vos, ni a él, ni a mi misma.



Nos leemos.




PD: Vean Spinning out en Netflix.

sábado, 22 de febrero de 2020

La depresión

Y un día volvió. Volvió la incertidumbre de los días cortos, las siestas largas, la habitación oscura y el teléfono en silencio. La melena despeinada, los ojos apagados y el corazón encogido. Y el dolor.
No entendía por qué me sentía tan "rara", hasta que me encontré echa un bollito en mi cama, llorando y temblando. Era mi amiga la depresión.
Hacía mucho tiempo que no la veía. Sin embargo la última vez vino luego de un dolor muy grande y no le presté mucho atención. Pero ahora apareció sin previo aviso.
Estaba bien, contenta, llena de energía, con ganas de comerme el mundo y después ya no. 
Ahora me apagué como una vela sin aire o en el medio del viento. 
Todo es gris y yo no.
Hago todo lo que debería hacer una persona normal pero no lo soy. Me esfuerzo por salir pero algunos días es en vano, como hoy. Hoy solo quiero llorar, acurrucarme y despertar en un mañana mejor. O no despertar más.
Porque no importa lo bien que estés, un día llega ella y ya no querés ser.
Pero no podes hacer nada porque es parte de vos, aferrada a vos para siempre.
Así es ella, la depresión.

Nos leemos.

viernes, 10 de enero de 2020

Temporada desquiciada 2020

Trigger warning: si sufriste de algún desorden alimenticio en el pasado no leas esta boludes. Gracias.

Se terminaron las fiestas pero todas las calorías se quedaron en mi cuerpo.
Es muy raro este limbo de persona recuperada de un desorden alimenticio, porque aunque mi peso sea normal (lo supongo porque no piso una balanza hace mucho) y me alimente como una persona normal, sigo odiando mi cuerpo. Sigo sintiendo la grasa que hay en él. Es una sensación que me descompone físicamente, me da asco y miedo a la vez. Puedo sentir la grasa moviéndose por debajo de mi piel, por encima de mis órganos y creciendo con cada segundo que pasa.
Esto me pasa cuando subo de peso. Porque aunque no sé el número, puedo sentirlo. Mis piernas se ensanchan, el gap cuando junto las piernas desaparece, cuando me siento tengo un par de rollos en la panza, mi cadera se ensancha y aunque mi cintura se achica es sólo una ilusión, mis senos aumentan de tamaño y lo peor, mi cara. Mi cara que es más bien ovalada se convierte en el emoji de la luna llena y lo odio. 
Por cierto, me corté el pelo. Gran error. Siempre lo llevé largo por la cintura y en un estado de locura me lo corté por los hombros y es super raro verme así. No me desagrada tanto pero creo que no me lo volvería a cortar así. Así que en cierta forma también me siento más expuesta, ya no tengo mi safety blanket que cubría mi cara, torso y brazos. 
Así que mis primeros 10 días del año se resumieron en sentirme gorda, como hace diez años atrás. Sólo me aísle de mis amigos, familia y me refugie en series y comida, como hace diez años atrás. 
Espero que las cosas cambien porque esto no me está gustando nada. 
Lo escribo para ver lo miserable que soy así y lo estúpida que me veo escondiéndome del mundo por pesar unos kilos de más.
Y mañana voy a almorzar a lo de mi abuela porque me vio flaca. Yo ya no sé nada, estos desordenes te terminan volviendo absolutamente loca. Diez años más, diez años menos, la misma loca.
Loca cuerda porque sé de lo que hablo, lo que siento y veo, pero sigo enferma y aunque el resto no vea esos 3 o 4 kgs de más en mí, yo si puedo hacerlo. Y el hecho de estar recuperada y tener la conciencia suficiente para no querer volver a ciertos patrones que dañaban mi cuerpo, me hace mierda. Porque no se bajar de peso sanamente, tampoco siento que pueda hacerlo. 
Y este es el limbo del cual hablo. El estar mal mientras aparentas estar bien. 
Ya debería ser una profesional en esto, pero no.

Por cierto, parte de todo este desastre mental tiene que ver con que estamos en verano, me voy a la playa en una semana, tengo que comprar ropa de baño y me siento como siento. Y también, en noviembre me hice cortes en las piernas como una adolescente estúpida y las cicatrices aún son muy visibles. Así que creo que todo esto último es lo que me tiene tan desquiciada. Me gustaría que me dijeran al menos como puedo disimular las cicatrices. Gracias(? Y perdón(? si leíste hasta acá y te arruiné el día con mis pensamientos.


Nos leemos.

sábado, 31 de agosto de 2019

Llorar, fracasar, llorar

Es el último día de Agosto y me lo pasé con resaca y sin poder dejar de llorar.
Por lo mismo de siempre, por mí, por el ahogo y no ser quien quiero ser.
Por mis viejos, sus expectativas y las mías.
Porque la depresión no me deja ser normal y vivir como una persona.

No sé si a las que viven en Argentina les pasa lo mismo, pero es que todo es una mierda acá. Y más si estás sin trabajo. Me siento un parásito de nuevo. Me enfermo y no quiero depender de mis padres para eso. Pero no me queda otra porque todos mis ahorros se fueron en un celular nuevo el mes pasado, porque fui una estúpida y estaba ebria y rompí el anterior. No entiendo por qué tengo que ser tan estúpida. 
Me enoja no estar recibida aún y todo lo que me falta para eso. Tengo todo eso en la cabeza y lo que más me molesta, más que todo, es que no me esfuerzo para salir de esta situación. No estoy preparando exámenes, me hago la pelotuda porque estoy cursando materias y sólo me limito a leer, resumir y estudiar para esos parciales. Pero tengo las mañanas libres, tengo algunas tardes libres pero no puedo agarrar un libro. Y tengo quinientas excusas para mi comportamiento, todos los días y a cada rato tengo una excusa nueva y me engaño a mi misma. 
Esta semana estuve pensando en volver a terapia, pero obviamente no tengo dinero para darme ese lujo. Así que soy esto, me odio y no puedo cambiarlo. 
Apenas puedo abrir los ojos porque están demasiado hinchados, discutí con mi madre y no salí de la habitación en horas. Soy una adolescente atrapada en el cuerpo de una adulta.
¿Cómo puedo salir de esto?
La razón por la que quebré tanto en llanto hoy fue porque tenía lo necesario para terminar conmigo esta tarde y me puse a pensar en las reacciones de la gente luego de mi deceso. Pensaba que la cama sobre la que estaba ya no sería nunca más mi lugar de consuelo y que en unas horas podría estar en un ataúd, en un frío cementerio, para nunca más volver. 
¡Qué dramática! Y sí, pero todo es verdad.
Pero no pude, no me animé.
Y si me arrepiento, pero también me arrepiento de muchas cosas más.

Espero que las cosas mejoren para todos.
Nos leemos.

miércoles, 4 de abril de 2018

Los ojos más tristes del mundo

Acabo de despertar de una siesta forzada, de esas que tomo para cerrar sesión en mi cerebro por unas horas y dejar de escuchar esa voz que tanto odio. Me levanté luego de chequear mi teléfono sin notificaciones, aún más cansada que antes.
Me vestí por segunda vez en el día. Recogí mi brillante cabello recién salido de la peluquería pero que nadie ha podido apreciar entre las paredes de mi habitación. Lavé mi rostro lastimado después de demasiadas exfoliaciones para un día.

Y ahí lo vi.
Vi los ojos más tristes del mundo, los míos. 
Cansados de despertar, cansados de mirar nada nuevo, cansados de ver tristeza.


Tengo miedo, no tengo a nadie en mi vida, me alejé de todos. No sé por qué estoy como estoy, tan perdida, tan aislada, tan temerosa, tan débil, tan sola. 
Todo esta mal. Me las ingenié maravillosamente bien para echar a perder mi vida en el transcurso de un año, o quizás más. Vengo jodida desde hace tiempo pero al menos me esforzaba por estar bien, hoy no. Hoy no estoy bien y ni siquiera trato de ocultarlo. No tengo fuerzas para salir de esta, no tengo a nadie, ni a mí misma porque me siento muy débil.
No sé que hacer.

Supongo, que nos leemos.





domingo, 25 de marzo de 2018

Desahogándome en palabras

Otro sábado en casa, ya se me están acabando las excusas para evitar invitaciones. Ahora por ejemplo tengo apagado el celular porque me harté de mentir y esquivar a la gente.
Estoy enferma, estoy mal, estoy deprimida y ningún amigo, ninguna risa, ningún trago puede hacerme sentir mejor. Lo peor es que no puedo hablar sobre esto con nadie. Siempre fue así, mi depresión y yo, nadie más. 
Lo que menos quiero hacer es publicar este tipo de entradas pero es mi única forma de escape, de desahogo.



La segunda sesión de terapia fue un poco mejor. Ya no sentí ganas de llorar mientras hablaba, creo que la psicóloga logró comprenderme un poco más, pero los únicos temas que tocamos son la universidad, algo sobre mis padres y cómo era yo en la escuela. 
Quiero tocar los temas fuertes pero no sé como sacarlos sin que ella me pregunte. Por momentos quiero hacer eso, quiero desahogarme del todo, confesar todo y gritarle que me ayude. Pero no me quiero quebrar en el medio del "tuve desordenes alimenticios, me corto, nunca me recupere desde la muerte de mi abuelo, pienso diariamente en suicidarme". ¿Cómo mierda decís eso? 
También me da vergüenza confesar que me odio, que me disgusta mi cuerpo, que no puedo entablar una relación con nadie porque no me siento digna ni de ser mirada por alguien que me gusta. 
Me da vergüenza porque la gente no me ve así, solo yo me veo así y me cuesta explicar el por qué no me quiero cuando ni siquiera yo lo se.

Que difícil es todo cuando tu peor enemiga sos vos misma. 
Siento que con cada día que pasa rompo algo nuevo. Cada día pierdo un amigo, me peleo con un familiar, borro una red social o bloqueo a una persona. Es como si otra persona entrara en mi cuerpo y decidiera arruinar mi vida por diversión. Como en los dibujitos, siento que entra un bichito en mi cerebro y comienza a apretar botones sin saber el daño que me puede causar.
Perdí el control de mi vida, no es la primera vez pero cada vez me cuesta más recuperarme.

Espero que tengan un buen fin de semana.
Nos leemos.




sábado, 17 de marzo de 2018

Niña loca


La niña mágica está loca.
Le teme al sol y a las estrellas,
se niega a bajar las escaleras
y salir al mundo real.

Se encierra entre paredes,
ni por las ventanas aparece.
Le teme a los ojos de la gente,
a los rumores de su inestabilidad.

Quiere que el príncipe la rescate,
pero él ya la olvidó.
Quemó sus fotos y recuerdos,
ya no la encuentra ni en sus sueños.

La niña mágica está loca,
ya no recuerda ni quién fue.
Se aísla entre las tinieblas
aún deseando un nuevo amanecer.

Hazel



Me estoy aislando de nuevo y me preocupa mucho. 
Dejé de ir al gimnasio porque me siento incapaz de dejar mi habitación, tampoco quiero darle explicaciones a mi compañera, no quiero verla. Tampoco quiero ver a mis demás compañeros de facultad, quienes ahora son mis únicos amigos, veremos hasta cuando... 
No aparezco ni en los grupos de whatsapp y decidí que este semestre no voy a cursar ninguna materia. Una, porque no puedo ya que quede inactiva por no rendir nada en todo un año. Y otra porque no quiero hacer lo mismo del año pasado, estaba super deprimida y me la pasé faltando a clases, desaprobé todas las materias que cursé, lo cuál es algo que nunca antes hice. Me sentí fatal y ahora no se si me siento peor, pero al menos me estoy escuchando un poco y sé que hay cosas que directamente no puedo hacer. Al menos no por ahora.
Así que me paso los días evitando el mundo real básicamente. Odio pasar por esto, odio que mi familia me vea así. Extraño tener una vida ocupada, ver gente, conversar y reír. Hace mucho que no me rio de verdad.
Igual tengo planes en mi cabeza, quiero intentar dejar la casa durante la semana e ir a estudiar a la biblioteca de la universidad, hacer ejercicio en mi habitación, hacer una dieta SANA, etcétera. Pero bueno, son planes que aún no puedo concretar por mis millones de miedos, la ansiedad que me genera la universidad y cruzarme a mis compañeros y que me hagan preguntas que no puedo responder.

Extraño la brisa del viento en mi cara y la libertad de poder actuar como una persona normal. Porque ya no me sale, me siento como una loca todo el tiempo. 

Nos leemos.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Primer intento

Muchas gracias por sus consejos en la entrada anterior, me sentí muy contenida.

La primera sesión fue corta pero un tanto larga para mí. Sentí ganas de llorar desde que me senté y empecé a hablar, pero no lo hice. No sabía como iba a reaccionar a ese momento, no tenía nada preparado y prefería que fluya. Fue como vomitar palabras que nunca antes habían salido de mi boca. Al salir me sentí rara, dejé el consultorio con una persona adentro que tenía todos los pensamientos que durante años protegí con todo mi ser. 
Hoy, un día después me inunda el miedo. Temo que no me pueda ayudar. 
Sé que no hable sobre TODOS los temas que me atormentan. Sólo me limité a hablar sobre mis recientes problemas académicos, la posible depresión, la ansiedad y ataques de pánico que no me dejan ni acercarme a la universidad. También me preguntó si tenía novio y quizás le haya dejado en claro que no puedo mantener una relación con nadie porque huyo, y en ese instante se río... no sé por qué. En fin, también quizás le haya dicho que mis problemas empezaron hace un año, lo cual no es cierto porque todo se derrumbo en mi pre adolescencia/adolescencia, o quizás antes. Tampoco hablé del desorden alimenticio, ni sé si realmente lo incluiré. 

Estoy llena de incertidumbre, es todo nuevo para mí pero creo que dejaré que fluya y ver como va todo. Después de todo apenas la vi una vez.

Y por cierto, sé que en la entrada anterior dije que tenía turno hace dos semanas atrás. Bueno, eso fue un fail total porque mi madre me dio mal la dirección del consultorio, hasta hoy no sé si lo hizo a propósito o qué. 
Por eso busque a otra por mi cuenta, la llamé y tuve la primera sesión ayer. 
No se si a todos les pasa pero a mi me incomoda mucho hablar por teléfono, sobre todo para pedir turno con alguien a quién nunca vi en mi vida, sobre todo un psicólogo, que en mi lista de miedo absoluto está en primer lugar. Me pasé días intentando llamar y simplemente no podía. 
Un día ya hundida en la miseria y la desesperanza le dije a mi madre que llamara por mí, me dijo que lo haría y hasta ahora no lo hizo, tampoco me preguntó si yo lo hice. 
Ninguno de mis padres saben que ya fui y que tuve la primera sesión. Hoy no me siento con ganas de decirles, no me nace. 
Ellos viven su vida y no me prestan mucha atención lo cual esta bien porque ya no soy ninguna niña como antes, pero al mismo tiempo siento que aún si soy una niña chiquita con miles de miedos. 

Me siento sola, pero al mismo tiempo poderosa porque estoy haciendo algo que quiero hacer desde los quince años y que mi madre nunca comprendió, ni autorizó. 
Lo hago por mi y por mi futuro, porque no lo veo. Si me preguntas adónde me veo en cinco o diez años te voy a decir que no sé. Todos mis sueños mueren a diario y hoy me siento un parásito viviendo a costa de mis padres, cuando de chica tenía planeado una vida fantástica para mi yo de 23 años.  



Espero que ustedes estén increíblemente bien, las quiero mucho.
Nos leemos.

martes, 27 de febrero de 2018

Un cambio


Me caí, de nuevo. La semana pasada fue aislamiento, llanto, desesperación y angustia. Un combo explosivo. Hoy sigo desesperanzada pero creo que puede cambiar, creo que yo puedo cambiar.

Este viernes tengo turno para mi primera sesión de terapia. Es algo que me debo desde hace años y va a ser interesante. Tengo miedos pero también me entusiasma ver como es la onda. Quiero respuestas.


Me gustaría que me contaran cómo fue su primera visita al psicólogo/psiquiatra. Mas o menos sé qué esperar, pero quiero que me lo cuenten desde su propia experiencia.
Espero que su semana sea buena.
Nos leemos.



viernes, 5 de enero de 2018

The bitch is back

Aunque nuestros planes y aires cambien, siempre hay momentos en los que los fantasmas del pasado buscan atacarte. Solo debemos aprender a ignorarlos.
Porque lo que no te ayudó en el momento en que más lo necesitabas, no tiene lugar en tu presente. En este presente, cuando por fin encontraste la paz que anhelaste siempre. En el que te diste cuenta de quien sos realmente y que la corona siempre fue tuya. 
No más lágrimas por fantasmas del pasado, no más días de espera y suspiros por amores del ayer, no más tiempo invertido en quienes ya no me suman. 
Hoy me quiero más. 



Los días grises también lograron encontrarme. Hay dolores que siempre me afectarán y tirarán a la cama sin importar todo el positivismo que cargue. Pero debo aprender a aceptarlos porque soy muy sensible y cuando alguien cercano se va me queda ese vacío para siempre. 
Hay dolores que son parte de mi.

Pero estoy dispuesta a que los días completamente negros no formen parte de mi vida. No sé como aún, y hoy fue uno de esos, pero ya estoy en pie. Todo esto solo depende de mí y prometo dar lo mejor de mi, pero sin intentar que todo sea perfecto. Y no darle importancia a lo que los demás piensen sobre mi, la única opinión que me importa es la mía.
Espero hacer de mi dolor mi fortaleza. 













Gracias por leer.






jueves, 23 de noviembre de 2017

Maniquí

Me siento mal, al borde del llanto, me desespero por dentro, pero soy un maniquí. Por fuera carezco de emociones y por dentro soy un huracán de sentimientos. 
Me desespera no poder ser quien quiero ser. Estoy harta de mis fracasos y de lo que no soy. Los años pasan y yo sigo quejándome de todo sin cambiar nada. 
Estoy harta de mí, de la gente que me rodea, de este lugar sin salida, de mi mente enquilombada y de ser una soñadora sin motivación.

Me odio por motivos que no debería. 
Me odio por querer a mis amigas que se olvidan de mi por meses y hablan mal de mi a mis espaldas. Me odio por hacerme tiempo para todos pero cuando yo necesito de alguien termino sola y decepcionada. 
Me odio porque siento que no estoy hecha para este mundo, estoy cansada de sufrir en silencio, me agota mi mente que no para y mi depresión que la siento tan pero tan mía desde los 9 años. 

Quiero sentir otra cosa que no sea esto. Quiero sentirme viva por más de dos horas, sin la necesidad de ninguna droga. Estoy harta de este vacío existencial que solo me provoca unas inmensas ganas de dejar de existir. 

Se me está acabando la paciencia conmigo. 
Cada día trato de seguir y darme otra oportunidad, pero siento que se me agota el tiempo, cada vez la habitación está más oscura y cerrada como mi corazón de maniquí. 



Perdón por mis entradas tan horribles y deprimentes. Espero que los días cambien para bien, para todos.

Nos leemos. 

domingo, 11 de junio de 2017

Incertidumbre

¿Qué hacer cuando te sentís mal en todos los aspectos de tu vida, pero necesitas estar bien?
Puedo mentirle al mundo pero no a mi misma. Puedo arruinar relaciones pero no quiero traicionar mi confianza. Quiero ser sin abandonar parte de mi, la parte rota.

Tengo miedo de lo que se viene.


Nos leemos.

domingo, 14 de agosto de 2016

Me hundo

Nada peor que aunque estés muy mal, seas la única persona que trata de mantenerte a flote. Y las cosas se complican aún más cuando tu entorno trata de hundirte, sin darse cuenta por supuesto pero matandote en fin.
Entonces ¿quién está bien y quién no? ¿Quién tiene la versión correcta de los hechos? 

Soy la persona más insegura que puedan llegar a conocer, nunca logro percibir en mi misma una sana imagen, nunca me siento bien conmigo misma. Sin embargo, en éste último tiempo sé que subí de peso porque es lógico, me pasé el último mes y medio sin moverme y aunque comiera poco no he quemado lo suficiente esas calorías. Pero no me siento enorme, creo que subí apróximadamente unos dos kilos y medio quizás (no me peso desde marzo por una desición propia pero conozco mi cuerpo). El tema es que ésta semana una persona me dijo que debería comenzar el gym, otra me hizo sentir mal mientras comia y la tercera, mi madre, también me dijo prácticamente gorda. Entonces, las cosas se vuelven sumamente complicadas. Y no sé cuánto debería odiarme.
(Sé que en mi entrada anterior contradice mi estado actual, pero la construcción del autoestima es un proceso largo).

Por ende ésta semana se me hizo mucho más extenuante de lo que debería. Entre éstos comentarios de mierda, la idea de despedirme mentalmente de él poque me hace mal pero al mismo tiempo verlo, mi depresión y las constantes guerras conmigo misma, fue una semana larga y terrible. 

Pero sobreviví a ayer y ya es un super logro.
Igual me deje ganar por todo ésto y cancelé todos los planes que tenía, por los que me sentí entusiasmada unos días antes. Pero no me arrepiento. No estaba en mi mejor momento.

Ésta semana también me pondrá a prueba pero estoy bien. Cada día admiro más mi fortaleza y hasta me rio por dentro cada vez que voy a algún lado y llego con mi super falsa sonrisa y asquerosa personalidad inventada. Hago una mini obra teatral sin levantar sospechas de que una hora antes estaba teniendo una crisis emocional. 
Asquerosa y triste.



Desde que cambié la url creo que sólo me ha leído una persona lol. Si bien es verdad, no tengo mucho tiempo para dedicarle a mi blog pero intentaré publicar más seguido y visitar sus blogs. Después de todo me hace sentir muy bien cuando lo hago.

Nos leemos.

miércoles, 27 de julio de 2016

Depresión y traumas

No sé si estaba todo estaba esperando a desmoronarse o qué, pero en cuanto publiqué la anterior entrada todo fue cuesta abajo. 
Siempre encuentro la manera para boicotearme todo el esfuerzo y en un abrir y cerrar de ojos me encuentro tirada en el suelo, con el rostro cubierto de lágrimas. Sin poder hacer nada, sin fuerzas para detener mis pensamientos que me aniquilan con cada segundo que corre. 
No importa lo bien que haga las cosas, creo que la depresión es parte de mi esencia, es una parte de mí de la que nunca podré escapar. Por más de que intente llevar una vida de lo más normal posible, no hay nada de normal conmigo. Y es algo que me cuesta muchísimo aceptar, porque me muero de ganas por hacer las mismas cosas que las personas de a mi alrededor hacen sin esfuerzo. Quiero sentir como los normales, quiero pensar como ellos y comportarme igual que ellos. 
Pero cuesta saber que nunca podré hacer determinadas cosas, al menos sé que siempre estarán esos días desgarradores de los que me es imposible zafar. 
¿Se puede vivir así? Quizás sí, pero también se puede morir así.

Este es un día muy malo, pésimo y duele aún más saber que no tengo a nadie para sostenerme. Nunca hay nadie pero creo que con el pasar de los años cada vez me siento aún más sola. Creo que porque imagino que mis días serán por siempre así. Y de todas formas si tuviera alguien, sé que ni aún así podría ser feliz. 
El otro día imaginaba que si alguna vez tengo un hijo, sólo le haría mal. Imaginaba que sería pálido y enfermo porque no lo sacaría afuera ni al sol, por más de que fuera necesario. No podría ser capaz de llevarlo a una plaza porque me incomodan ese tipo de situaciones y sé que sería extremadamente sobreprotectora. Terminaría odiandome por no ser como las otras madres normales. Sin mencionar el terrible daño que sufriría si me viera depresiva y postrada a una cama todos los días de su vida. No puedo cuidar de mi misma, mucho menos de otro humano.
Y lo peor de todo es que si quiero ser madre algún día. 
Siempre me niego al hecho porque también me aterrorriza los efectos que dejara en mi cuerpo. Creo que a toda persona que ha padecido de un trastorno alimenticio durante ya varios años piensa lo mismo, y no lo digo tanto por el lado estetico sino por lo psicologico, definitivamente me afectaria.

Algo que note tambien hoy, es que tengo demasiados miedos. Los que hoy me sonaron fuerte son el miedo al rechazo y al fracaso. Porque sí, me averguenza decirlo pero otra vez me arrepentí de rendir un examen por miedo al fracaso. Cualquier persona normal va y si le va bien, bien, y sino, bueno, lo intenta la próxima vez. Pero para mi no es así. Tengo una especide borderline y cualquier situación negativa que ocurre en mi vida es el fin del mundo, el fin de mi mundo. 
Desde reirme en un momento inoportuno, hasta caer delante de alguien o desaprobar un bendito examen. Cualquier cosa que me haga sentir mal me descontrola y solo quiero lastimarme. 
Peor aún es el hecho de que sufro en silencio, nunca hago escandalos solo cuando estoy sola, nunca dejo que nadie me vea en ese estado. En ningun estado, tampoco depresiva, salvo por mi familia porque convivo con ellos. 
Son mis secretos mejor guardados.

Y el miedo al rechazo se ve reflejado en mis relaciones, eso está más que claro. Por eso nunca tuve una relación formal con alguien. Solo me limite a tener "algo" con unos cuantos, que no significaron absolutamente nada para mí. Pero los que realmente me gustaban y moría por tener algo, solo los rechacé. Por miedos. Por miedo al rechazo, porque nunca tuve el autoestima necesaria para verme con ninguno de ellos. 
Nunca lo analicé con nadie, pero creo que tiene que ver con mis dramas de la infancia y el "abandono" que sufrí de parte de mis padres. O quizás fue la traumatica muerte del noviesito que tuve a los cinco años. Nunca lo sabré, pero creo que la infancia me arruino un poco. 


No sé por que se hizo tan larga esta entrada, solo pretendía subir un video. Supongo que tenía que sacarlo de mi cabeza.
Acá va el video. Lo vi hace unos años y hoy volvió a aparecer en mi inicio de Facebook y quise compartirlo en un lugar sin ser juzgada.


Gracias por leer. Espero que todos esten bien.



PD: Les pido perdón a ustedes y a mi misma por no poder continuar con mi fantastico estado anímico de la entrada anterior. Supongo que nada se supera. 

jueves, 12 de mayo de 2016

Las inseguridades que mataron a la pequeña Hazel

Hoy dos personas se dirigieron hacia mí llamándome "modelo". Me causó mucha gracia obviamente y bromeamos todo el día con ese termino. Más tarde, dejando la broma de lado, uno de ellos preguntó si realmente alguna vez consideré el modelaje. Le dije que no, que de chica me ofrecían pero siempre me negué, al igual que las elecciones de reina que siempre realizaban. A lo que prosiguió diciendo, "que raro, sabes que yo conocí a una chica como vos, linda, alta, flaca, rubia que siempre se negó a esas elecciones..."
En ese momento mi cabeza hizo un click...stop. Me dijiste ¿flaca? ¿linda??? Obviamente no lo dije en voz alta, pero luego la conversación se tornó aún más extraña mientras en broma y broma me confesó que tuvo un desorden alimenticio de adolescente y que desearía ser tan flaco como yo, entre otras cosas extrañas, muy extrañas. Yo también termine diciéndole en broma que no me veía tan flaca y nos reímos fuerte. 

Lo que me llevó a pensar nuevamente, la pobre percepción que tengo sobre mi misma. Es increíble, aterrador. ¿Cómo es que me veo realmente? ¿Quién es esa persona a la que miro cada día en el espejo? ¿Quién es esa que se esconde bajo mi piel? Me da miedo no poder ver bien. 
Desde pequeña tuve este  problema, y ya sé que es un tema recurrente en el blog, pero con los años empeoró mi amor propio. 
Siempre fui alta, desde jardín de infantes era a la que ubicaban detrás de la fila por mi altura. Recuerdo que a esa edad no me gustaba ser así de alta y tenía cinco años, tenía una compañera que, sigue siendo mi amiga hoy en día, era más baja que yo y recuerdo que deseaba con todo mi ser parecerme a ella. Y no importaba lo mucho que mis padres repitieran lo linda que era, yo no les creía, simplemente me veía fea. 
Ya en primer grado, recuerdo que hubo una elección de la reina en mi aula y me eligieron primera princesa. Yo me sentía tímida y también un tanto especial. Cuando llegué a casa con la noticia a mis padres, ellos reprocharon el por qué no me habían elegido reina, que seguro yo era aún más bonita que la reina. Para ese día mi tía me maquilló como mayor, delineador y sombras en los ojos y rojo en mis pequeños labios, me hicieron rulos en mi larga cabellera y no paré de recibir cumplidos ese día. Desfile con mi torpe andanza y me dieron una corona. Hoy al ver las fotos veo a una nena preciosa, disfrazada de grande, que no se sentía ni un poco linda. 
Meses después de eso las cosas cambiaron y no a mi favor. Un día mientras cursaba segundo grado del primario, en el recreo jugaba con unas compañeras, reconozco que era un juego super torpe pero nunca creí que el desenlace me perjudicaría tan miserablemente. La cuestión es que caí de boca y mis dos dientes delanteros se me desprendieron de cuajo. Ni siquiera estaban flojos, eran de leche y aún no era tiempo de que salieran. Me dolió terriblemente, la sangre no paraba de salir, me enjuagaba y me ardía, tenía mucho miedo y el dolor era insoportable, pero no llore. Mis compañeras me ayudaron y acompañaron hasta el baño donde todas estaban super revolucionadas y yo solo escuchaba bullicios mientras me limpiaba la cara. Mi señorita no estaba, había una suplente y la muy estúpida no hizo nada más que darme una gasa para que me detuviera el sangrado. No lloré porque era muy tímida, supongo, tampoco quería preocupar a mis padres por eso (la historia de mi vida). Cuando termino la espeluznante jornada, mi padre fue a retirarme y de inmediato notó mi boca. Yo sólo dije que se habían caído, pero tenía las encías moradas, era imposible de ocultar algo así. 
La conclusión de todo esto, es que los dientes me tardaron dos años y un poco más en salir, por el impacto del golpe. No se partieron, pero si demoraron mucho tiempo en salir. Ahora imaginen para una niña de 8 años con graves problemas de autoestima, no tener dientes durante dos largos años, fue terrible. 

Durante este tiempo también viví cambios fuertes como fue la llegada de mi hermano. Viví ocho años siendo hija única, y luego llegó otro humano que se llevaba toda la atención. Creo que tuve un poco de celos en esa época, aunque no quería admitirlo. De esos años no tengo fotos con una sonrisa en mi rostro, y lo mismo ocurrió los siguientes diez años de mi vida. Cuando mis dientes finalmente crecieron nuevamente no eran lindos, la solución era la ortodoncia pero mi autoestima era demasiado baja como para soportar tener aparatos que me harían aún más fea. De esto me arrepiento mucho, porque hoy mis dientes me siguen pareciendo feos y me hacen sentir super insegura. 
A los dieciocho años comencé a sonreír nuevamente mostrando los dientes y me gustó lo que veía en fotos. Aprendí que si me ubico en cierto ángulo, los dientes que están chuecos se perciben como normales. A muchos les gusta mi sonrisa y sucede que no es tan fea, eso lo aprendí hace muy poco. 
Y es que era como una acción social, normal, que si no sonreís sos raro o te ves raro. También fue con el fin de encajar. 
En cuanto a mi estatura, ésta se detuvo en la adolescencia y se clavó en 1.70, lo cuál no me hace extremadamente alta pero cuando uso tacos sin dudas sobresalto. Y no voy a mencionar la super guerra con mi cuerpo porque eso ya lo saben, desordenes, anorexia, bulimia, bla bla. 

Hoy sigo sin verme linda, me sigo viendo grande, gigante, gorda. Me comparo con chicos y me siento tan grandota como ellos cuando es imposible que sea así. La gente se dirige a mi con otros términos, totalmente contrarios a la percepción de mis propios ojos. 
Muero por llegar a ese grado de consciencia y verme realmente como soy y como siempre fui. Sólo espero que no sea demasiado tarde. Después de todo, mi vida pasa al igual que los años y estas inseguridades me lo han quitado todo. Felicidad, amor, armonía, paz, todo. Me quitaron a la pequeña y dulce Hazel que sólo quería crecer y convertirse en sus lindas muñecas de pelo largo.
Hoy sigo viendo fotos de esos tiempos y creo que hasta en aquella foto de mi cumpleaños numero uno, desde ese entonces tengo una mirada sombría, como si realmente supiera del terror que se acercaría, como si supiera que sólo iba a crecer en un mundo en el que su enemiga más grande sería ella misma.

No me gusto y hasta que no me guste mi vida seguirá vacía, seré la misma chica ciega e insegura que no es capaz que caminar con la cabeza en alto. La que oculta su cuerpo con cualquier prenda lo suficientemente holgada para que nadie noté los defectos que ella nota en su cuerpo cada día. 

PD: Sé que cansó un poco con los mismos temas y siento que cada una de estas entradas son como un deja vú de alguna otra anterior, pero es que ni lo pienso simplemente escribo y después me doy cuenta de que ya hablé sobre algo similar. Así que perdón. 
Y sí, estoy enferma y aun no busco ayuda psicológica (aunque se que la necesito) porque no siento que es el momento. Y quizás si lo sea, pero no tengo tiempo, creo. 

Nos leemos.

sábado, 27 de junio de 2015

Es parte de mi

Anoche hablando con una amiga que conocí hace años por medio de mi viejo blog, le confesé inconscientemente que estoy cómoda con mi depresión y por eso aun no estoy dispuesta a cambiarlo. Y es verdad.
Nunca voy a ser tan dichosa, ni tener mi vida tan en orden como está actualmente. Tengo dos padres maravillosos que me tratan como a una reina, nunca me falto nada. Obvio que tienen sus defectos, pero se que me aman y eso, en cierta forma, lo es todo. Tengo un hogar en donde vivo muy cómodamente. Voy a la universidad, y ni siquiera utilizo transporte porque me queda cerca. Tengo una familia bastante unida y sana. Tengo la oportunidad de viajar seguido. Tengo cinco mascotas a las que adoro. Y muchas cosas más, pero no soy ni remotamente feliz.  
No se cual es la raíz de mi problema, pero después de tanto tiempo aun no encuentro una solución. 
El problema está en mi y no se como cambiarlo. Solo se que me estoy cagando la vida sin saberlo, o sin saber como no hacerlo. No vivo, solo estoy existiendo. Y ha sido así desde hace muchos años. 

Ya no se que hacer conmigo.

Quizás hasta lo merezca. ¿Que tal si en mi vida pasada fui una maldita perra, o si me suicide y en esta vida estoy pagando con mi alma agonizando por el dolor de otras vidas? No se, suena cómico, pero me pregunto este tipo de cosas bastante seguido porque a veces no comprendo mi profundo dolor.
Y es mio, solo mio. Me pertenece y me da placer saber que es solo mio. Que soy depresiva y que mi depresión me pertenece solo a mi. Que nadie mas de mi entorno comprende este dolor que es solo mio, que nadie ha sentido ni de cerca lo que yo siento a diario. 
Es agridulce, se siente bueno pero es malo. Es oscuro y me devora con cada día que pasa. Me tiene agonizando por días, pero luego estoy fuerte. 
No se si es la anorexia, la depresión, o que carajos, pero soy una persona miserable. Hundida en dolor y desesperanza. Tengo el alma teñida de azabache, el cuerpo tajado, la mente cansada.  
La ayuda no llega, ya he llamado, pero no escuchan. Solo ven y están ciegos. Porque ven lo que ellos quieren ver y escuchan lo que quieren escuchar. Y ahí estoy yo, para complacer a todos.  

No doy más. 


Estoy de vacaciones y triste como siempre. El viaje del fin de semana pasado fue bueno, al menos no hubo gritos ni llantos. Tendría que haber comenzado a estudiar días atrás, pero por supuesto, aun no puedo hacerlo. Soy un puto zombie que ve pasar los días frente a sus ojos rodeados de ojeras. Pierdo la noción del tiempo y la gente no para de decepcionarme. Estoy de vacaciones y los días y las veces que quise hacer algo no se hizo por x razón, se baja alguien, se cancela. Estoy podrida de esta vida. 
Aveces pienso que me gustaría irme lejos, vivir un tiempo allí pero no sola, me gustaría ir con alguna de mis pésimas amigas y estar ahí por un año, trabajar o estudiar y volver con el alma llena de experiencias. Pero por otro lado, mi cociente me dice que debo estudiar, terminar mis estudios, tener un titulo y ahí hacer lo que quiera. Y es probable que haga lo último, solo que el resto ya no lo se.


Nos leemos.