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sábado, 5 de enero de 2019

Eneros grises


Creo que para mí este es el peor mes del año. Le tengo miedo y hasta lo odio por un par de razones. Siempre está la ansiedad de empezar un nuevo año cargado de incertidumbre y desafíos que aún no veo. Pero también éste mes hace ocho años fue el peor de todos cuando murió mi abuelo y hace dos, cuando lo hizo mi perro de trece años. 
Y éste también es duro porque mi padre inicia tratamiento contra el cáncer. Por casi un mes me tengo que encargar de mi casa y el negocio de mis padres porque estarán fuera de la ciudad durante ese tiempo. Sin mencionar que mi hermano está enfermo y estuvo internado esta semana, y me aterra que se ponga peor mientras no estén. 
Por ende, otro mes duro.

Todo esto hace que me deprima mucho. Y la gente no lo entiende, ni antes, ni ahora. 
Para todos es un mes de joda, fiestas, vacaciones, salir de noche, juntarse a tomar, bailar, pileta; y yo no puedo. No puedo porque estoy triste y me aíslo. 
Sólo quiero llorar y no moverme de mi cama, pero tengo cosas que hacer y sonrisas falsas que poner y decir frases que ni yo me las creo pero ante todo ¡positiva! (yeah, right).

Así que aunque a todos les gustó mi entrada anterior llena de buena vibra, la vida no es color de rosa. Es gris, al menos la mía, o mis eneros. 


Espero que ustedes si tengan un buen comienzo de año, las quiero mucho.
Nos leemos.





miércoles, 14 de noviembre de 2018

̶F̶e̶m̶m̶e̶ fatale

Se me hace muy difícil comenzar esta entrada porque me siento tonta hablando sobre esto, pero no podría hablar de esto en otro lado o con alguien más.
Creo que me gusta alguien y lo estoy echando a perder antes de que empiece siquiera algo.
Y esto lo hago siempre, nunca me detengo a razonarlo hasta que es demasiado tarde y me encuentro triste pensando en por qué no avanzó o por qué todo murió antes de que pasara. Pero el problema siempre fui yo.
Siempre encuentro peros, excusas o defectos en x persona y me auto-convenzo de que estoy mejor sola, cuando sabemos muy bien de que no. 
No les doy ni una oportunidad, ni una, porque termino alejándome e ignorando a chicos que realmente quieren algo conmigo. No sé qué, porque nunca dejo que nada pase. Me aterra.
Si es una amistad, bien. Si es algo de una noche y no nos vemos más? Buenísimo, y lo disfruto y la
paso bien. Sobre todo cuando tengo lagunas mentales y solo encuentro recuerdos borrosos, me divierte no saber bien qué pasó o que nos dijimos. Pero nunca doy mi número, siempre invento un novio extranjero o que ando en algo con alguien, cualquier cosa para zafar del interés de alguien. 
Y los días siguientes quizás me arrepiento si el chico me cayó bien o si me gustó, pero no pasa nada porque no puedo hacer nada al respecto. 
Actúo por programación, en piloto automático. Sé lo que debo hacer y cuando. Y no lo cuestiono en el momento. En ese momento soy una femme fatale y actúo como tal porque me creo inalcanzable. Se que nunca voy a ser tuya y aunque pensas que sí, yo se más que vos. 
La noche me da autoestima, o el alcohol mejor dicho. 
Pero de día y con alguien que realmente quiere conocerme fuera de las sábanas, no puedo. Me aterra.
Y no sé que hacer.

¿A alguien más le pasa esto? ¿Consejos? Los necesito.



Nos leemos.

lunes, 25 de junio de 2018

La soledad de siempre




La soledad asfixia, aprieta, lastima.
Te agota, te entumece, te desespera.

Lloras por un nadie, porque no hay nadie.
Sufrís en silencio, porque no tenes a nadie.

Y duele no tener un hombro para llorar,
ni brazos que te sostengan, labios que te sacien,
o el calor de alguien a tu lado.



Que débil sos cuando necesitas amor.







Nos leemos.






miércoles, 4 de abril de 2018

Los ojos más tristes del mundo

Acabo de despertar de una siesta forzada, de esas que tomo para cerrar sesión en mi cerebro por unas horas y dejar de escuchar esa voz que tanto odio. Me levanté luego de chequear mi teléfono sin notificaciones, aún más cansada que antes.
Me vestí por segunda vez en el día. Recogí mi brillante cabello recién salido de la peluquería pero que nadie ha podido apreciar entre las paredes de mi habitación. Lavé mi rostro lastimado después de demasiadas exfoliaciones para un día.

Y ahí lo vi.
Vi los ojos más tristes del mundo, los míos. 
Cansados de despertar, cansados de mirar nada nuevo, cansados de ver tristeza.


Tengo miedo, no tengo a nadie en mi vida, me alejé de todos. No sé por qué estoy como estoy, tan perdida, tan aislada, tan temerosa, tan débil, tan sola. 
Todo esta mal. Me las ingenié maravillosamente bien para echar a perder mi vida en el transcurso de un año, o quizás más. Vengo jodida desde hace tiempo pero al menos me esforzaba por estar bien, hoy no. Hoy no estoy bien y ni siquiera trato de ocultarlo. No tengo fuerzas para salir de esta, no tengo a nadie, ni a mí misma porque me siento muy débil.
No sé que hacer.

Supongo, que nos leemos.





domingo, 25 de marzo de 2018

Desahogándome en palabras

Otro sábado en casa, ya se me están acabando las excusas para evitar invitaciones. Ahora por ejemplo tengo apagado el celular porque me harté de mentir y esquivar a la gente.
Estoy enferma, estoy mal, estoy deprimida y ningún amigo, ninguna risa, ningún trago puede hacerme sentir mejor. Lo peor es que no puedo hablar sobre esto con nadie. Siempre fue así, mi depresión y yo, nadie más. 
Lo que menos quiero hacer es publicar este tipo de entradas pero es mi única forma de escape, de desahogo.



La segunda sesión de terapia fue un poco mejor. Ya no sentí ganas de llorar mientras hablaba, creo que la psicóloga logró comprenderme un poco más, pero los únicos temas que tocamos son la universidad, algo sobre mis padres y cómo era yo en la escuela. 
Quiero tocar los temas fuertes pero no sé como sacarlos sin que ella me pregunte. Por momentos quiero hacer eso, quiero desahogarme del todo, confesar todo y gritarle que me ayude. Pero no me quiero quebrar en el medio del "tuve desordenes alimenticios, me corto, nunca me recupere desde la muerte de mi abuelo, pienso diariamente en suicidarme". ¿Cómo mierda decís eso? 
También me da vergüenza confesar que me odio, que me disgusta mi cuerpo, que no puedo entablar una relación con nadie porque no me siento digna ni de ser mirada por alguien que me gusta. 
Me da vergüenza porque la gente no me ve así, solo yo me veo así y me cuesta explicar el por qué no me quiero cuando ni siquiera yo lo se.

Que difícil es todo cuando tu peor enemiga sos vos misma. 
Siento que con cada día que pasa rompo algo nuevo. Cada día pierdo un amigo, me peleo con un familiar, borro una red social o bloqueo a una persona. Es como si otra persona entrara en mi cuerpo y decidiera arruinar mi vida por diversión. Como en los dibujitos, siento que entra un bichito en mi cerebro y comienza a apretar botones sin saber el daño que me puede causar.
Perdí el control de mi vida, no es la primera vez pero cada vez me cuesta más recuperarme.

Espero que tengan un buen fin de semana.
Nos leemos.




martes, 27 de febrero de 2018

Un cambio


Me caí, de nuevo. La semana pasada fue aislamiento, llanto, desesperación y angustia. Un combo explosivo. Hoy sigo desesperanzada pero creo que puede cambiar, creo que yo puedo cambiar.

Este viernes tengo turno para mi primera sesión de terapia. Es algo que me debo desde hace años y va a ser interesante. Tengo miedos pero también me entusiasma ver como es la onda. Quiero respuestas.


Me gustaría que me contaran cómo fue su primera visita al psicólogo/psiquiatra. Mas o menos sé qué esperar, pero quiero que me lo cuenten desde su propia experiencia.
Espero que su semana sea buena.
Nos leemos.



sábado, 3 de febrero de 2018

Dolores que permanecen


Enero me dio su dosis de días grises. Lloré, tuve ataques, me aislé, me lastimé, grité y volví a llorar. 
Tantos días de hacer de cuenta cómo que "nada pasaba" me cobraron factura. Pero hoy estoy un poco más aliviada, respirando, perdonándome. 
Sigo trepando el pozo en busca de luz, quiero salir pero el camino es largo. Lo bueno es que estoy un poco más cerca que ayer. 

Gracias por sus consejos sobre la psicóloga, creo que le voy a dar una oportunidad porque realmente no quiero volver a cómo estaba antes. Creo que al menos podría ir a una primera consulta y ver cómo es la onda y si realmente me cae bien, seguir. 


Me produce mucha ansiedad cada vez que pienso sobre el tema pero se que es lo mejor que podría hacer por mi. 

Nos leemos.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Lonely child

Este año mi soledad piso fuerte y sentí que me falló todo el mundo. Y yo sola me abracé y seguí adelante. Pero esto me ayudo a crecer y dejar de confiar mi felicidad en otros. 
Soy mi mejor amiga y aunque a veces no me trato del todo bien, trato de cuidarme lo más que puedo.
Sin embargo, siempre estuve sola en mi mundo.


Crecí sola. Durante mi niñez estuve rodeada por adultos, cada uno tenía su rol específico en la casa o en las fiestas familiares, y yo siempre me las arreglaba para entretenerme sola. Solo recuerdo a una prima que era un par de años mayor (digo era no porque esté muerta; sino porque esta ausente en mi vida hoy, debido a un conflicto de hace unos años).  
Pero me recuerdo durante las mañanas y siestas jugando sola en el patio, tenía una baúl enorme lleno de juguetes que me entretenía durante horas. También me gustaba cuando me ponían una mini silla y  una mesa repleta de crayones y lápices de diferentes colores y solía pintar bajo el suave sol que traspasaba las hojas de la viña. 
No molestaba a nadie, era feliz en mi mundo solita. Igual siempre quise tener un hermano, el tema es que cuando finalmente llego yo ya no era tan pequeña. Por ende crecí así, solitaria.
Cuando llegue a la adolescencia también me la pasaba sola en mi habitación. Descubrí el poder del Internet y no tuve retorno. Y a los dieciséis abrí mi primer blog (mejor conocido como el lugar para los solitarios incomprendidos, según yo).
Hoy tengo veintitrés y sigo prefiriendo mi soledad. Solo que ahora viene acompañada con una depresión que cada vez cobra más fuerza. Pero no la paso tan mal sola tampoco. Puedo disfrutarla.
Aunque cuando tengo la mente muy tóxica, necesito al menos descargarme escribiendo. 


Y es por eso que escribo con tanta carga emocional, como quejándome de todo. En realidad soy una agradecida de la vida, me considero una persona fuerte y de corazón bueno. Esta es mi forma de descargo porque a mis amigos de la vida real, a los que puedo mirar a los ojos no les cuento nada sobre mí. Y es probable que la razón por la cual soy tan reemplazable e irrelevante para la gente,  como me lo dijeron en un comentario hace unas entradas atrás. 
Pero me cuesta mucho confiar y abrirme ante alguien. No me gusta sentirme vulnerable y mis emociones lo son. Otra razón por la cual me cuesta tanto tomar la decisión de optar por terapia.
Suelo actuar falsa porque las personas me fallaron siempre y no puedo confiar en alguien que planea clavarme un puñal en la espalda. Sueno paranoica, pero lo soy. No me sale eso de confiar plenamente en las personas y prefiero guardármelo todo para luego volcar todo en estás páginas para que alguien lo lea, se identifique y me haga sentir menos sola, menos loca.


Medio rara esta entrada, pero quería actualizar. 
Como verán vengo muy mal con tema amistades, siento que me quede sin amigos, en parte por el temita que mencioné arriba. Quizás en otra entrada relate un poco sobre lo que paso estos últimos meses con respecto a mis "amigas". Igual es medio largo y desde mi punto de vista de drama queen, así que por eso aún no lo conté. 
Espero que pasen los últimos días de este año mejor de lo que esperan y que sonrían mucho.



Gracias por leer.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Maniquí

Me siento mal, al borde del llanto, me desespero por dentro, pero soy un maniquí. Por fuera carezco de emociones y por dentro soy un huracán de sentimientos. 
Me desespera no poder ser quien quiero ser. Estoy harta de mis fracasos y de lo que no soy. Los años pasan y yo sigo quejándome de todo sin cambiar nada. 
Estoy harta de mí, de la gente que me rodea, de este lugar sin salida, de mi mente enquilombada y de ser una soñadora sin motivación.

Me odio por motivos que no debería. 
Me odio por querer a mis amigas que se olvidan de mi por meses y hablan mal de mi a mis espaldas. Me odio por hacerme tiempo para todos pero cuando yo necesito de alguien termino sola y decepcionada. 
Me odio porque siento que no estoy hecha para este mundo, estoy cansada de sufrir en silencio, me agota mi mente que no para y mi depresión que la siento tan pero tan mía desde los 9 años. 

Quiero sentir otra cosa que no sea esto. Quiero sentirme viva por más de dos horas, sin la necesidad de ninguna droga. Estoy harta de este vacío existencial que solo me provoca unas inmensas ganas de dejar de existir. 

Se me está acabando la paciencia conmigo. 
Cada día trato de seguir y darme otra oportunidad, pero siento que se me agota el tiempo, cada vez la habitación está más oscura y cerrada como mi corazón de maniquí. 



Perdón por mis entradas tan horribles y deprimentes. Espero que los días cambien para bien, para todos.

Nos leemos. 

martes, 24 de octubre de 2017

Decepciones

Uno de mis mayores miedos siempre fue la decepción, sobre todo la idea de decepcionar a mis padres. Pero con el tiempo ese miedo se convirtió en realidad. 
No paro de decepcionar y decepcionarme. Y cada día se nota más que nunca fui ni seré perfecta como todo el mundo esperaba. Soy humana, soy imperfecta, pero me duele que sea así.
Y la gente también me decepciona a diario. Y yo sigo como una firme creyente de la buena gente, soy como una nena que sigue creyendo en Santa Claus aunque vio a sus padres comprando los regalos de navidad. Pero no puedo dejar de hacerlo. Y sufro por eso, sufro de decepciones y por la gente que ya no está en mi vida.
Ojalá creyera así tan ciegamente en mi misma...
Yo misma también me decepciono, no hago las cosas que mi yo del pasado habría querido. Estoy echando a perder todo el esfuerzo de años anteriores por episodios de mierda. Estoy confundida, aturdida, desesperada, pero no grito, ni me hago cargo de mis responsabilidades. Solo estoy. Solo existo mientras mi mundo se viene abajo. Y por dentro pienso que nada tiene sentido porque este no es mi lugar de todos modos, igual siempre me quise suicidar, total ya hice todo mal y no puedo hacer nada para cambiarlo.
¿Y si quiero revertir todo lo malo que hice? ¿Por donde empiezo?
Todo es más duro y complicado cuando sos adulto. Me encantaría tener 8 años nuevamente y sentarme atrás del auto de mi abuelo mientras me conduce hacia una plaza mientras me cuenta sus más grandes aventuras de joven. Pero hace 6 años que no escucho su voz, vendieron su auto apenas murió y yo definitivamente ya no soy una nena. No puedo volver.
No se quien soy, no se que quiero, no se nada y siempre quise saberlo todo.

Nos leemos.



lunes, 16 de octubre de 2017

Dolor de rutina

Corro y me cuesta respirar,
deliro y no veo nada.
Caigo entre tus brazos y me empujas,
te alejas, porque sabes que no soy nada.

Como y no me lleno,
lloro y no sano.
Me lastimo pero solo me duele el alma.

Solo camino sin rumbo,
sin vos.
Porque nací para estar sola,
porque nací y me olvide de vivir.


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Quiero agradecer a las hermosas personitas que me saludaron en la entrada anterior❤❤❤
Nos leemos.

martes, 6 de junio de 2017

Perdida

Me encantaría escribir una entrada optimista pero creo que hoy no será.

Estoy mal de nuevo. Paso mis días aislada, en mi casa, ya dejé una materia y no puedo estudiar. Odio no poder funcionar como una persona normal y lo peor es que no tengo otra excusa, más que mi depresión en  modo hardcore.
Estoy volviendo a mis malos hábitos, estoy perdiendo y arruinando relaciones (como siempre, dirán) como si fuera lo único en lo que soy buena.
Lo peor de esto es que no sé muy bien como levantarme de nuevo. Le veo muy poco sentido a todo, incluyéndome. Todo lo que hago me sale mal, todo lo que planeo no sale como quiero. Es como que todo lo que avance durante estos años fue borrado completamente.
Soy como la Hazel que estaba en la secundaria llena de inseguridades, solo que ahora mis problemas son reales y grandes. Y yo también ya soy grande, no puedo contar con mis padres ni con nadie para que me ayuden. Soy yo contra el mundo y no me gusta.
Quisiera estar tan cuerda como cualquiera de mi edad. Quiero que mi futuro se vea limpio y cerca. Quiero que todo salga como lo planeé, quiero tener fuerza de voluntad y ganas de vivir.


Espero que éste mes no sea tan cruel ni solitario como todo invierno. Espero que ustedes estén bien.
Nos leemos.

viernes, 27 de enero de 2017

Miss Robot

Soy como una hoja seca que apenas está sujeta a una rama, que cae con el leve correr del viento. 
Estoy al borde del abismo y cualquier situación estúpida me tira hacia el vacio. 
Soy como una nenita que siente una angustia inmensa cuando alguien le dice algo que no le gusta.

¿Podré cambiar algún día? 



Con 22 años en esta vida logré madurar un poco, pero hay cosas que aún no pude revertir. No teng
o muchas ganas de mencionar cada una de ellas en este momento, pero son varias. Pero me molesta mucho no cambiar cosas que no me permiten avanzar y superar obstaculos. 
Pequeño ejemplo, mi desorden alimenticio. Éste año se cumplen 8 años con esto que no se ni que es, porque estoy "sana". Ya no ayuno, ni tengo atracones, ni vomito. Sin embargo la gente me ve muy flaca y yo me sigo viendo gorda. 

Otro pequeño detalle, la depresión. Si bien en el blog hablo mucho sobre esto porque me afecta demasiado, estoy bastante bien si comparamos a meses anteriores. Los pensamientos suicidas ya no son diarios y hasta tengo una nueva perspectiva acerca de ese tema. Después de perder a una persona cercana por suicidio las cosas cambiaron totalmente para mi. Tampoco tengo ataques fuertes de autodestrucción ni me lesiono a propósito. Lo cual era un gran problema para mi.

El problema con todo esto es que no exploto. Lloro en ocasiones, pero casi siempre soy un robot. Es como si estuviera medicada, pero no lo estoy, jamás lo estuve. 
Desde hace varios meses que me siento como apagada, en modo automático. Según yo vivo el "presente", pero es una forma de engañarme porque en realidad es como una especie de disociación. Estoy pero al mismo tiempo no. Mi cuerpo obviamente está, pero mi mente no. 
Y algo que es mas o menos bueno es el hecho de que ignoro mis problemas, esto no me produce ansiedad, pero me sigue afectando de todas formas. 

Éstas vacaciones las pase rodeada de mis amigas. Ah, y me olvide de contarles que usé una ¡¡bikini!! Sip, después de casi quince años sin usar una en público lo hice. En realidad debo aclarar que estaba muy nerviosa al respecto, pero me animé en cuanto vi que los cuerpos de las diosas de mis amigas no eran tan perfectos como creía. 
Son días buenos, que me hacen salir de casa y no pensar mucho dentro de éstas cuatro paredes. Lo feo es que los días se me pasan rapidisimos y no comencé a estudiar aún. Siempre lo pospongo para mañana y el día siguiente se pasa increíbolemente rápido, aunque solo me haya pasado el día mirando el techo o durmiendo una larga siesta. 

Porque como les dije, soy un robot últimamente. Es por eso que me cuesta tanto sentarme a escribir sobre lo que me pasa y lo que siento. Porque tiendo a apagar esas emociones involuntariamente. 

Lo que sigue intacto, eso si, es el dolor por la perdida de mi hijo-perro. Pero de todas formas me sorprende la manera en la que lo tomé. Cuando imaginaba ese momento, creía que no me recuperaría, pero aunque sigo llorando, trato de recordarlo con una sonrisa por los buenos momentos. Y siempre que lo extraño pongo sus videos en mi celular.


Espero que ustedes estén bien, ahora me pasaré por sus blogs. Muchas gracias por sus comentarios.
Nos leemos.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Vos con ella, yo conmigo

¿Que será eso que ella tiene? Eso que te hace tenerla en sus pensamientos, en lugar de a mí. 
No la conozco tanto, sólo sé que me molesta mucho el tono de su voz chillona. Quizás eso es lo que te gusta de ella. Hasta te imagino repasando en tu cabeza sus palabras durante horas. Como yo solía hacer con vos. Aunque las tuyas no tenían significado alguno, al menos ya no.
Siempre halagaste mi inteligencia, quizás ella es más lista que yo. Algo que compartimos en común es un blog. Increíble. Y ésto lo se porque soy una muy buena stalker. La diferencia es que ella lo muestra con orgullo aunque su contenido sólo sea sobre escritores conocidos y uno que otro aspecto de su vida relatados sobre su espacio. Yo, en cambio, vuelco en éstas páginas todo lo que tengo en la cabeza y en el alma; y me aterra mostrarlo al mundo con tanta liviandad porque es como mi lugar de descargo. Acá soy yo, y en la vida real soy sólo una actriz de mi propia obra. 
Tambien es más joven que yo. Seguro te gusta esa chispa de jovialidad que en mi ya se apagó, o más bien nunca existió. 
No la he visto sonreir mucho, siempre tiene una cara de orto inconfundible. Puede que en eso seamos similares, aunque mi sonrisa falsa es lo que más me caracteriza. Así que no.
¿Y en el aspecto físico? Noté que su corte de cabello y la forma en la que lo lleva es igual a cómo yo lo hago. Largo, lacio, castaño y aburrido. 
En cuanto a su cuerpo, es un tanto delgada, normal. No tiene buen cuerpo, pero tampoco yo. Claro que mi "delgadez" se la debo a un desorden alimenticio que cargo desde hace años y del cual aún no logro recuperarme. A ella, en cambio, se la ve demasiado sana. 
No es tan alta como yo, y aunque me cueste trabajo decirlo, porque la inseguridad es lo que me caracteriza, creo que soy más linda que ella. 
Entonces, ¿qué tiene ella que yo no?
Autoestima, confianza en si misma y amor propio. Y acá me gana por goleada. Nunca aprendí sobre esto y no hay academia en el mundo de donde lo pueda aprender.

Por lo tanto, mis problemas siempre se resumen a eso. Me afecta en todas las áreas de mi vida, sobre todo en la amorosa. Pero nada es para siempre, supongo.
Confió en que un día voy a ser autosuficiente ante mis ojos y voy a mirar hacia delante dejando el pasado atrás, principalmente a él.
Es un trabajo duro, que lleva mucho esfuerzo y se hace de un paso a la vez, un día a la vez. Pero lo estoy haciendo. 
No necesito compararme con nadie, mucho menos con una mocosa que se cree un diamante cuando en realidad sólo es un carbón. 
Yo soy yo, y ella es ella. Y él, hoy, es de ella.



Nos leemos.

jueves, 27 de octubre de 2016

domingo, 14 de agosto de 2016

Me hundo

Nada peor que aunque estés muy mal, seas la única persona que trata de mantenerte a flote. Y las cosas se complican aún más cuando tu entorno trata de hundirte, sin darse cuenta por supuesto pero matandote en fin.
Entonces ¿quién está bien y quién no? ¿Quién tiene la versión correcta de los hechos? 

Soy la persona más insegura que puedan llegar a conocer, nunca logro percibir en mi misma una sana imagen, nunca me siento bien conmigo misma. Sin embargo, en éste último tiempo sé que subí de peso porque es lógico, me pasé el último mes y medio sin moverme y aunque comiera poco no he quemado lo suficiente esas calorías. Pero no me siento enorme, creo que subí apróximadamente unos dos kilos y medio quizás (no me peso desde marzo por una desición propia pero conozco mi cuerpo). El tema es que ésta semana una persona me dijo que debería comenzar el gym, otra me hizo sentir mal mientras comia y la tercera, mi madre, también me dijo prácticamente gorda. Entonces, las cosas se vuelven sumamente complicadas. Y no sé cuánto debería odiarme.
(Sé que en mi entrada anterior contradice mi estado actual, pero la construcción del autoestima es un proceso largo).

Por ende ésta semana se me hizo mucho más extenuante de lo que debería. Entre éstos comentarios de mierda, la idea de despedirme mentalmente de él poque me hace mal pero al mismo tiempo verlo, mi depresión y las constantes guerras conmigo misma, fue una semana larga y terrible. 

Pero sobreviví a ayer y ya es un super logro.
Igual me deje ganar por todo ésto y cancelé todos los planes que tenía, por los que me sentí entusiasmada unos días antes. Pero no me arrepiento. No estaba en mi mejor momento.

Ésta semana también me pondrá a prueba pero estoy bien. Cada día admiro más mi fortaleza y hasta me rio por dentro cada vez que voy a algún lado y llego con mi super falsa sonrisa y asquerosa personalidad inventada. Hago una mini obra teatral sin levantar sospechas de que una hora antes estaba teniendo una crisis emocional. 
Asquerosa y triste.



Desde que cambié la url creo que sólo me ha leído una persona lol. Si bien es verdad, no tengo mucho tiempo para dedicarle a mi blog pero intentaré publicar más seguido y visitar sus blogs. Después de todo me hace sentir muy bien cuando lo hago.

Nos leemos.

jueves, 4 de agosto de 2016

Bella bestia



Ella era insegura pero en ocasiones poseía una confianza intimidante. Y todos confiaban en ella.
Creía en la falsedad que transmitía y tenía al mundo entero a sus pies con tan solo poner una sonrisa en sus labios.
Era peligrosa porque con su entrenada mirada avellana podía convencerte de hacer hasta lo que no querías, solo para poder apreciar de cerca su dulce rostro una vez más.


Ella era una serpiente, una alimaña que hacía muy bien su trabajo. Tenía una increíble habilidad para llevar sus presas directo hasta su cueva entre las tinieblas, sin levantar sospechas.
Sin embargo, ella nunca logró enamorarse de nadie. Éso era algo inimaginable en su mundo de fantasías.
Hasta que un día conoció a una bestia tan terrible y agraciado como ella.


Él logró escapar de sus garras a tiempo y resultó ileso. Pero ésto sólo debilitó a aquella cruel mujer.
La dejó sin armas y casi sin fuerzas. Pero, peor aún, él se llevó su corazón.
Desde ese día su poder de encanto se desvaneció por completo y quedó sola, al acecho de nadie. 


Ella solía pasar noches enteras esperando a que el hombre bestia con asombroso aspecto regresara y le devolviera lo que le arrebató hacía tiempo. 
Deambulaba por las sombras sin ser vista por nadie, con la esperanza de verlo una vez más.
Pero él jamás apareció. Se marchó sin darle ni un beso ni un adiós.
Después de todo aquella bestia que tanto daño causó antes, no merecía su amor. 
Ella sé quedó por siempre sola y sin corazón.
Y ése fue su fin.




Madrugada rara.
Cambié mi url por razones propias de mi paranoia, claramente. Espero que no les moleste.

Nos leemos.


miércoles, 27 de julio de 2016

Depresión y traumas

No sé si estaba todo estaba esperando a desmoronarse o qué, pero en cuanto publiqué la anterior entrada todo fue cuesta abajo. 
Siempre encuentro la manera para boicotearme todo el esfuerzo y en un abrir y cerrar de ojos me encuentro tirada en el suelo, con el rostro cubierto de lágrimas. Sin poder hacer nada, sin fuerzas para detener mis pensamientos que me aniquilan con cada segundo que corre. 
No importa lo bien que haga las cosas, creo que la depresión es parte de mi esencia, es una parte de mí de la que nunca podré escapar. Por más de que intente llevar una vida de lo más normal posible, no hay nada de normal conmigo. Y es algo que me cuesta muchísimo aceptar, porque me muero de ganas por hacer las mismas cosas que las personas de a mi alrededor hacen sin esfuerzo. Quiero sentir como los normales, quiero pensar como ellos y comportarme igual que ellos. 
Pero cuesta saber que nunca podré hacer determinadas cosas, al menos sé que siempre estarán esos días desgarradores de los que me es imposible zafar. 
¿Se puede vivir así? Quizás sí, pero también se puede morir así.

Este es un día muy malo, pésimo y duele aún más saber que no tengo a nadie para sostenerme. Nunca hay nadie pero creo que con el pasar de los años cada vez me siento aún más sola. Creo que porque imagino que mis días serán por siempre así. Y de todas formas si tuviera alguien, sé que ni aún así podría ser feliz. 
El otro día imaginaba que si alguna vez tengo un hijo, sólo le haría mal. Imaginaba que sería pálido y enfermo porque no lo sacaría afuera ni al sol, por más de que fuera necesario. No podría ser capaz de llevarlo a una plaza porque me incomodan ese tipo de situaciones y sé que sería extremadamente sobreprotectora. Terminaría odiandome por no ser como las otras madres normales. Sin mencionar el terrible daño que sufriría si me viera depresiva y postrada a una cama todos los días de su vida. No puedo cuidar de mi misma, mucho menos de otro humano.
Y lo peor de todo es que si quiero ser madre algún día. 
Siempre me niego al hecho porque también me aterrorriza los efectos que dejara en mi cuerpo. Creo que a toda persona que ha padecido de un trastorno alimenticio durante ya varios años piensa lo mismo, y no lo digo tanto por el lado estetico sino por lo psicologico, definitivamente me afectaria.

Algo que note tambien hoy, es que tengo demasiados miedos. Los que hoy me sonaron fuerte son el miedo al rechazo y al fracaso. Porque sí, me averguenza decirlo pero otra vez me arrepentí de rendir un examen por miedo al fracaso. Cualquier persona normal va y si le va bien, bien, y sino, bueno, lo intenta la próxima vez. Pero para mi no es así. Tengo una especide borderline y cualquier situación negativa que ocurre en mi vida es el fin del mundo, el fin de mi mundo. 
Desde reirme en un momento inoportuno, hasta caer delante de alguien o desaprobar un bendito examen. Cualquier cosa que me haga sentir mal me descontrola y solo quiero lastimarme. 
Peor aún es el hecho de que sufro en silencio, nunca hago escandalos solo cuando estoy sola, nunca dejo que nadie me vea en ese estado. En ningun estado, tampoco depresiva, salvo por mi familia porque convivo con ellos. 
Son mis secretos mejor guardados.

Y el miedo al rechazo se ve reflejado en mis relaciones, eso está más que claro. Por eso nunca tuve una relación formal con alguien. Solo me limite a tener "algo" con unos cuantos, que no significaron absolutamente nada para mí. Pero los que realmente me gustaban y moría por tener algo, solo los rechacé. Por miedos. Por miedo al rechazo, porque nunca tuve el autoestima necesaria para verme con ninguno de ellos. 
Nunca lo analicé con nadie, pero creo que tiene que ver con mis dramas de la infancia y el "abandono" que sufrí de parte de mis padres. O quizás fue la traumatica muerte del noviesito que tuve a los cinco años. Nunca lo sabré, pero creo que la infancia me arruino un poco. 


No sé por que se hizo tan larga esta entrada, solo pretendía subir un video. Supongo que tenía que sacarlo de mi cabeza.
Acá va el video. Lo vi hace unos años y hoy volvió a aparecer en mi inicio de Facebook y quise compartirlo en un lugar sin ser juzgada.


Gracias por leer. Espero que todos esten bien.



PD: Les pido perdón a ustedes y a mi misma por no poder continuar con mi fantastico estado anímico de la entrada anterior. Supongo que nada se supera. 

domingo, 29 de mayo de 2016

Fake it 'til you make it

Me encantaría poner en mute mi mente al menos por un par de días. 
Muero porque mis inseguridades se desvanezcan para siempre. 
Quiero tener la perspectiva perfecta de la realidad.
Desearía tener la confianza necesaria para vivir una vida normal.
Sueño con asesinar todos los fantasmas de mi pasado de una vez y para siempre.



Con el pasar de estas últimas semanas me di cuenta de que tengo gran potencial para hacer de mi vida algo muy bueno. Cada logro que alcanzo me parece increíblemente erróneo y me veo incapable de haber superado ese obstáculo, aunque ya sea parte de mi realidad. No siento ese supuesto "merecimiento", siempre creo que se equivocaron de persona porque yo no soy capaz de tal cosa. Cómo en el examen que no me atreví a rendir por dos años y termine aprobando con una nota alta y siendo la primera vez que me presento a rendir la materia. Estuve en shock por varios minutos, pensando si realmente debía ir a preguntarle al profesor si era una equivocación suya.
O cuando me hacen un regalo, simplemente no creo que puedo recibirlo porque no lo merezco. Les cuento un ejemplo aún más chistoso, este fin de semana pasado mi padre me dio dinero para salir y prometí no gastarlo todo. Obviamente lo hice y regresé a casa ebria y muy tarde. Nadie me dijo absolutamente nada, pero yo me sentí terrible y no podía conciliar el sueño porque me sentía miserable, como la peor hija del mundo.  

Este  tipo de cosas me parecen graciosas a la mañana siguiente, pero en el momento me parece el mismísimo fin del mundo. Según Lu tengo borderline, o trastorno límite de la personalidad. Pero no me interesa ser diagnosticada por otro psicólogo aún. En realidad si, pero debería pedirle dinero a mis padres para ir y sabemos que me sentiría absolutamente culpable. 

Pero creo que si logro desafiar esos miedos y alcanzar los objetivos que mencioné al comienzo del post, y si logró abrir bien los ojos para verme realmente como soy, puede que pueda llevar una vida normal. 
Suena muy cliché, pero la clave está en amarse a uno mismo, pero ¡cómo cuesta!

Estas ultimas semanas trate de fingir ese amor propio. Comencé a ponerme nuevamente todos los días cremas en el cuerpo, sin excusa. No planifico la ropa que me pongo, simplemente agarro una prenda y, sin juzgarme, me la pongo teniendo en mente de que me queda bien. Y aún más importante, supe recibir elogios. No los negué, simplemente agradecí. 
Sé que son pasos super chiquitos, pero los estoy haciendo. No sé si me siento bien, pero definitivamente tengo días malos y otros peores. Pero estoy.


Espero que tengan una linda semana.
Nos leemos.

jueves, 12 de mayo de 2016

Las inseguridades que mataron a la pequeña Hazel

Hoy dos personas se dirigieron hacia mí llamándome "modelo". Me causó mucha gracia obviamente y bromeamos todo el día con ese termino. Más tarde, dejando la broma de lado, uno de ellos preguntó si realmente alguna vez consideré el modelaje. Le dije que no, que de chica me ofrecían pero siempre me negué, al igual que las elecciones de reina que siempre realizaban. A lo que prosiguió diciendo, "que raro, sabes que yo conocí a una chica como vos, linda, alta, flaca, rubia que siempre se negó a esas elecciones..."
En ese momento mi cabeza hizo un click...stop. Me dijiste ¿flaca? ¿linda??? Obviamente no lo dije en voz alta, pero luego la conversación se tornó aún más extraña mientras en broma y broma me confesó que tuvo un desorden alimenticio de adolescente y que desearía ser tan flaco como yo, entre otras cosas extrañas, muy extrañas. Yo también termine diciéndole en broma que no me veía tan flaca y nos reímos fuerte. 

Lo que me llevó a pensar nuevamente, la pobre percepción que tengo sobre mi misma. Es increíble, aterrador. ¿Cómo es que me veo realmente? ¿Quién es esa persona a la que miro cada día en el espejo? ¿Quién es esa que se esconde bajo mi piel? Me da miedo no poder ver bien. 
Desde pequeña tuve este  problema, y ya sé que es un tema recurrente en el blog, pero con los años empeoró mi amor propio. 
Siempre fui alta, desde jardín de infantes era a la que ubicaban detrás de la fila por mi altura. Recuerdo que a esa edad no me gustaba ser así de alta y tenía cinco años, tenía una compañera que, sigue siendo mi amiga hoy en día, era más baja que yo y recuerdo que deseaba con todo mi ser parecerme a ella. Y no importaba lo mucho que mis padres repitieran lo linda que era, yo no les creía, simplemente me veía fea. 
Ya en primer grado, recuerdo que hubo una elección de la reina en mi aula y me eligieron primera princesa. Yo me sentía tímida y también un tanto especial. Cuando llegué a casa con la noticia a mis padres, ellos reprocharon el por qué no me habían elegido reina, que seguro yo era aún más bonita que la reina. Para ese día mi tía me maquilló como mayor, delineador y sombras en los ojos y rojo en mis pequeños labios, me hicieron rulos en mi larga cabellera y no paré de recibir cumplidos ese día. Desfile con mi torpe andanza y me dieron una corona. Hoy al ver las fotos veo a una nena preciosa, disfrazada de grande, que no se sentía ni un poco linda. 
Meses después de eso las cosas cambiaron y no a mi favor. Un día mientras cursaba segundo grado del primario, en el recreo jugaba con unas compañeras, reconozco que era un juego super torpe pero nunca creí que el desenlace me perjudicaría tan miserablemente. La cuestión es que caí de boca y mis dos dientes delanteros se me desprendieron de cuajo. Ni siquiera estaban flojos, eran de leche y aún no era tiempo de que salieran. Me dolió terriblemente, la sangre no paraba de salir, me enjuagaba y me ardía, tenía mucho miedo y el dolor era insoportable, pero no llore. Mis compañeras me ayudaron y acompañaron hasta el baño donde todas estaban super revolucionadas y yo solo escuchaba bullicios mientras me limpiaba la cara. Mi señorita no estaba, había una suplente y la muy estúpida no hizo nada más que darme una gasa para que me detuviera el sangrado. No lloré porque era muy tímida, supongo, tampoco quería preocupar a mis padres por eso (la historia de mi vida). Cuando termino la espeluznante jornada, mi padre fue a retirarme y de inmediato notó mi boca. Yo sólo dije que se habían caído, pero tenía las encías moradas, era imposible de ocultar algo así. 
La conclusión de todo esto, es que los dientes me tardaron dos años y un poco más en salir, por el impacto del golpe. No se partieron, pero si demoraron mucho tiempo en salir. Ahora imaginen para una niña de 8 años con graves problemas de autoestima, no tener dientes durante dos largos años, fue terrible. 

Durante este tiempo también viví cambios fuertes como fue la llegada de mi hermano. Viví ocho años siendo hija única, y luego llegó otro humano que se llevaba toda la atención. Creo que tuve un poco de celos en esa época, aunque no quería admitirlo. De esos años no tengo fotos con una sonrisa en mi rostro, y lo mismo ocurrió los siguientes diez años de mi vida. Cuando mis dientes finalmente crecieron nuevamente no eran lindos, la solución era la ortodoncia pero mi autoestima era demasiado baja como para soportar tener aparatos que me harían aún más fea. De esto me arrepiento mucho, porque hoy mis dientes me siguen pareciendo feos y me hacen sentir super insegura. 
A los dieciocho años comencé a sonreír nuevamente mostrando los dientes y me gustó lo que veía en fotos. Aprendí que si me ubico en cierto ángulo, los dientes que están chuecos se perciben como normales. A muchos les gusta mi sonrisa y sucede que no es tan fea, eso lo aprendí hace muy poco. 
Y es que era como una acción social, normal, que si no sonreís sos raro o te ves raro. También fue con el fin de encajar. 
En cuanto a mi estatura, ésta se detuvo en la adolescencia y se clavó en 1.70, lo cuál no me hace extremadamente alta pero cuando uso tacos sin dudas sobresalto. Y no voy a mencionar la super guerra con mi cuerpo porque eso ya lo saben, desordenes, anorexia, bulimia, bla bla. 

Hoy sigo sin verme linda, me sigo viendo grande, gigante, gorda. Me comparo con chicos y me siento tan grandota como ellos cuando es imposible que sea así. La gente se dirige a mi con otros términos, totalmente contrarios a la percepción de mis propios ojos. 
Muero por llegar a ese grado de consciencia y verme realmente como soy y como siempre fui. Sólo espero que no sea demasiado tarde. Después de todo, mi vida pasa al igual que los años y estas inseguridades me lo han quitado todo. Felicidad, amor, armonía, paz, todo. Me quitaron a la pequeña y dulce Hazel que sólo quería crecer y convertirse en sus lindas muñecas de pelo largo.
Hoy sigo viendo fotos de esos tiempos y creo que hasta en aquella foto de mi cumpleaños numero uno, desde ese entonces tengo una mirada sombría, como si realmente supiera del terror que se acercaría, como si supiera que sólo iba a crecer en un mundo en el que su enemiga más grande sería ella misma.

No me gusto y hasta que no me guste mi vida seguirá vacía, seré la misma chica ciega e insegura que no es capaz que caminar con la cabeza en alto. La que oculta su cuerpo con cualquier prenda lo suficientemente holgada para que nadie noté los defectos que ella nota en su cuerpo cada día. 

PD: Sé que cansó un poco con los mismos temas y siento que cada una de estas entradas son como un deja vú de alguna otra anterior, pero es que ni lo pienso simplemente escribo y después me doy cuenta de que ya hablé sobre algo similar. Así que perdón. 
Y sí, estoy enferma y aun no busco ayuda psicológica (aunque se que la necesito) porque no siento que es el momento. Y quizás si lo sea, pero no tengo tiempo, creo. 

Nos leemos.