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lunes, 26 de noviembre de 2018

Batallando

Todos los días me enfrento a una batalla contra mi misma. La de siempre, por lo mismo.
Me cansa no poder ver lo bueno en mi. Y aunque ya no me maltrato como lo hice durante toda mi adolescencia, aún así no me quiero del todo. 
Es demasiado difícil y no sé si algún día podré tratarme como lo merezco. 
Por momentos creo que lo hago, pero luego caigo en cuentas de que no puedo hacerlo. 
Como cuando alguien me dice que soy linda, o que me veo más flaca, o que soy buena en mi carrera, o que soy buena amiga... de inmediato mi realidad se siente distorsionada porque no puedo ver nada de eso. Y me doy cuenta de que en el fondo me odio por no poder ser nada de eso, que los demás ya ven en mi. 
Que complicado.
Que enferma estoy.



Nos leemos.
PD. Gracias por sus comentarios (y consejos) de la entrada anterior y lamento que haya gente que se sienta identificada.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Little Hazel

Tengo miedo de perder parte de mi personalidad. 
Con el tiempo la vida te va a haciendo más dura, más cruel, menos sensible o abierta. Perdemos al la niña que alguna vez fuimos, la dejamos enterrada bajo una pila de miedos, de fracasos emocionales y nos limitamos a mostrar solo una parte de nosotros mismos. Por eso nunca terminamos de conocer al alguien. 
Yo tengo miedo de que mi personalidad burbujeante, alegre, simpática no aparezca más. Cada vez me muestro más tímida e intimidante; muy pocas personas pueden pasar un rato con la Hazel buena onda y casi siempre aparece cuando estoy ebria y dejo mis prejuicios atrás por unas horas. Pero yo solía ser así siempre. 
Fui una niña feliz como hasta los 8 años, por ahí. Después mi personalidad se vio afectada por las inseguridades que fui percibiendo con el correr de los años, hasta llegar a la adolescencia y seguida por la adultez. Mi sonrisa ahora con suerte aparece en fotos o cuando logro relajarme y entender un chiste que me acaban de contar. Por fuera parezco amargada y fría, aunque no me considero así. 
Aún quedan restos de mi vieja personalidad. Pocas veces aparece, pero no me gustaría que desapareciera por completo. Quisiera ser la Hazel sonriente de antes.
Y si, quizás unos cuantos años atrás era falsa y ahora no me importa mostrarme ruda con el mundo que me hizo así. 
Sólo quisiera no perderme en mi misma y que alguien sea capaz de hacerme reír más, de sonreír por las mañanas y llorar de algo que no sea tristeza. Me gustaría que me devuelvan a la niña que obligaron a crecer, a la que le hicieron creer que no era suficiente para este mundo cargado de mentiras y vidas falsas. A la que abrazaron alguna vez para después clavarle un puñal y asesinarla. 



Nos leemos.


sábado, 3 de febrero de 2018

Dolores que permanecen


Enero me dio su dosis de días grises. Lloré, tuve ataques, me aislé, me lastimé, grité y volví a llorar. 
Tantos días de hacer de cuenta cómo que "nada pasaba" me cobraron factura. Pero hoy estoy un poco más aliviada, respirando, perdonándome. 
Sigo trepando el pozo en busca de luz, quiero salir pero el camino es largo. Lo bueno es que estoy un poco más cerca que ayer. 

Gracias por sus consejos sobre la psicóloga, creo que le voy a dar una oportunidad porque realmente no quiero volver a cómo estaba antes. Creo que al menos podría ir a una primera consulta y ver cómo es la onda y si realmente me cae bien, seguir. 


Me produce mucha ansiedad cada vez que pienso sobre el tema pero se que es lo mejor que podría hacer por mi. 

Nos leemos.

martes, 30 de mayo de 2017

Se apaga la luz, se apaga esa que una vez fui

Me fui apagando.
Cuando era joven me sentía invencible, que era capaz de todo y era luz.
Ahora me apago con cada día que pasa, me siento inútil, hundida entre cenizas.
Mi sonrisa se borró, hasta el color de mi cabello cambió.
Y aunque antes no me sentía feliz, al menos pretendía serlo.
Hoy me estoy dando por vencida, estoy dejando que la vida me gane y no me defiendo. Estoy derrotada, deshecha y sin fuerzas.
Ya no me siento una reina, me siento un trapo.
Hoy quiero dejar para siempre mis sueños, quiero tomarme un respiro eterno y dejar que mis días corran por un tiempo más, hasta lograr juntar el valor necesario para eso que mi parte oscura quiere hacer desde hace tanto tiempo.
Me estoy dejando ganar y no se como salir bien de esto.




Prometo pasarme por sus blogs el miércoles, lo juro. Perdón por desaparecer siempre. Realmente los extraño, quiero saber de ustedes. 

Nos leemos.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Vos con ella, yo conmigo

¿Que será eso que ella tiene? Eso que te hace tenerla en sus pensamientos, en lugar de a mí. 
No la conozco tanto, sólo sé que me molesta mucho el tono de su voz chillona. Quizás eso es lo que te gusta de ella. Hasta te imagino repasando en tu cabeza sus palabras durante horas. Como yo solía hacer con vos. Aunque las tuyas no tenían significado alguno, al menos ya no.
Siempre halagaste mi inteligencia, quizás ella es más lista que yo. Algo que compartimos en común es un blog. Increíble. Y ésto lo se porque soy una muy buena stalker. La diferencia es que ella lo muestra con orgullo aunque su contenido sólo sea sobre escritores conocidos y uno que otro aspecto de su vida relatados sobre su espacio. Yo, en cambio, vuelco en éstas páginas todo lo que tengo en la cabeza y en el alma; y me aterra mostrarlo al mundo con tanta liviandad porque es como mi lugar de descargo. Acá soy yo, y en la vida real soy sólo una actriz de mi propia obra. 
Tambien es más joven que yo. Seguro te gusta esa chispa de jovialidad que en mi ya se apagó, o más bien nunca existió. 
No la he visto sonreir mucho, siempre tiene una cara de orto inconfundible. Puede que en eso seamos similares, aunque mi sonrisa falsa es lo que más me caracteriza. Así que no.
¿Y en el aspecto físico? Noté que su corte de cabello y la forma en la que lo lleva es igual a cómo yo lo hago. Largo, lacio, castaño y aburrido. 
En cuanto a su cuerpo, es un tanto delgada, normal. No tiene buen cuerpo, pero tampoco yo. Claro que mi "delgadez" se la debo a un desorden alimenticio que cargo desde hace años y del cual aún no logro recuperarme. A ella, en cambio, se la ve demasiado sana. 
No es tan alta como yo, y aunque me cueste trabajo decirlo, porque la inseguridad es lo que me caracteriza, creo que soy más linda que ella. 
Entonces, ¿qué tiene ella que yo no?
Autoestima, confianza en si misma y amor propio. Y acá me gana por goleada. Nunca aprendí sobre esto y no hay academia en el mundo de donde lo pueda aprender.

Por lo tanto, mis problemas siempre se resumen a eso. Me afecta en todas las áreas de mi vida, sobre todo en la amorosa. Pero nada es para siempre, supongo.
Confió en que un día voy a ser autosuficiente ante mis ojos y voy a mirar hacia delante dejando el pasado atrás, principalmente a él.
Es un trabajo duro, que lleva mucho esfuerzo y se hace de un paso a la vez, un día a la vez. Pero lo estoy haciendo. 
No necesito compararme con nadie, mucho menos con una mocosa que se cree un diamante cuando en realidad sólo es un carbón. 
Yo soy yo, y ella es ella. Y él, hoy, es de ella.



Nos leemos.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Un adiós y un me quiero






Me siento estancada, como en un pantano que me hunde hasta el fondo y no me deja escapar. Y se que no debería ser así. 








Sé que me merezco a alguien mucho mejor. 
Merezco a alguien que me trate como la reina que soy y que me lo recuerde siempre.
Merezco a ese alguien que no sólo aprecie mi belleza sino tambien mi fortaleza
Merezco a alguien que me ame con cada gramo de su ser. 
Merezco a alguien que me cuide y me proteja cuando me siento sola y asustada.
Merezco a un hombre que se quede conmigo apesar de mis defectos.

Ahora que sé lo que merezco, sólo espero que ése alguien no llegue demasiado tarde. 







Nos leemos.




jueves, 12 de mayo de 2016

Las inseguridades que mataron a la pequeña Hazel

Hoy dos personas se dirigieron hacia mí llamándome "modelo". Me causó mucha gracia obviamente y bromeamos todo el día con ese termino. Más tarde, dejando la broma de lado, uno de ellos preguntó si realmente alguna vez consideré el modelaje. Le dije que no, que de chica me ofrecían pero siempre me negué, al igual que las elecciones de reina que siempre realizaban. A lo que prosiguió diciendo, "que raro, sabes que yo conocí a una chica como vos, linda, alta, flaca, rubia que siempre se negó a esas elecciones..."
En ese momento mi cabeza hizo un click...stop. Me dijiste ¿flaca? ¿linda??? Obviamente no lo dije en voz alta, pero luego la conversación se tornó aún más extraña mientras en broma y broma me confesó que tuvo un desorden alimenticio de adolescente y que desearía ser tan flaco como yo, entre otras cosas extrañas, muy extrañas. Yo también termine diciéndole en broma que no me veía tan flaca y nos reímos fuerte. 

Lo que me llevó a pensar nuevamente, la pobre percepción que tengo sobre mi misma. Es increíble, aterrador. ¿Cómo es que me veo realmente? ¿Quién es esa persona a la que miro cada día en el espejo? ¿Quién es esa que se esconde bajo mi piel? Me da miedo no poder ver bien. 
Desde pequeña tuve este  problema, y ya sé que es un tema recurrente en el blog, pero con los años empeoró mi amor propio. 
Siempre fui alta, desde jardín de infantes era a la que ubicaban detrás de la fila por mi altura. Recuerdo que a esa edad no me gustaba ser así de alta y tenía cinco años, tenía una compañera que, sigue siendo mi amiga hoy en día, era más baja que yo y recuerdo que deseaba con todo mi ser parecerme a ella. Y no importaba lo mucho que mis padres repitieran lo linda que era, yo no les creía, simplemente me veía fea. 
Ya en primer grado, recuerdo que hubo una elección de la reina en mi aula y me eligieron primera princesa. Yo me sentía tímida y también un tanto especial. Cuando llegué a casa con la noticia a mis padres, ellos reprocharon el por qué no me habían elegido reina, que seguro yo era aún más bonita que la reina. Para ese día mi tía me maquilló como mayor, delineador y sombras en los ojos y rojo en mis pequeños labios, me hicieron rulos en mi larga cabellera y no paré de recibir cumplidos ese día. Desfile con mi torpe andanza y me dieron una corona. Hoy al ver las fotos veo a una nena preciosa, disfrazada de grande, que no se sentía ni un poco linda. 
Meses después de eso las cosas cambiaron y no a mi favor. Un día mientras cursaba segundo grado del primario, en el recreo jugaba con unas compañeras, reconozco que era un juego super torpe pero nunca creí que el desenlace me perjudicaría tan miserablemente. La cuestión es que caí de boca y mis dos dientes delanteros se me desprendieron de cuajo. Ni siquiera estaban flojos, eran de leche y aún no era tiempo de que salieran. Me dolió terriblemente, la sangre no paraba de salir, me enjuagaba y me ardía, tenía mucho miedo y el dolor era insoportable, pero no llore. Mis compañeras me ayudaron y acompañaron hasta el baño donde todas estaban super revolucionadas y yo solo escuchaba bullicios mientras me limpiaba la cara. Mi señorita no estaba, había una suplente y la muy estúpida no hizo nada más que darme una gasa para que me detuviera el sangrado. No lloré porque era muy tímida, supongo, tampoco quería preocupar a mis padres por eso (la historia de mi vida). Cuando termino la espeluznante jornada, mi padre fue a retirarme y de inmediato notó mi boca. Yo sólo dije que se habían caído, pero tenía las encías moradas, era imposible de ocultar algo así. 
La conclusión de todo esto, es que los dientes me tardaron dos años y un poco más en salir, por el impacto del golpe. No se partieron, pero si demoraron mucho tiempo en salir. Ahora imaginen para una niña de 8 años con graves problemas de autoestima, no tener dientes durante dos largos años, fue terrible. 

Durante este tiempo también viví cambios fuertes como fue la llegada de mi hermano. Viví ocho años siendo hija única, y luego llegó otro humano que se llevaba toda la atención. Creo que tuve un poco de celos en esa época, aunque no quería admitirlo. De esos años no tengo fotos con una sonrisa en mi rostro, y lo mismo ocurrió los siguientes diez años de mi vida. Cuando mis dientes finalmente crecieron nuevamente no eran lindos, la solución era la ortodoncia pero mi autoestima era demasiado baja como para soportar tener aparatos que me harían aún más fea. De esto me arrepiento mucho, porque hoy mis dientes me siguen pareciendo feos y me hacen sentir super insegura. 
A los dieciocho años comencé a sonreír nuevamente mostrando los dientes y me gustó lo que veía en fotos. Aprendí que si me ubico en cierto ángulo, los dientes que están chuecos se perciben como normales. A muchos les gusta mi sonrisa y sucede que no es tan fea, eso lo aprendí hace muy poco. 
Y es que era como una acción social, normal, que si no sonreís sos raro o te ves raro. También fue con el fin de encajar. 
En cuanto a mi estatura, ésta se detuvo en la adolescencia y se clavó en 1.70, lo cuál no me hace extremadamente alta pero cuando uso tacos sin dudas sobresalto. Y no voy a mencionar la super guerra con mi cuerpo porque eso ya lo saben, desordenes, anorexia, bulimia, bla bla. 

Hoy sigo sin verme linda, me sigo viendo grande, gigante, gorda. Me comparo con chicos y me siento tan grandota como ellos cuando es imposible que sea así. La gente se dirige a mi con otros términos, totalmente contrarios a la percepción de mis propios ojos. 
Muero por llegar a ese grado de consciencia y verme realmente como soy y como siempre fui. Sólo espero que no sea demasiado tarde. Después de todo, mi vida pasa al igual que los años y estas inseguridades me lo han quitado todo. Felicidad, amor, armonía, paz, todo. Me quitaron a la pequeña y dulce Hazel que sólo quería crecer y convertirse en sus lindas muñecas de pelo largo.
Hoy sigo viendo fotos de esos tiempos y creo que hasta en aquella foto de mi cumpleaños numero uno, desde ese entonces tengo una mirada sombría, como si realmente supiera del terror que se acercaría, como si supiera que sólo iba a crecer en un mundo en el que su enemiga más grande sería ella misma.

No me gusto y hasta que no me guste mi vida seguirá vacía, seré la misma chica ciega e insegura que no es capaz que caminar con la cabeza en alto. La que oculta su cuerpo con cualquier prenda lo suficientemente holgada para que nadie noté los defectos que ella nota en su cuerpo cada día. 

PD: Sé que cansó un poco con los mismos temas y siento que cada una de estas entradas son como un deja vú de alguna otra anterior, pero es que ni lo pienso simplemente escribo y después me doy cuenta de que ya hablé sobre algo similar. Así que perdón. 
Y sí, estoy enferma y aun no busco ayuda psicológica (aunque se que la necesito) porque no siento que es el momento. Y quizás si lo sea, pero no tengo tiempo, creo. 

Nos leemos.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Ocupada, infeliz

Cada vez que me siento a escribir me quedo en blanco. 
Cuando realmente tengo algo para escribir estoy demasiado cansada para hacerlo y me prometo a mi misma escribir a la mañana siguiente, pero nunca pasa.
Pero hoy si tengo un tiempito para Hazel. 

Comienza a asustarme el hecho de que cada vez estamos más cerca de llegar a mitad de año y el
tiempo pasa, y mi vida sigue igual. También me asusta que lleguen las vacaciones de invierno porque duran un mes, mucho tiempo, y es un mes en el que la depresión vuelve porque estoy todo el tiempo en casa, sola, encerrada. No me gusta. Y nada de lo que digan me hace pensar diferente. Si bien, puede que algunos días tenga planes pero los siguientes ya no. Y es un dolor de ovarios convivir con mi mente, nos llevamos muy mal porque sólo quiere matarme.
Sin querer la universidad y las tareas me salvan. Por eso curso tantas materias y me mantengo todo el tiempo ocupada, simplemente para no pensar. Pero los momentos que estoy sola, son de terror, hasta en el camino de vuelta a casa debo escuchar música para alejar los malos pensamientos que de una forma u otra siempre regresan por mí. Sobre todo por las noches cuando intento dormir, lo bueno es que siempre estoy demasiado cansada. Pero también me despiertan a la madrugada... eso ya es otro tema.
Son los fantasmas del pasado, del presente y del futuro. Me reclaman lo que hice mal, lo que no hago y lo que nunca llegaré a ser. Me agobian y solo me culpan por lo idiota que siempre fui. Es el martirio del día a día. Creo que eso siempre estará junto a mi.

No me gusta que el tiempo avance porque tarde o temprano llegará el día de mi cumpleaños, y junto a él la larga lista de cosas que no logré hacer ese año. Y hay un factor que siempre está ausente, love. El amor en todas sus facetas, el de las otras personas hacia mí, el mío hacía las personas que inevitablemente quiero pero no demuestro, el amor de ese alguien que se esconde o no existe y sobre todo y más importante, el amor hacía mi misma.
Lo trato, juro que trato amarme pero si realmente me pongo a pensar, no me quiero. Hoy me di cuenta de que desde hace varios meses que no me saco selfies. Suena como una pelotudez bárbara, pero todo el mundo lo hace. Si te arreglas y te pones linda, qué mejor que sacarte una selfie y postearla en alguna red social para que todos admiren tu look. Mi última y excusa favorita hacia esto es que no tengo tiempo. Ni para sacarme fotos, ni para revivir mi ig, ni para maquillarme lo suficiente para quedar linda, y como sabrán, ni para publicar en el blog. Pero son excusas. 
Si hay algo que sé, es que las excusas son simplemente eso, excusas. Si realmente queremos hacer algo lo hacemos y listo. Y yo simplemente no puedo sacarme fotos porque me veo y siento fea, gorda, etc. Las únicas fotos que tengo en mi celular de los últimos meses son fotos en las cuales salgo con mis grupos de amigas, vestida de negro, sonrisa falsa obvio, y sin recuerdos de la foto. Porque estaba bajo la influencia de alguna sustancia o porque simplemente no estaba presente durante el momento. Porque ya pocas cosas me importan y me llaman la atención de la vida. 
Soy como un alma en pena que divaga por el mundo, intentando hacerles creer a todos que es feliz. Que su vida es agraciada y que no tiene problemas porque no los cuenta. Pero  es lo contrario.
Me siento miserable con cada minuto que pasa porque no tengo lo que quiero. Felicidad.

Nos leemos. 

PD: El lunes me tembló la cara dos veces en el día durante largos periodos de tiempo, la segunda vez me duró tres horas seguidas. Fue sólo por nervios o hay otra razón? Les paso alguna vez?

miércoles, 3 de febrero de 2016

I'm fine / Save me

Anoche después de muchos planes fallidos, amigos que cancelaban y mucha depresión encima logré dejar la cueva durante un par de horas. Fui al cine con otros tres amigos y me sentí como una persona de nuevo. Me reí, hice bromas, comí, bebí cerveza, charlé y me relajé. Vaya que lo necesitaba.
Sin embargo pasó y hoy estoy entre cuatro paredes nuevamente, oh yeah. 
Me prometí a mi misma y a unas cuantas otras personas comenzar a estudiar y aún no lo hice, no sé ni por donde empezar. No tengo ánimos de rendir nada.
Aún no tengo planes de terapia pero estoy trabajando en ello, este es el año, me lo prometo.

Hoy puedo decir que mi vida está un poco estancada y no hay nada de malo en eso porque aunque aún sigo en el suelo sé que no me quedaré por mucho tiempo en él. Tengo planes, tengo sueños y esperanza, sólo necesito un poquito de ayuda y quizás tiempo para estar bien de nuevo.
Claire se recupera de a poquito.
34 días pasaron del año y aún no me peso, estoy considerando fuertemente comprar una balanza. Se que me quiero recuperar y todo pero creo que la necesito. 

La gente  me sigue hiriendo pero estoy bien. Mi amiga Bei me habló y estoy bien.

Nos leemos.




domingo, 29 de noviembre de 2015

Loca vos

Son las tres de la mañana y sin pensar más agarre la compu para escribir esto.
Soy una broken chick destruida desde siempre, que trata de llevar una vida patéticamente normal y falla con cada paso que da. Estoy tan rota que no puedo ni llorar porque no quedan lágrimas después de tantos años de decepciones.
Siempre tuve una personalidad vivaz, eufórica, pero a la vez tímida y soy una mina sumamente triste. Tengo el alma triste, como el nombre de este blog, una blue soul. Que va desde los tonos más fuertes y brillantes hasta un azul suave que se destiñe suavemente con el blanco. Y por más de que intente de todo para llenar el vacío que llevo adentro fallo terriblemente porque no puedo, simplemente no puedo dejar de sentirme miserable. Es como una maldición de la que no puedo escapar jamás.
Estoy llena de miedos, inseguridades, dolor. Todo eso llevo en una mochila en mi espalda que me duele con cada día que pasa, pero mi cuerpo se cansa, se encorva y sangra. Y por más de que descanse por un largo tiempo, cuando me levanto está tan pesada como antes y no me puedo deshacer de ella. Pero es como que la necesito, necesito la tristeza y el dolor para recordarme siempre quien soy, por lo que pasé. Tengo marcas en mi piel, cicatrices más pronunciadas que otras, algunas visibles y otras no. Todo marca mi historia, lo que soy. Pero no me deja avanzar.

¿Será que me falta amor? ¿Será que necesito que alguien me ayude con esa carga, con esa mochila, compartir ese largo viaje? ¿Será que ya es momento de parar de una vez y rendirme?

Vivo cada día con la esperanza de que ese día sea mejor que el anterior, o menos terrible. La noche puede ser mi aliada cuando salgo y me emborracho hasta el amanecer, o mi enemiga cuando estoy rodeada solo de la oscuridad y me espera una larga noche de pensamientos infinitos que no tienen sentido. Como ahora.

Hoy me quede sola en casa e intente actuar normal. Me prepare una enorme cena para mi solita, bebí gaseosa ignorando cada caloría del menú, vi televisión por un momento, descargué música nueva y la escuche mientras leía un libro en la comodidad de mi sofá.
Suena lindo, pero me sentí fatal.
Mientras tanto mis padres salieron a cenar y luego a una fiesta, mientras mi hermano salió con su noviecita y unos amigos. Y mis amigas felices pasando fotos al grupo de whatsapp mostrando lo que se pondrían para salir con sus novios.
Y se que está mal, pero no puedo evitar sentir celos de la felicidad de la gente. ¿Por que yo nunca puedo estar así, con una sonrisa de oreja a oreja que no sea forzada? Es injusto.

Soy una mujer independiente y hasta fuerte quizás por todo lo que he pasado. Pero me harta la soledad, ya me tiene podrida. No me soporto sola, en casa.
Esta semana salí con las últimas dos amigas solteras que me quedan. El miércoles fui al cine, el martes bebimos cervezas y termine bailando en la casa de gobierno y el viernes también me junte con una de ellas. Pero por más de que me guste salir, tomar, fumar y toda la cosa, no quiero terminar como ellas. O sea si bien estoy sola, ellas son una versión aún más alejada de mi. A ver... es como que son felices así, y yo no quiero seguir toda mi vida encontrando la felicidad al final de cuatro botellas de cerveza. ¿Me entienden?

No se que quiero en realidad. A veces pienso que si él me da otra oportunidad todos mis problemas se solucionarían mágicamente, pero se que no es así.
Pero es que no puedo dejar de pensar en él. Y me duele saber que para él ya no soy nada, solo formo parte de su pasado, uno borroso que ya hasta se esfumó.

Le mandé mensajes a dos amigas que conocí en mi anterior blog. Una de ellas sigue internada y es la única que solía calmarme y hacerme sentir que mañana sería mejor. Y la otra me acaba de contestar mientras escribía esto.
Quisiera tener a mis amigas de verdad cerca, abrazarlas. A cambio tengo un manojo de amigos que no les importo un carajo y quienes no me importan mucho tampoco. Son falsos como yo, crueles como yo. No son reales.

Sólo quiero ser feliz.