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jueves, 4 de octubre de 2018

Hablemos

Cada vez aparezco menos por acá, no sé si es algo bueno o malo.
Estos últimos meses fueron horribles y ya debería estar acostumbrada, pero no. Lo único que me mantiene la mente un poco ocupada es el gimnasio. Por cierto, volví hace dos meses y por ahora bien. Por unas horas me concentro en mí y alivio mi mente. 

Octubre es el mes de mi cumpleaños y aunque antes lo esperaba con ansias, ahora espero olvidarme realmente de eso. Estoy tan sola, o sea realmente ya no tengo amigos. Y todo se puso así justamente desde mi cumpleaños pasado, hace un año. Tuve una discusión con un par de mis amigas y decidí que no las quería tener más en mi vida porque me lastimaron. Y si bien el asunto no era tan grave, las cosas empeoraron cuando se metieron mis otras amigas a opinar y mentir. Me di cuenta de que su amistad era infantil y tóxica. 
También este año empecé a ser más transparente, lo cuál influyó mucho en todo eso. Porque ya no me sale ser cínica y quiero que te des cuenta cuando me haces mal, ya no quiero ocultarlo todo con una sonrisa y hacer de cuenta como que no pasó nada. No, me lastimaste, la cagaste y no todo se soluciona invitándome a salir de fiesta. Somos adultas y aunque hayan sido mis amigas desde el colegio, las cosas cambian y las amistades también. 
De todas formas, las sigo extrañando mucho. Y me afecta mucho ver las fotos con ellas todas reunidas en alguna ocasión. Por momentos me genera bronca cuando tiran alguna indirecta por alguna red social, pero extraño tenerlas en mi vida y hablar.
Si bien no soy una persona que cuenta su vida abiertamente, o sus problemas o nada, a veces cuando algo me afectaba mucho se los contaba. O en algún trago de más también lo hacía, pero hoy no puedo. Y aún tengo a mis compañeros de la facultad, que ya ocupan el título de amigos, pero siento que la relación no es la misma. No me conocen tanto.

Se que anduve muy misteriosa en los últimos posts pero es que me cuesta mucho hablar del tema que tanto me está afectando. Ni siquiera lo he podido hablar en profundidad en terapia porque no quiero llorar y cada vez que pienso en eso, es lo único que me dan ganas de hacer. 
La cuestión es que mi padre está enfermo, tiene cáncer y para mi estos es terrible. Es como mi mayor miedo hecho realidad. Y si bien es algo que es bastante reciente, es decir que recién comienza y no está avanzado, me aterra mucho. Porque todos sabemos lo que pasa cuando alguien tiene esa enfermedad, la gente te da el pésame así sin más. Siempre tuve ese pensamiento negro sobre eso y sé que hay casos en los que la gente logra vencer la enfermedad, pero igual, da mucho miedo. 
Realmente desearía que me pasara a mí y no a él. Cuando era adolescente, y tenía una depresión mayor que la que he tenido últimamente, rogaba que me diera cáncer. Suena tan enfermo porque lo estaba, pero era una fantasía descubrir que lo tenía y no decírselo a nadie e irme así. Pero mi papá no es como yo, él tiene ganas de vivir, tiene tantos sueños y un temor profundo a la muerte. Y todo esto hace que me duela aún más. 
Pero debo seguir fuerte, por él. Porque lo amo y aunque tiene sus falencias, no imagino una vida sin él a mi lado. Y debo confiar por primera vez en mi vida, en que las cosas van a mejorar y que va a estar bien.


Ay, qué difícil hablar de esto. Pero me siento un poco más liviana.
Por otro lado, tengo pensado o más bien decidido, dejar de ir a la psicóloga. Voy desde marzo y de todas las sesiones que tuve, no me gustaron ni la mitad. 
Y en la última por poco no me llama dramática y egocéntrica porque evito el tema de la enfermedad de mi padre para hablar de mis otros mini problemas que aún no logro solucionar. Pero es que aún no puedo hablar de eso por Dios, que no quiero, no me puede obligar a llorar frente a ella. Y es tan dura la hdp, tan fría (obviamente). Realmente creo que disfrutan ver gente miserable todos los días, imagino que se alimentan de eso. 
Muchas veces también me atendió por apenas 15 minutos y me cobró la sesión entera. En definitiva, ya no quiero ir. Y creo que es momento de empezar a poner en práctica lo poco que aprendí sobre mí y vivir, porque también creo que no te deja avanzar mucho ir a terapia. Igual esto último no lo sé, solo es una reflexión que me salió. 
Ustedes que tiene experiencia con malos profesionales, ¿cómo corto con mi psicóloga? porque suena como una ruptura.

Si leyeron todo esto, gracias por leer. Ahora me pasaré por sus blogs porque hace mucho que no lo hago. 

❤

miércoles, 14 de marzo de 2018

Primer intento

Muchas gracias por sus consejos en la entrada anterior, me sentí muy contenida.

La primera sesión fue corta pero un tanto larga para mí. Sentí ganas de llorar desde que me senté y empecé a hablar, pero no lo hice. No sabía como iba a reaccionar a ese momento, no tenía nada preparado y prefería que fluya. Fue como vomitar palabras que nunca antes habían salido de mi boca. Al salir me sentí rara, dejé el consultorio con una persona adentro que tenía todos los pensamientos que durante años protegí con todo mi ser. 
Hoy, un día después me inunda el miedo. Temo que no me pueda ayudar. 
Sé que no hable sobre TODOS los temas que me atormentan. Sólo me limité a hablar sobre mis recientes problemas académicos, la posible depresión, la ansiedad y ataques de pánico que no me dejan ni acercarme a la universidad. También me preguntó si tenía novio y quizás le haya dejado en claro que no puedo mantener una relación con nadie porque huyo, y en ese instante se río... no sé por qué. En fin, también quizás le haya dicho que mis problemas empezaron hace un año, lo cual no es cierto porque todo se derrumbo en mi pre adolescencia/adolescencia, o quizás antes. Tampoco hablé del desorden alimenticio, ni sé si realmente lo incluiré. 

Estoy llena de incertidumbre, es todo nuevo para mí pero creo que dejaré que fluya y ver como va todo. Después de todo apenas la vi una vez.

Y por cierto, sé que en la entrada anterior dije que tenía turno hace dos semanas atrás. Bueno, eso fue un fail total porque mi madre me dio mal la dirección del consultorio, hasta hoy no sé si lo hizo a propósito o qué. 
Por eso busque a otra por mi cuenta, la llamé y tuve la primera sesión ayer. 
No se si a todos les pasa pero a mi me incomoda mucho hablar por teléfono, sobre todo para pedir turno con alguien a quién nunca vi en mi vida, sobre todo un psicólogo, que en mi lista de miedo absoluto está en primer lugar. Me pasé días intentando llamar y simplemente no podía. 
Un día ya hundida en la miseria y la desesperanza le dije a mi madre que llamara por mí, me dijo que lo haría y hasta ahora no lo hizo, tampoco me preguntó si yo lo hice. 
Ninguno de mis padres saben que ya fui y que tuve la primera sesión. Hoy no me siento con ganas de decirles, no me nace. 
Ellos viven su vida y no me prestan mucha atención lo cual esta bien porque ya no soy ninguna niña como antes, pero al mismo tiempo siento que aún si soy una niña chiquita con miles de miedos. 

Me siento sola, pero al mismo tiempo poderosa porque estoy haciendo algo que quiero hacer desde los quince años y que mi madre nunca comprendió, ni autorizó. 
Lo hago por mi y por mi futuro, porque no lo veo. Si me preguntas adónde me veo en cinco o diez años te voy a decir que no sé. Todos mis sueños mueren a diario y hoy me siento un parásito viviendo a costa de mis padres, cuando de chica tenía planeado una vida fantástica para mi yo de 23 años.  



Espero que ustedes estén increíblemente bien, las quiero mucho.
Nos leemos.

sábado, 23 de diciembre de 2017

imPERFECTA

Espero no ser la única que espera ansiosa el 2018 para que su vida cambie magicamente por completo. 
Mas de una vez dije que me aterra comenzar un nuevo año porque no sé que va a pasar y lo desconocido me da mucho, pero mucho miedo; y el futuro, obvio. Pero esta vez realmente quiero dar vuelta la página y comenzar de nuevo, una vez más.
Tengo unos cuantos planes, no tanto metas porque me di cuenta de que debo ir un paso a la vez. Y siendo la persona asquerosamente perfeccionista que soy, un error y ya me muero. Así que, despacio.
Pero tengo eventos importantes para enero, uno en especial que me da mucho miedo pero es algo que vengo posponiendo desde hace años. Y se que es lo único que puede hacer mejorar mi vida.
Spoiler alert: Terapia.
Me angustia mucho la idea de dejar entrar a una persona en mis pensamientos, decirle todo de mi vida y como me hace sentir todo. Me avergüenza y también me preocupa como reaccione ante eso. Quizás mienta, quizás desaparezco y no vuelvo más, quizás me da miedo contar cosas muy fuertes porque no quiero que me consideren una amenaza para mi misma, quizás comienzo a actuar normal como siempre lo hago y dejo pasar la oportunidad de mejorar mi calidad de vida.
Pero lo que más miedo me da de todo esto es que no tenga efecto en mi, que me decepcione, que no me guste, que no me sienta cómoda... porque realmente es mi última esperanza. 

Se que muchas veces hable sobre ir a terapia y nunca lo hice, y fue por todos estos miedos que detallé y millones de otros más. Pero no me gusta la dirección que está tomando mi vida y ya no puedo cambiar, ya no puedo fingir que esta todo bien cuando esta todo pésimo. Ya no me sale, cada vez estoy peor y no soy la única que lo está notando. 
Así que es algo que debo hacer, como si mi vida dependiera de eso. Y lo haré, todavía no sé muy bien como lo haré, pero me voy a exigir (como siempre lo hice) pero esta vez por una buena causa. 
De todas formas, aún no estoy lista para romperle la burbuja de fantasía a mis padres. Creo que no les diré por ahora. Comenzaré haciendo las cosas sola, quizás se lo diga a mi padre, pero no estoy lista para confrontar a mi mamá. 
Aunque lamentablemente, hace un par de noches mi madre me encontró en medio de un ataque de pánico. Traté de manejarlo como pude pero mi llanto era incontrolable, estaba en plena crisis. Lo bueno es que ella solo me abrazó y me dijo que todo estará bien (luego le dije que se fuera porque me sentía como una pelotuda por ser tan débil, tan vulnerable, tan estúpida). Una hora después cuando estaba más calmada me llevó un té hasta mi habitación y me sentí mejor. 
Hay cosas que aún no puedo enfrentar, y una de ellas es mi madre. Es perfecta y quiere que yo también lo sea, pero no puedo. Yo también quiero serlo, pero no puedo. 

Buscando la perfección me olvide de mí, olvide que yo no soy perfecta. 



Gracias por leer.

sábado, 25 de marzo de 2017

Princesa sin príncipe


Tuve una semana rara con vario cambios de humor, o sea que nada nuevo. Comencé la facultad bastante tranqui aunque me hubiera gustado que las vacaciones sigan al menos seis meses más, ¿o es mucho pedir?

Éste mes me pasaron varias cosas raras, como por ejemplo, descubrí que mi padre tiene un posible romance con alguien. Normal, tranqui.
Ésto es lo que más me afectó porque no sabía que hacer exactamente, y decidí que no es mi problema porque me estaba afectando al punto de querer acabar con mi vida. Porque si, como sabemos soy algo así como border y la noticia me hizo sentir enferma por varios días. 
Es muy loco saber que hoy tengo problemas que jamás creí que tendría.
Hasta problemas económicos me afectan al punto de asfixiarme y que me den ataques de pánico, jamás creí que éstas cosas me pasarían a mí. 

Y mi vida amorosa, correción, mi no existente vida amorosa también me tiene de mal humor; por no decir que me tiene preocupada jaja. Porque hello, soy un ser humano y no tengo interacción física con nadie desde hace tiempo. 
Es más, hace mucho que nadie me dice algo lindo, o que tengo una conversación significativa con alguien o que alguien me toma de las manos o que simplemente me mire a los ojos. Hace mucho que no tengo ni una pizca de afecto.
Y no, las cosas que pasan en las noches de borracheras no cuentan. 

Sueno re princesa de Disney pero sólo quiero a un hombre que me cuide y me ame. ¿Es mucho pedir????

Igual se que eso del "te amo para siempre" no existe, y lo acabo de aprender recientemente con lo de mi padre. Es increíble porque para mí y para todos los que los conocen, son la pareja perfecta. 
Si superan que son una farsa, igual que todo, igual que yo.


Nos leemos.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Cursar me mantiene cuerda

Después de un largo viaje finalmente regreso a casa, pero no me siento feliz. Tan solo siento cansancio por el extenso camino que recorrí. 

Mi casa, es mi depresión. El viaje por ese camino es mi paso por el mundo de los normales. 


Terminé de cursar y vuelvo a mis días oscuros. Suena triste y lo es, pero cursar me mantiene cuerda. 
La universidad cansa, pero me refugio en mis días cargados de actividades, libros que leer, apuntes que estudiar, grupos de estudio, charlas con compañeros y días enteros en ese edificio. 
Me encanta tener otros problemas ajenos a mi depresión, ansiedad y desórdenes alimenticios. Me encanta formar parte de los normales, sentirme en sincronia con el mundo, saber que estoy haciendo algo con mi vida. 
Y cuando el ciclo acaba me siento miserable y me sumerjo en la tristeza. 
Me fue muy bien este año, me daría una palmadita en la espalda. Cursé sólo seis materias éste año, pero las aprobé a todas y una de ellas promocionada. También rendí dos materias este año, y aunque no son tantas como quisiera, no es malo. Así que casi completé el tercer año de mi carrera, me faltan dos y la práctica que las haré el siguiente año según mis planes. 

Ahora me quedan los exámenes finales, a.k.a mi peor pesadilla. 
Cuando las fechas son durante las vacaciones se me hace imposible rendir porque siempre me deprimo y se me hace imposible estudiar y preparar materias. O peor aún, me paso meses estudiando y cuando llega el día me siento miserable, y la voz en mi cabeza me dice que me irá mal, por ende termino sin presentarme. 
Y así paso mis días evitando rendir por miedo, angustía, etc. y me quedo atrás con mi carrera. Porque aunque me vaya bien durante el año, solo tengo el 30% de mi carrera hecha y me dan ganas de llorar cada vez que pienso en esto. 




El próximo mes una de mis mejores amigas se recibe. Ella comenzó mi carrera un año antes que yo, sin embargo la terminará en tiempo perfecto. 
Yo sé que no soy ella. Toda mi vida traté de meterme eso en la cabeza porque fue un martirio desde siempre. Nos conocemos desde niñas y mi madre siempre me comparó con ella en el tema estudios. Si yo me sacaba un 9 en un examen, mi madre antes de felicitarme me preguntaba cuánto se había sacado mi amiga; y cuando le decía que ella tenía un 10, me preguntaba en qué me había equivocado. Así fue mi infancia y mi adolescencia cuando era el tema de las banderas de ceremonia. Donde yo siempre era escolta y mi amiga siempre era abanderada. Pesadilla.
Ahora trato, realmente trato de que no me afecte, pero odio saber que sí. Y puede que pase hasta por envidiosa, pero no es mi culpa. Ése maldito sentimiento creció con los años y con la ayuda de mis padres, lamentablemente. 
Y me duele porque no puedo alcanzar sus expectativas y peor aún, las mías.

Fuerza para éstos últimos meses del año. Para vos y para mí.
Nos leemos.


lunes, 12 de septiembre de 2016

Dolor heredado

Hoy, o más bien ayer porque el día está oficialmente terminado, descubrí un secreto familiar que me ha dejado helada. No sé, ni como ponerlo en palabras, pero siento que necesitaba saber esto.
Ya no suelo hablar mucho del tema, pero creo que lo he mencionado un par de veces (como es el caso de ésta entrada) mi abuelo fue la persona que más influyó en mi vida. Lo amaba, me crié junto a él y era simplemente todo para mí. Pero murió hace cinco años y hasta el día de hoy no logro superarlo del todo.

El secreto familiar tiene que ver con él. Sucede que tuvo una infancia durísima, lo cual ya lo sabía.
Lo que no sabía fue el hecho de que vivió la muerte muy de cerca a una muy corta edad. Sus padres (mis bisabuelos) nunca le dieron una explicación clara sobre el hecho y creció sin saber que había pasado realmente.
La cuestión es que todo éste sufrimiento a tan corta edad y sin ningún tipo de explicación lo llevó a desarrollar problemas psicológicos. Wow, sigo sin poder creerlo. Porque hasta ahora me sentía la freak de la familia y no es así, quizás hasta heredé la depresión, no sé. En fin, sigo...
Todo ese dolor interior hizo que se encerrara en su mundo, sus padres le enseñaron a callar y aguantar. Y desde muy joven comenzó con problemas con el alcohol. No tenía ningún tipo de control y era lo único que lo ayudaba a sobrellevar la realidad. Y o sea, yo hago esto. Tengo un historial de papelones estando ebria y no aprendo más. Tengo veintiún años y me la paso cagandola cada fin de semana que salgo. 
Sin embargo no puedo comparar en este caso.
Y el resto de su vida también fueron un sin fin de comentos malos, pero tambien varios buenos.

Ahora, el día antes de que mi abuelo muera llamó a uno de sus hermanos. Éste viajó varias horas porque vive en una ciudad alejada y llegó a pasar el día. Todo okay, pero jamás pensabamos que el día terminaría con mi abuelo en un cajón. 
Anyways... antes de morir, hablaron. Y le contó detalles de sus primeros años de los que jamás había hablado con nadie. Culminando con un... "Quizás si yo hubiera recibido ayuda psicologica en esos tiempos, mi vida habría sido completamente diferente". 
WOW.

Así que eso es. Siento que él quería que yo supiera ésto por una razón. 
Y me duele en el alma solo imaginar las cosas que atrevezó y jamás dijo nada, como yo. Sufría en silencio. Claro que mi vida es un puto lujo a comparación de la suya y aunque mis padres no sean perfectos, creo que me gané la loteria con ellos.

Y hoy vuelvo a identificarme con él, como siempre. 
Ésa última frase no me deja dormir desde hace años, porque me la repito a diario. Creo que tengo todo en la vida para ser feliz o simplemente para ser normal, y aún así no puedo serlo. 
Mi abuelo fue una de las personas más inteligentes que conocí y no lo digo porque haya sido mi abuelo, realmente lo era. Y sé que si recibía la ayuda correcta y si las cosas hubieran sido diferentes, él habría hecho grandes cosas. 
Y yo lucho a diario con mi depresión para llevar una vida "normal", pero me cuesta demasiado concentrarme y llevar una vida fuera de mi cabeza. 

Por eso, no sé, siento que en cierta forma es un mensaje para mí. Para que consiga la ayuda necesaria. Para que me levante y siga, pero que siga bien no a medias. Porque si, yo la paso mal pero después me disfrazo y soy miss simpatía, pero por dentro estoy toda rota. Y eso no es levantarse y ser fuerte, eso es ser falsa porque me engaño a mí misma y no me hace bien.

Así que no sé que hacer ahora, pero definitivamente lo tendré en cuenta.


Sé que ya nadie me lee y tampoco tengo tiempo de visitar blogs. Pero quería dejar grabado ésto antes de dormir, porque no quiero olvidarlo. Porque si fuera mi abuelo lo recordaría con su super mente, pero yo no soy tan grandiosa y por eso lo escribo. Solo para mí, o para alguien más.



Nos leemos.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Forever suicida

A lo largo de mi vida he escrito dos cartas suicidas y he puesto fecha para acabar con todo tres veces, las otras fueron sólo días malos en los que mi cobardía me quito el poder de hacerlo en ese instante.
18/04/2013
10/06/2014
14/02/2015
No estoy totalmente segura de la segunda fecha, pero se que luego la pospuse para diciembre y lo evite de nuevo. Es como una rutina de todos los años, pongo fecha y luego la muevo, digo no... y que pasa si? O sino pasa algo totalmente inesperado en mi vida que me da un gramo de esperanza y sigo. Pero todo es en vano porque se ese día llegará, no sé si será mañana, este año o el próximo; pero se que me va a ganar. Lo sé, así como se que esta noche llorare en la comodidad y penumbras de mi habitación mientras ignoro al mundo que me ignora. 
Esas fechas las acorde con una amiga, macabro lo sé. Eran como una especie de pactos suicidas, pero yo no quería (ni quiero) que mi amiga lo haga. A Beita la conocí mediante mi viejo blog y realmente les digo, es mi alma gemela. A veces las almas gemelas no son necesariamente el amor de tu vida, la mía es mi mejor amiga, mi hermana. Creo que también esa fue una de las razones que me frenaron, no quiero llevarme a nadie conmigo. Si bien es un acuerdo de ambas, pero igual.

Pero realmente siento que sucederá. Lo he imaginado infinitas veces en mi cabeza. Las formas en las que lo haría. Quien debe encontrarme y cómo. 
(Mientras escribía esto entraron mis padres a mi habitación) Ellos también me detienen para hacerlo. Me han dado todo, me aman incondicionalmente, vivo bien y nunca me ha faltado nada. No sé quien es el culpable de la inmundicia de mi mente, pero no se trata de señalar culpables, de última la única culpable soy yo misma. 
Sé que no lo soportarían, los mataría. Mi padre entraría en depresión y quizás hasta me siga, mi madre renunciaría a su trabajo quizás para vigilar más de cerca a mi hermano menor, quién también entraría en depresión y quizás tendrá problemas de adicciones.
O quizás sus vidas son menos complicadas, quizás hasta son felices con mi ausencia. 
Sin embargo nunca lo sabré.

A mis amigas no les importaría mucho, me llorarán por unos meses y publicarían sus fotos junto a mi en estado de ebriedad en facebook con alguna cursi canción y/o frase que sacaron de google. Recordarán el aniversario de mi muerte, y el de los siguientes dos años y eso es todo. Nada más. 

Mis demás familiares harán responsables a mis padres por mi terrible acto y evitarían la noticia a mi abuela por un largo tiempo. 

Mis perros me extrañarán, el mayor (con el que me he criado) me buscará por cada rincón de la casa sin encontrar rastros de mi paradero. Y los otros dos harán lo mismo hasta que se olviden, claro, son animales. Aunque para mi lo son todo. Mi gata hará lo mismo, entraría a mi habitación llamándome pero no responderé. 


No eliminaría mis redes sociales, porque quiero que queden rastros de mi existencia aunque sea en una horrenda foto en la que me etiquetaron. Quiero que todos se pregunten por qué. No quiero que se sientan culpables o angustiados, sólo quiero que intenten pensar en mí, en cómo me sentía. 
No quiero que me vean cómo una cobarde que no supo afrontar su vida, quiero que me reconozcan como una persona que lucho toda su vida con una tristeza de mierda que con los años sólo creció hasta devorarme por completo, hasta matarme. 
Quiero que sepan lo mucho que me costó ocultar mis días malos y los pésimos. Quiero que sepan que cuando me tarde en llegar a la reunión o a clases, no fue a propósito sino porque estaba llorando mientras me alistaba, que fue porque vomité y no me sentía bien para asistir pero que sin embargo lo hice, que fue porque me corté con tanta bronca que no podía detener la hemorragia y debí cambiarme el atuendo porque lo manche con sangre. 
Me gustaría que me recuerden con mi amplia y falsa sonrisa, con mis bromas y sarcasmo, con el buen humor y la simpatía que nunca existió, era falsa pero quiero que recuerden eso. 
Quiero que recuerden cuando les di palabras de aliento que ni yo podía darme a mi misma, que siempre recuerden mis consejos, que recuerden que mientras yo los consolaba yo me moría. 
Así es mi amor por la gente que está en mi vida, duele pero está. 
Sé que suelo ser fría pero siento más que nada y el suicidio es la fiel prueba de eso. Hay personas que simplemente sienten demasiado y que no están hechas para este mundo. 

Para muchos será una sorpresa, para otros será un "sabía que iba a hacerlo". Porque aunque a veces puedo ser la mejor actriz o la mejor falsa ocultando como me siento, otras veces estoy tan cansada que me importa una mierda. Hay veces en las que no me importa si me ven con ojeras y me juzgan porque no les dirigí la palabra, o si no me ven comer, o si me quedo en cama un mes porque simplemente no me siento ni mínimamente bien. 
Pero sé que pasara, no sé cuando pero lo espero un tanto ansiosa. El próximo año es peligroso porque se que pasarán cosas que me harán sentir miserable y de acá a exactamente un año se que debería temer a mis propios actos. Por ende es mi responsabilidad, y está entre mis metas, intentar mantenerme viva un poco más. Debo encontrar la esperanza en algún lado.
Aunque también se que en cuanto más rápido lo haga, heriré a menos gente. Pero veremos.
Sé que hoy no, ni mañana, pero en un futuro sí.


Nos leemos.