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lunes, 26 de noviembre de 2018

Batallando

Todos los días me enfrento a una batalla contra mi misma. La de siempre, por lo mismo.
Me cansa no poder ver lo bueno en mi. Y aunque ya no me maltrato como lo hice durante toda mi adolescencia, aún así no me quiero del todo. 
Es demasiado difícil y no sé si algún día podré tratarme como lo merezco. 
Por momentos creo que lo hago, pero luego caigo en cuentas de que no puedo hacerlo. 
Como cuando alguien me dice que soy linda, o que me veo más flaca, o que soy buena en mi carrera, o que soy buena amiga... de inmediato mi realidad se siente distorsionada porque no puedo ver nada de eso. Y me doy cuenta de que en el fondo me odio por no poder ser nada de eso, que los demás ya ven en mi. 
Que complicado.
Que enferma estoy.



Nos leemos.
PD. Gracias por sus comentarios (y consejos) de la entrada anterior y lamento que haya gente que se sienta identificada.

sábado, 17 de marzo de 2018

Niña loca


La niña mágica está loca.
Le teme al sol y a las estrellas,
se niega a bajar las escaleras
y salir al mundo real.

Se encierra entre paredes,
ni por las ventanas aparece.
Le teme a los ojos de la gente,
a los rumores de su inestabilidad.

Quiere que el príncipe la rescate,
pero él ya la olvidó.
Quemó sus fotos y recuerdos,
ya no la encuentra ni en sus sueños.

La niña mágica está loca,
ya no recuerda ni quién fue.
Se aísla entre las tinieblas
aún deseando un nuevo amanecer.

Hazel



Me estoy aislando de nuevo y me preocupa mucho. 
Dejé de ir al gimnasio porque me siento incapaz de dejar mi habitación, tampoco quiero darle explicaciones a mi compañera, no quiero verla. Tampoco quiero ver a mis demás compañeros de facultad, quienes ahora son mis únicos amigos, veremos hasta cuando... 
No aparezco ni en los grupos de whatsapp y decidí que este semestre no voy a cursar ninguna materia. Una, porque no puedo ya que quede inactiva por no rendir nada en todo un año. Y otra porque no quiero hacer lo mismo del año pasado, estaba super deprimida y me la pasé faltando a clases, desaprobé todas las materias que cursé, lo cuál es algo que nunca antes hice. Me sentí fatal y ahora no se si me siento peor, pero al menos me estoy escuchando un poco y sé que hay cosas que directamente no puedo hacer. Al menos no por ahora.
Así que me paso los días evitando el mundo real básicamente. Odio pasar por esto, odio que mi familia me vea así. Extraño tener una vida ocupada, ver gente, conversar y reír. Hace mucho que no me rio de verdad.
Igual tengo planes en mi cabeza, quiero intentar dejar la casa durante la semana e ir a estudiar a la biblioteca de la universidad, hacer ejercicio en mi habitación, hacer una dieta SANA, etcétera. Pero bueno, son planes que aún no puedo concretar por mis millones de miedos, la ansiedad que me genera la universidad y cruzarme a mis compañeros y que me hagan preguntas que no puedo responder.

Extraño la brisa del viento en mi cara y la libertad de poder actuar como una persona normal. Porque ya no me sale, me siento como una loca todo el tiempo. 

Nos leemos.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Primer intento

Muchas gracias por sus consejos en la entrada anterior, me sentí muy contenida.

La primera sesión fue corta pero un tanto larga para mí. Sentí ganas de llorar desde que me senté y empecé a hablar, pero no lo hice. No sabía como iba a reaccionar a ese momento, no tenía nada preparado y prefería que fluya. Fue como vomitar palabras que nunca antes habían salido de mi boca. Al salir me sentí rara, dejé el consultorio con una persona adentro que tenía todos los pensamientos que durante años protegí con todo mi ser. 
Hoy, un día después me inunda el miedo. Temo que no me pueda ayudar. 
Sé que no hable sobre TODOS los temas que me atormentan. Sólo me limité a hablar sobre mis recientes problemas académicos, la posible depresión, la ansiedad y ataques de pánico que no me dejan ni acercarme a la universidad. También me preguntó si tenía novio y quizás le haya dejado en claro que no puedo mantener una relación con nadie porque huyo, y en ese instante se río... no sé por qué. En fin, también quizás le haya dicho que mis problemas empezaron hace un año, lo cual no es cierto porque todo se derrumbo en mi pre adolescencia/adolescencia, o quizás antes. Tampoco hablé del desorden alimenticio, ni sé si realmente lo incluiré. 

Estoy llena de incertidumbre, es todo nuevo para mí pero creo que dejaré que fluya y ver como va todo. Después de todo apenas la vi una vez.

Y por cierto, sé que en la entrada anterior dije que tenía turno hace dos semanas atrás. Bueno, eso fue un fail total porque mi madre me dio mal la dirección del consultorio, hasta hoy no sé si lo hizo a propósito o qué. 
Por eso busque a otra por mi cuenta, la llamé y tuve la primera sesión ayer. 
No se si a todos les pasa pero a mi me incomoda mucho hablar por teléfono, sobre todo para pedir turno con alguien a quién nunca vi en mi vida, sobre todo un psicólogo, que en mi lista de miedo absoluto está en primer lugar. Me pasé días intentando llamar y simplemente no podía. 
Un día ya hundida en la miseria y la desesperanza le dije a mi madre que llamara por mí, me dijo que lo haría y hasta ahora no lo hizo, tampoco me preguntó si yo lo hice. 
Ninguno de mis padres saben que ya fui y que tuve la primera sesión. Hoy no me siento con ganas de decirles, no me nace. 
Ellos viven su vida y no me prestan mucha atención lo cual esta bien porque ya no soy ninguna niña como antes, pero al mismo tiempo siento que aún si soy una niña chiquita con miles de miedos. 

Me siento sola, pero al mismo tiempo poderosa porque estoy haciendo algo que quiero hacer desde los quince años y que mi madre nunca comprendió, ni autorizó. 
Lo hago por mi y por mi futuro, porque no lo veo. Si me preguntas adónde me veo en cinco o diez años te voy a decir que no sé. Todos mis sueños mueren a diario y hoy me siento un parásito viviendo a costa de mis padres, cuando de chica tenía planeado una vida fantástica para mi yo de 23 años.  



Espero que ustedes estén increíblemente bien, las quiero mucho.
Nos leemos.

martes, 6 de junio de 2017

Perdida

Me encantaría escribir una entrada optimista pero creo que hoy no será.

Estoy mal de nuevo. Paso mis días aislada, en mi casa, ya dejé una materia y no puedo estudiar. Odio no poder funcionar como una persona normal y lo peor es que no tengo otra excusa, más que mi depresión en  modo hardcore.
Estoy volviendo a mis malos hábitos, estoy perdiendo y arruinando relaciones (como siempre, dirán) como si fuera lo único en lo que soy buena.
Lo peor de esto es que no sé muy bien como levantarme de nuevo. Le veo muy poco sentido a todo, incluyéndome. Todo lo que hago me sale mal, todo lo que planeo no sale como quiero. Es como que todo lo que avance durante estos años fue borrado completamente.
Soy como la Hazel que estaba en la secundaria llena de inseguridades, solo que ahora mis problemas son reales y grandes. Y yo también ya soy grande, no puedo contar con mis padres ni con nadie para que me ayuden. Soy yo contra el mundo y no me gusta.
Quisiera estar tan cuerda como cualquiera de mi edad. Quiero que mi futuro se vea limpio y cerca. Quiero que todo salga como lo planeé, quiero tener fuerza de voluntad y ganas de vivir.


Espero que éste mes no sea tan cruel ni solitario como todo invierno. Espero que ustedes estén bien.
Nos leemos.

jueves, 2 de marzo de 2017

Rebelde sin causa

Siempre me gustó vivir al límite, pero no me refiero a disfrutar de la vida hasta alcanzar felicidad y vivir mis días plenamente. Me refiero a vivir hasta el límite de no hacerlo. Arriesgando cada aliento y cada respiro con la esperanza de que esa secuencia no se repita jamás. 
Arriesgada, salvaje, loca. La gente cree que soy un chiste o que lo hago por diversión, pero no es así. 
Me gusta vivir al límite, deseando por dentro morir.

Sé que un día me tocará cuando yo menos lo quiera, lo sé porque así funciona todo. Mientras tanto alimento mi inconsciente deseo, aferrada a mi famosa frase "De algo hay que morirse"

Aunque por dentro sólo quiero que alguien me cuide y me proteja, de mi misma.






La depresión pegó fuerte este año. No tanto como años anteriores pero lo sigue haciendo. Lo peor de todo es que trato de estar bien y pelear contra ella con todas mis fuerzas, pero aún así nunca es suficiente.
Espero que ustedes estén bien.

Nos leemos.

viernes, 27 de enero de 2017

Miss Robot

Soy como una hoja seca que apenas está sujeta a una rama, que cae con el leve correr del viento. 
Estoy al borde del abismo y cualquier situación estúpida me tira hacia el vacio. 
Soy como una nenita que siente una angustia inmensa cuando alguien le dice algo que no le gusta.

¿Podré cambiar algún día? 



Con 22 años en esta vida logré madurar un poco, pero hay cosas que aún no pude revertir. No teng
o muchas ganas de mencionar cada una de ellas en este momento, pero son varias. Pero me molesta mucho no cambiar cosas que no me permiten avanzar y superar obstaculos. 
Pequeño ejemplo, mi desorden alimenticio. Éste año se cumplen 8 años con esto que no se ni que es, porque estoy "sana". Ya no ayuno, ni tengo atracones, ni vomito. Sin embargo la gente me ve muy flaca y yo me sigo viendo gorda. 

Otro pequeño detalle, la depresión. Si bien en el blog hablo mucho sobre esto porque me afecta demasiado, estoy bastante bien si comparamos a meses anteriores. Los pensamientos suicidas ya no son diarios y hasta tengo una nueva perspectiva acerca de ese tema. Después de perder a una persona cercana por suicidio las cosas cambiaron totalmente para mi. Tampoco tengo ataques fuertes de autodestrucción ni me lesiono a propósito. Lo cual era un gran problema para mi.

El problema con todo esto es que no exploto. Lloro en ocasiones, pero casi siempre soy un robot. Es como si estuviera medicada, pero no lo estoy, jamás lo estuve. 
Desde hace varios meses que me siento como apagada, en modo automático. Según yo vivo el "presente", pero es una forma de engañarme porque en realidad es como una especie de disociación. Estoy pero al mismo tiempo no. Mi cuerpo obviamente está, pero mi mente no. 
Y algo que es mas o menos bueno es el hecho de que ignoro mis problemas, esto no me produce ansiedad, pero me sigue afectando de todas formas. 

Éstas vacaciones las pase rodeada de mis amigas. Ah, y me olvide de contarles que usé una ¡¡bikini!! Sip, después de casi quince años sin usar una en público lo hice. En realidad debo aclarar que estaba muy nerviosa al respecto, pero me animé en cuanto vi que los cuerpos de las diosas de mis amigas no eran tan perfectos como creía. 
Son días buenos, que me hacen salir de casa y no pensar mucho dentro de éstas cuatro paredes. Lo feo es que los días se me pasan rapidisimos y no comencé a estudiar aún. Siempre lo pospongo para mañana y el día siguiente se pasa increíbolemente rápido, aunque solo me haya pasado el día mirando el techo o durmiendo una larga siesta. 

Porque como les dije, soy un robot últimamente. Es por eso que me cuesta tanto sentarme a escribir sobre lo que me pasa y lo que siento. Porque tiendo a apagar esas emociones involuntariamente. 

Lo que sigue intacto, eso si, es el dolor por la perdida de mi hijo-perro. Pero de todas formas me sorprende la manera en la que lo tomé. Cuando imaginaba ese momento, creía que no me recuperaría, pero aunque sigo llorando, trato de recordarlo con una sonrisa por los buenos momentos. Y siempre que lo extraño pongo sus videos en mi celular.


Espero que ustedes estén bien, ahora me pasaré por sus blogs. Muchas gracias por sus comentarios.
Nos leemos.