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sábado, 17 de febrero de 2018

Entrada innecesaria: Fuck fake friends





Perdón por esta entrada pero tenía que poner esto en algún lado. Para soltar las cosas suelo escribir, así que espero me sirva para dejar ir el rencor. Debería escribir también sobre mis otras amigas forras. Espero cambiar de opinión y no ponerlo acá, por su bien. Gracias por leer y perdón de nuevo.

Nos leemos.


Actualizo: Borre todo porque siento que incluí muchos detalles y soy increíblemente paranoica con el blog.


lunes, 18 de diciembre de 2017

Lonely child

Este año mi soledad piso fuerte y sentí que me falló todo el mundo. Y yo sola me abracé y seguí adelante. Pero esto me ayudo a crecer y dejar de confiar mi felicidad en otros. 
Soy mi mejor amiga y aunque a veces no me trato del todo bien, trato de cuidarme lo más que puedo.
Sin embargo, siempre estuve sola en mi mundo.


Crecí sola. Durante mi niñez estuve rodeada por adultos, cada uno tenía su rol específico en la casa o en las fiestas familiares, y yo siempre me las arreglaba para entretenerme sola. Solo recuerdo a una prima que era un par de años mayor (digo era no porque esté muerta; sino porque esta ausente en mi vida hoy, debido a un conflicto de hace unos años).  
Pero me recuerdo durante las mañanas y siestas jugando sola en el patio, tenía una baúl enorme lleno de juguetes que me entretenía durante horas. También me gustaba cuando me ponían una mini silla y  una mesa repleta de crayones y lápices de diferentes colores y solía pintar bajo el suave sol que traspasaba las hojas de la viña. 
No molestaba a nadie, era feliz en mi mundo solita. Igual siempre quise tener un hermano, el tema es que cuando finalmente llego yo ya no era tan pequeña. Por ende crecí así, solitaria.
Cuando llegue a la adolescencia también me la pasaba sola en mi habitación. Descubrí el poder del Internet y no tuve retorno. Y a los dieciséis abrí mi primer blog (mejor conocido como el lugar para los solitarios incomprendidos, según yo).
Hoy tengo veintitrés y sigo prefiriendo mi soledad. Solo que ahora viene acompañada con una depresión que cada vez cobra más fuerza. Pero no la paso tan mal sola tampoco. Puedo disfrutarla.
Aunque cuando tengo la mente muy tóxica, necesito al menos descargarme escribiendo. 


Y es por eso que escribo con tanta carga emocional, como quejándome de todo. En realidad soy una agradecida de la vida, me considero una persona fuerte y de corazón bueno. Esta es mi forma de descargo porque a mis amigos de la vida real, a los que puedo mirar a los ojos no les cuento nada sobre mí. Y es probable que la razón por la cual soy tan reemplazable e irrelevante para la gente,  como me lo dijeron en un comentario hace unas entradas atrás. 
Pero me cuesta mucho confiar y abrirme ante alguien. No me gusta sentirme vulnerable y mis emociones lo son. Otra razón por la cual me cuesta tanto tomar la decisión de optar por terapia.
Suelo actuar falsa porque las personas me fallaron siempre y no puedo confiar en alguien que planea clavarme un puñal en la espalda. Sueno paranoica, pero lo soy. No me sale eso de confiar plenamente en las personas y prefiero guardármelo todo para luego volcar todo en estás páginas para que alguien lo lea, se identifique y me haga sentir menos sola, menos loca.


Medio rara esta entrada, pero quería actualizar. 
Como verán vengo muy mal con tema amistades, siento que me quede sin amigos, en parte por el temita que mencioné arriba. Quizás en otra entrada relate un poco sobre lo que paso estos últimos meses con respecto a mis "amigas". Igual es medio largo y desde mi punto de vista de drama queen, así que por eso aún no lo conté. 
Espero que pasen los últimos días de este año mejor de lo que esperan y que sonrían mucho.



Gracias por leer.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Maniquí

Me siento mal, al borde del llanto, me desespero por dentro, pero soy un maniquí. Por fuera carezco de emociones y por dentro soy un huracán de sentimientos. 
Me desespera no poder ser quien quiero ser. Estoy harta de mis fracasos y de lo que no soy. Los años pasan y yo sigo quejándome de todo sin cambiar nada. 
Estoy harta de mí, de la gente que me rodea, de este lugar sin salida, de mi mente enquilombada y de ser una soñadora sin motivación.

Me odio por motivos que no debería. 
Me odio por querer a mis amigas que se olvidan de mi por meses y hablan mal de mi a mis espaldas. Me odio por hacerme tiempo para todos pero cuando yo necesito de alguien termino sola y decepcionada. 
Me odio porque siento que no estoy hecha para este mundo, estoy cansada de sufrir en silencio, me agota mi mente que no para y mi depresión que la siento tan pero tan mía desde los 9 años. 

Quiero sentir otra cosa que no sea esto. Quiero sentirme viva por más de dos horas, sin la necesidad de ninguna droga. Estoy harta de este vacío existencial que solo me provoca unas inmensas ganas de dejar de existir. 

Se me está acabando la paciencia conmigo. 
Cada día trato de seguir y darme otra oportunidad, pero siento que se me agota el tiempo, cada vez la habitación está más oscura y cerrada como mi corazón de maniquí. 



Perdón por mis entradas tan horribles y deprimentes. Espero que los días cambien para bien, para todos.

Nos leemos. 

lunes, 21 de noviembre de 2016

Cursar me mantiene cuerda

Después de un largo viaje finalmente regreso a casa, pero no me siento feliz. Tan solo siento cansancio por el extenso camino que recorrí. 

Mi casa, es mi depresión. El viaje por ese camino es mi paso por el mundo de los normales. 


Terminé de cursar y vuelvo a mis días oscuros. Suena triste y lo es, pero cursar me mantiene cuerda. 
La universidad cansa, pero me refugio en mis días cargados de actividades, libros que leer, apuntes que estudiar, grupos de estudio, charlas con compañeros y días enteros en ese edificio. 
Me encanta tener otros problemas ajenos a mi depresión, ansiedad y desórdenes alimenticios. Me encanta formar parte de los normales, sentirme en sincronia con el mundo, saber que estoy haciendo algo con mi vida. 
Y cuando el ciclo acaba me siento miserable y me sumerjo en la tristeza. 
Me fue muy bien este año, me daría una palmadita en la espalda. Cursé sólo seis materias éste año, pero las aprobé a todas y una de ellas promocionada. También rendí dos materias este año, y aunque no son tantas como quisiera, no es malo. Así que casi completé el tercer año de mi carrera, me faltan dos y la práctica que las haré el siguiente año según mis planes. 

Ahora me quedan los exámenes finales, a.k.a mi peor pesadilla. 
Cuando las fechas son durante las vacaciones se me hace imposible rendir porque siempre me deprimo y se me hace imposible estudiar y preparar materias. O peor aún, me paso meses estudiando y cuando llega el día me siento miserable, y la voz en mi cabeza me dice que me irá mal, por ende termino sin presentarme. 
Y así paso mis días evitando rendir por miedo, angustía, etc. y me quedo atrás con mi carrera. Porque aunque me vaya bien durante el año, solo tengo el 30% de mi carrera hecha y me dan ganas de llorar cada vez que pienso en esto. 




El próximo mes una de mis mejores amigas se recibe. Ella comenzó mi carrera un año antes que yo, sin embargo la terminará en tiempo perfecto. 
Yo sé que no soy ella. Toda mi vida traté de meterme eso en la cabeza porque fue un martirio desde siempre. Nos conocemos desde niñas y mi madre siempre me comparó con ella en el tema estudios. Si yo me sacaba un 9 en un examen, mi madre antes de felicitarme me preguntaba cuánto se había sacado mi amiga; y cuando le decía que ella tenía un 10, me preguntaba en qué me había equivocado. Así fue mi infancia y mi adolescencia cuando era el tema de las banderas de ceremonia. Donde yo siempre era escolta y mi amiga siempre era abanderada. Pesadilla.
Ahora trato, realmente trato de que no me afecte, pero odio saber que sí. Y puede que pase hasta por envidiosa, pero no es mi culpa. Ése maldito sentimiento creció con los años y con la ayuda de mis padres, lamentablemente. 
Y me duele porque no puedo alcanzar sus expectativas y peor aún, las mías.

Fuerza para éstos últimos meses del año. Para vos y para mí.
Nos leemos.


viernes, 8 de abril de 2016

No quiero matar a nadie, yet

Últimamente no tengo tiempo de nada. Me la paso en la facultad o los fines de semana me junto con mi grupo para seguir estudiando o hacer trabajos. 
El tema es que estoy casi a diario con estas chicas que son muy buenas y todo, pero llega un momento en el que no soporto a nadie. Todos acá sabemos que prefiero estar sola y de mi "alergia hacia la gente", así que se imaginarán como termino los días. 
Tampoco crean que me está yendo perfecto con el tema estudio, me cuesta un poco retomar el ritmo de eso. Y el próximo mes tengo mesas de finales y sé que debo rendir si o sí. Lo malo es que con las materias que curso, me queda muy poco tiempo para dedicarle a eso.
Y le sumemos que desde ahora mis fines de semana se van a transformar en MÁS tiempo de calidad con mis compañeras porque estamos recaudando fondos para algo grande que se viene el próximo año. Sólo espero no asesinar a nadie por mi pésimo humor.

Con lo del peso vengo igual creo. Si bien me veo enorme todos los días, ayer sin querer me filme un poco frente al espejo y me vi flaca, menos gorda de lo que creí. Raro. Así que no sé qué es lo real. 

Creo que se me viene unos fines de semana agitados, llenos de cumpleaños y salidas; pero yo no tengo ánimos de nada. ¡Qué novedad!

Nos leemos. 
PD: Gracias por los comentarios de la entrada anterior, fue muy premeditado pero su respuesta fue buena. Quizás escriba cosas random como eso más seguido.

miércoles, 3 de febrero de 2016

I'm fine / Save me

Anoche después de muchos planes fallidos, amigos que cancelaban y mucha depresión encima logré dejar la cueva durante un par de horas. Fui al cine con otros tres amigos y me sentí como una persona de nuevo. Me reí, hice bromas, comí, bebí cerveza, charlé y me relajé. Vaya que lo necesitaba.
Sin embargo pasó y hoy estoy entre cuatro paredes nuevamente, oh yeah. 
Me prometí a mi misma y a unas cuantas otras personas comenzar a estudiar y aún no lo hice, no sé ni por donde empezar. No tengo ánimos de rendir nada.
Aún no tengo planes de terapia pero estoy trabajando en ello, este es el año, me lo prometo.

Hoy puedo decir que mi vida está un poco estancada y no hay nada de malo en eso porque aunque aún sigo en el suelo sé que no me quedaré por mucho tiempo en él. Tengo planes, tengo sueños y esperanza, sólo necesito un poquito de ayuda y quizás tiempo para estar bien de nuevo.
Claire se recupera de a poquito.
34 días pasaron del año y aún no me peso, estoy considerando fuertemente comprar una balanza. Se que me quiero recuperar y todo pero creo que la necesito. 

La gente  me sigue hiriendo pero estoy bien. Mi amiga Bei me habló y estoy bien.

Nos leemos.




martes, 6 de octubre de 2015

No me quiero

Vuelven los demonios, vuelven los fantasmas, vuelve el pasado. Siento que avanzo un paso y retrocedo tres, no se que es peor. 
Todo este año he tratado de trabajar en mi autoestima, la imagen que tengo de mi misma, el hecho de quererme tal cual soy. Pero me estaba engañando a mi misma. 
Es imposible decir que te amas a vos misma si al mismo tiempo ayunas dos días porque querés bajar tres kilos. Tampoco es posible verte linda en el espejo después de pasar horas arreglándote y dos horas después maldecir tu existencia por comer una porción de pizza. 
Si bien esta falsa noción del "me quiero" me ayudó a sobrevivir estos meses, no impidió que me sienta miserable de vez en cuando. 


En la entrada anterior dije que me iba a pesar, y así fue. En realidad fue un tanto confuso porque realmente juraba que estaba por arriba de la linea de los sesenta. Recordemos que mi estatura es de 1.70. El sábado me pese y la balanza marcó 55.8 kgs, pero no podía aceptar que mi cuerpo, morboso como lo veo, pesara eso. El lunes me pesé nuevamente y marcó 57.2 kgs. Me aferré a ese número porque me pareció más real, así que sí, tengo un imc de 19. No me agrada mucho pero se que puede ser peor. 
Comencé la dieta Skinny girl con una amiga ana y una semana después puedo decir que la mayoría de los días la ingesta calorica supero un poco el número ideal de calorías, no por mucho, pero si. Pero a las calorías de frutas y verduras las contamos igual. 
Como decía, la seguí casi al pie de la letra excepto por el día sábado que salí y tome alcohol. Ni conté las calorías pero seguro me zarpé. 
Igual no me convence mucho esta dieta porque hay días en los que me siento fatal y temo terriblemente al efecto rebote. 
Otra cosa, no puedo dormir bien desde hace un mes aproximadamente. No se cual es la causa, es muy molesto porque tengo una carga horaria medio pesada y necesito todas las pilas al otro día. Hay días en los que curso a la mañana temprano, regreso al mediodía y duermo hasta las dos de la tarde y a las tres debo volver a cursar. Y no me puedo dormir hasta las tres de la mañana o como ayer, hasta las cuatro y pico. Es increíblemente fastidioso. Y mis ojeras are on point!

Tema facultad, voy dentro de todo bien, rasguñando pero bien. 
Tema amistades y eso, me siento más sola que una planta. Pero si salgo, me junto con amigas, hablo con la gente, trato de socializar. Pero al mismo tiempo me siento ausente, como que mi cuerpo está, pero mi cabeza esta en otro lado. Solo vuelvo en mi cuando sacan fotos y saco mi mejor sonrisa porque se que mi facebook y mi instagram recobrarán vida nuevamente y que quizás, solo quizás el me vea al menos a través de una foto y le parezca linda otra vez, y quizás, sólo quizás, me hable otra vez.
Patética, ¿dónde?


Besos lindas, nos leemos.

sábado, 4 de abril de 2015

Soledad

Esta semana me sentí particularmente triste sin razón alguna. La tristeza es algo habitual en mi y creo que siempre fui así.
Amo estar sola, pero odio sentirme sola.

Eso. Justamente eso me pasa. Siempre fui una solitaria, me encanta estar sola, tener mi espacio y mi privacidad, odio las multitudes y pasar determinado tiempo con gente, comienzo a sofocarme de ellos. Y cuando me pasa eso, desaparezco. ¿No les pasa eso? Por ejemplo, una semana se me da por hacerme la persona mas sociable del mundo, salgo a fiestas, planes, gente toda la semana y llega un día en el que me canso y necesito recuperar fuerzas estando por mi cuenta, así que desaparezco, me hago la enferma, la que no puedo por tal motivo. Y luego vuelvo al mundo. 
Es como si me asustara, pero al mismo tiempo también necesito de la gente. 
Igual, años atrás dependía mucho más de ellos para estar bien, ahora ya no. Antes si mis amigos no me hablaban me sentía pésimo y la peor persona del mundo. Ahora ya no dependo de ellos en lo más mínimo. Pero si dependo de necesitar de vez en cuando una risa, una copa, una charla con alguien. No importa si viene de parte de mis amigas, o de mis compañeros, o de un extraño. Todos necesitamos una risa.
Y eso me sucedió esta semana, no vi a nadie pero por que yo no quise. 
Tengo dos grupos de amigos/as, uno de esos grupos esta en total crisis porque dos de mis amigas están de novias, por ende están se la pasan con sus parejas y ni se les cruza por la cabeza pensar en una reunión de amigos, también dos de mis amigas de este grupo están peleadas, la razón en sí no la sé muy bien porque apenas he hablado con ellas, pero igual creo que las dos están actuando mal. Y me quedan dos que no pinchan ni cortan y están al igual que yo, a la espera de un plan por parte de ellas. Me enferman. 
Y el otro grupo son mis ex compañeras de secundaria que siempre están organizando salidas y meriendas, y bla bla bla. El miércoles se juntaron y no fui, porque supuestamente estaba en clases, mentira. No quise ir porque no quería tomarme un bondi e ir hasta la casa de una de ellas que es bastante lejos y estaban haciendo pizzas, no thank you. 
Ayer también se juntaron y supuestamente yo tenía que hacer tarea, que por cierto eso es verdad pero obviamente no me tomó toda la tarde hacerla, solo no tenía ganas.  
Y así estoy, en ese estado y con esa tristeza horrenda que me asfixia. No se que hacer, o si sé pero no tengo energías para hacerlo. 
Lo peor de todo es que se acaba el fin de semana y debo volver a cursar, estoy en segundo año de universidad y tengo más materias que el año pasado, todo se torna un poco más complicado (obviamente). El tema es que estoy casi todo el día metida ahí, curso a la mañana y también a la tarde, y con estos ánimos es casi imposible sentirme bien. Por suerte tengo un mini grupo, somos cuatro, y también tengo una buena relación con mis demás compañeros. Claro que al resto no conozco mucho, la mayoría son recursantes o de la otra comisión, así que quienes eramos compañeros el año pasado y pasamos somos un número bastante insignificante. 
La cuestión es que no la paso tan mal como el año pasado que me incorporé casi dos meses después, que no tenía amistades y sobre todo que estaba él. Pero quizás eso se los cuento en otra entrada. 

Quería agradecer a quienes comenzaron a seguirme, significa mucho para mí.  
Nos leemos.   

- Claire