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jueves, 12 de mayo de 2016

Las inseguridades que mataron a la pequeña Hazel

Hoy dos personas se dirigieron hacia mí llamándome "modelo". Me causó mucha gracia obviamente y bromeamos todo el día con ese termino. Más tarde, dejando la broma de lado, uno de ellos preguntó si realmente alguna vez consideré el modelaje. Le dije que no, que de chica me ofrecían pero siempre me negué, al igual que las elecciones de reina que siempre realizaban. A lo que prosiguió diciendo, "que raro, sabes que yo conocí a una chica como vos, linda, alta, flaca, rubia que siempre se negó a esas elecciones..."
En ese momento mi cabeza hizo un click...stop. Me dijiste ¿flaca? ¿linda??? Obviamente no lo dije en voz alta, pero luego la conversación se tornó aún más extraña mientras en broma y broma me confesó que tuvo un desorden alimenticio de adolescente y que desearía ser tan flaco como yo, entre otras cosas extrañas, muy extrañas. Yo también termine diciéndole en broma que no me veía tan flaca y nos reímos fuerte. 

Lo que me llevó a pensar nuevamente, la pobre percepción que tengo sobre mi misma. Es increíble, aterrador. ¿Cómo es que me veo realmente? ¿Quién es esa persona a la que miro cada día en el espejo? ¿Quién es esa que se esconde bajo mi piel? Me da miedo no poder ver bien. 
Desde pequeña tuve este  problema, y ya sé que es un tema recurrente en el blog, pero con los años empeoró mi amor propio. 
Siempre fui alta, desde jardín de infantes era a la que ubicaban detrás de la fila por mi altura. Recuerdo que a esa edad no me gustaba ser así de alta y tenía cinco años, tenía una compañera que, sigue siendo mi amiga hoy en día, era más baja que yo y recuerdo que deseaba con todo mi ser parecerme a ella. Y no importaba lo mucho que mis padres repitieran lo linda que era, yo no les creía, simplemente me veía fea. 
Ya en primer grado, recuerdo que hubo una elección de la reina en mi aula y me eligieron primera princesa. Yo me sentía tímida y también un tanto especial. Cuando llegué a casa con la noticia a mis padres, ellos reprocharon el por qué no me habían elegido reina, que seguro yo era aún más bonita que la reina. Para ese día mi tía me maquilló como mayor, delineador y sombras en los ojos y rojo en mis pequeños labios, me hicieron rulos en mi larga cabellera y no paré de recibir cumplidos ese día. Desfile con mi torpe andanza y me dieron una corona. Hoy al ver las fotos veo a una nena preciosa, disfrazada de grande, que no se sentía ni un poco linda. 
Meses después de eso las cosas cambiaron y no a mi favor. Un día mientras cursaba segundo grado del primario, en el recreo jugaba con unas compañeras, reconozco que era un juego super torpe pero nunca creí que el desenlace me perjudicaría tan miserablemente. La cuestión es que caí de boca y mis dos dientes delanteros se me desprendieron de cuajo. Ni siquiera estaban flojos, eran de leche y aún no era tiempo de que salieran. Me dolió terriblemente, la sangre no paraba de salir, me enjuagaba y me ardía, tenía mucho miedo y el dolor era insoportable, pero no llore. Mis compañeras me ayudaron y acompañaron hasta el baño donde todas estaban super revolucionadas y yo solo escuchaba bullicios mientras me limpiaba la cara. Mi señorita no estaba, había una suplente y la muy estúpida no hizo nada más que darme una gasa para que me detuviera el sangrado. No lloré porque era muy tímida, supongo, tampoco quería preocupar a mis padres por eso (la historia de mi vida). Cuando termino la espeluznante jornada, mi padre fue a retirarme y de inmediato notó mi boca. Yo sólo dije que se habían caído, pero tenía las encías moradas, era imposible de ocultar algo así. 
La conclusión de todo esto, es que los dientes me tardaron dos años y un poco más en salir, por el impacto del golpe. No se partieron, pero si demoraron mucho tiempo en salir. Ahora imaginen para una niña de 8 años con graves problemas de autoestima, no tener dientes durante dos largos años, fue terrible. 

Durante este tiempo también viví cambios fuertes como fue la llegada de mi hermano. Viví ocho años siendo hija única, y luego llegó otro humano que se llevaba toda la atención. Creo que tuve un poco de celos en esa época, aunque no quería admitirlo. De esos años no tengo fotos con una sonrisa en mi rostro, y lo mismo ocurrió los siguientes diez años de mi vida. Cuando mis dientes finalmente crecieron nuevamente no eran lindos, la solución era la ortodoncia pero mi autoestima era demasiado baja como para soportar tener aparatos que me harían aún más fea. De esto me arrepiento mucho, porque hoy mis dientes me siguen pareciendo feos y me hacen sentir super insegura. 
A los dieciocho años comencé a sonreír nuevamente mostrando los dientes y me gustó lo que veía en fotos. Aprendí que si me ubico en cierto ángulo, los dientes que están chuecos se perciben como normales. A muchos les gusta mi sonrisa y sucede que no es tan fea, eso lo aprendí hace muy poco. 
Y es que era como una acción social, normal, que si no sonreís sos raro o te ves raro. También fue con el fin de encajar. 
En cuanto a mi estatura, ésta se detuvo en la adolescencia y se clavó en 1.70, lo cuál no me hace extremadamente alta pero cuando uso tacos sin dudas sobresalto. Y no voy a mencionar la super guerra con mi cuerpo porque eso ya lo saben, desordenes, anorexia, bulimia, bla bla. 

Hoy sigo sin verme linda, me sigo viendo grande, gigante, gorda. Me comparo con chicos y me siento tan grandota como ellos cuando es imposible que sea así. La gente se dirige a mi con otros términos, totalmente contrarios a la percepción de mis propios ojos. 
Muero por llegar a ese grado de consciencia y verme realmente como soy y como siempre fui. Sólo espero que no sea demasiado tarde. Después de todo, mi vida pasa al igual que los años y estas inseguridades me lo han quitado todo. Felicidad, amor, armonía, paz, todo. Me quitaron a la pequeña y dulce Hazel que sólo quería crecer y convertirse en sus lindas muñecas de pelo largo.
Hoy sigo viendo fotos de esos tiempos y creo que hasta en aquella foto de mi cumpleaños numero uno, desde ese entonces tengo una mirada sombría, como si realmente supiera del terror que se acercaría, como si supiera que sólo iba a crecer en un mundo en el que su enemiga más grande sería ella misma.

No me gusto y hasta que no me guste mi vida seguirá vacía, seré la misma chica ciega e insegura que no es capaz que caminar con la cabeza en alto. La que oculta su cuerpo con cualquier prenda lo suficientemente holgada para que nadie noté los defectos que ella nota en su cuerpo cada día. 

PD: Sé que cansó un poco con los mismos temas y siento que cada una de estas entradas son como un deja vú de alguna otra anterior, pero es que ni lo pienso simplemente escribo y después me doy cuenta de que ya hablé sobre algo similar. Así que perdón. 
Y sí, estoy enferma y aun no busco ayuda psicológica (aunque se que la necesito) porque no siento que es el momento. Y quizás si lo sea, pero no tengo tiempo, creo. 

Nos leemos.

miércoles, 13 de enero de 2016

Alérgica a la gente

El fin de semana con mis amigas estuvo bien, al menos no puteé a nadie y cuando sentía que mi cara se tornaba insoportable trataba de cambiarla o disimular mi rabia un poco. Sumándole la visita de la oportuna madre naturaleza, estaba muy, demasiado,  irritable. 
En estos días me di cuenta de que soy insoportable para convivir porque no me gusta estar con gente. No es algo que no sabía antes, pero me asusta un poco el hecho de que termine sola por el resto de mi vida porque no soporto a ningún otro ser humano aparte de mi misma. 
En casa es un poco más tranquila la cosa porque me paso, el 80% del tiempo que estoy en casa, sola encerrada en mi habitación. Y soy feliz aquí, soy feliz encerrada entre cuatro paredes y viviendo en mi cama. No necesito más. 

Hace tres años atrás, apenas finalicé el colegio, decidí mudarme a otra ciudad para estudiar. Me fui con una prima, y como me decidí muy sobre la fecha no conseguí departamento y tuvimos que quedarnos en una casa, como una especie de residencia universitaria. Tuve que convivir junto a otras catorce chicas más en una maldita casa, demás esta decir que la pase fatal. Debía compartir mi habitación con mi prima y otra chica más, mi baño era usado por otras ocho chicas y hasta compartíamos un pequeño guardarropas entre tres. Recuerdo que cuando volvía de clases debía esperar otra hora más al menos para cocinar (en teoría, porque no sabía cocinar) porque la cocina y comedor siempre estaban ocupados por estas minas. 
Duré un mes y decidí no sólo dejar esa carrera sino que regresé a casa. Si bien mi relación con las de la casa no era la mejor, tampoco me sentía cómoda con mi prima ya que tenía un carácter terrible y siempre me sentí agredida por su parte al punto de que no podía convivir más con ella. Aparte era joven, siempre estuve acostumbrada a vivir cómodamente y ahí no me sentía cómoda ni en lo más mínimo. Y si bien mis padres me consiguieron un departamento al tiempo, sentí que estaba perdiendo el tiempo porque la carrera no me gustaba y no quería esperar un año para estudiar otra cosa y seguir viviendo con mi prima que no me hacía sentir bien; tampoco quería que mis padres siguieran gastando plata si me sentía miserable en ese lugar. Y hasta este día, y aunque me pese, creo que tomé una buena decisión. Simplemente no era el momento indicado. Mi prima se quedó y se enojó tanto con mi decisión que perdimos contacto desde entonces. Antes me dolía, pero hoy me doy cuenta de que no es una persona que necesito en mi vida.

Volviendo a lo del fin de semana pasado, no podía creer lo mucho que comían mis amigas. El sábado salimos y yo apenas cené porque siempre me siento gorda y sobre todo cuando debo usar algo ajustado, pero mis amigas comieron de todo. Al punto de que una luego vomitó apenas llegamos al lugar. Diug.
Y el lunes tuve el cumpleaños de una amiga, sabía que me veía gorda pero las fotos de ese día me quitaron toda esperanza de que me veía al menos "no tan gorda", jaaaaaaaaaaá pero si parecía un lechón. Tengo los muslos enormes, casi no entraban en las fotos y los brazos demasiado asquerosos. Simplemente se me hace imposible verme en el espejo con otros ojos que no sean de repugnancia. Aunque lo he intentado, simplemente no puedo. 
Y me está costando mucho comer poco, es como que siento hambre todo el tiempo y no puedo cerrar la boca. Tampoco arranqué con el ejercicio que siempre pospongo cada día y nunca puedo comenzar. 
Sólo espero aprovechar estos días que me quedan de vacaciones para bajar lo más que pueda, necesito motivación y mucha fuerza de voluntad. También para comenzar a estudiar.

Espero que a ustedes les esté yendo mejor que a mí.
Nos leemos.


jueves, 7 de enero de 2016

Año nuevo a lo Claire, #SadAF

Odio decirlo pero arranqué el año con el pie izquierdo. Después de la noche de año nuevo y la resaca mis primeros días del año sólo me hundieron en depresión. Quizás fue por la discusión con mis amigas, quizás porque se cumplió un nuevo aniversario de lo de mi abuelo, quizás porque no me habla aunque muero porque lo haga, quizás porque extraño a mi futura, quizás porque estoy sola y esperaba algo más para este nuevo año. 
Soy una persona que aunque parezca pesimista y negativa, en realidad soy todo lo contrario y pongo mis expectativas por las nubes sólo para que luego terminen bajo tierra y conmigo llorando. Todos me decepcionan, desde yo misma hasta todos a mi alrededor. Peor no puedo evitar elevar mis expectativas, me sale naturalmente aunque siempre me suceda los mismo, no puedo no hacerlo.
Debería de haber leído dos libros de la facultad hasta ahora y ni comencé, estoy triste y lo único que me pase haciendo estas últimas semanas fue ver películas y series.

Les voy a contar un poco del drama de año nuevo, sólo para descargarme. Sucede que para año nuevo me decidí y salí con mis amigas, éramos cuatro. Nos juntamos en la casa de una hicimos una mini previa porque estábamos sobre la hora, dónde les conté nuevamente un poco sobre la discusión con Cande y todas me dieron la razón (duh) y luego nos dirigimos al boliche. Llegamos y todo bien, pero pasaron tres minutos y la vi a Cande cerca de nosotros, apenas logre verla ella no dejaba de sacarnos la mirada de encima. La ignoré obvio y mis amigas ni siquiera la vieron al comienzo hasta unos diez minutos después. Yo ni se las mencioné antes porque estaba en mi papel de "te estoy ignorando nivel experto", aunque ella no paraba de mirarnos, sentía sus ojos clavados en nosotras. Luego queríamos comprar algo para tomar y a una de ellas, a Maddie, se les ocurrió ir juuuusto a la barra que estaba camino a Cande. Con Fabi la puteábamos de atrás mientras íbamos en fila. Primero saludó a Maddie con un super abrazo, seguida de Romi con otro super abrazo y seguí yo que sólo me limité a acercar mi rostro y ni la miré, a lo que Fabi hizo exactamente lo mismo que yo. Al lado de Cande estaba su novio que es amigo nuestro, hasta a él lo abracé y le di un saludo más cálido que a ella. Luego seguimos de largo y las siguientes veces que la cruzamos durante la noche no paraba de mirarme, ni disimulaba. 
Y habrán pasado unos treinta minutos desde que llegué cuando logro visualizar a diablo y a otra de mis "amigas", ambas son parte de mi otro grupo de amigas y salieron sin mi jajaja. También traté de ignorarlas obvio. Hasta que un rato más tarde diablo me toca el hombro llamándome por mi nombre, me doy vuelta y con mi super sonrisa de falsa la saludé hiper bien con un "Hola ...., como estás? :DDDD hasta acercándome para saludarla bien" pero ella sólo me hizo el signo de la paz jajajajaja, luego me volteé, esa fue toda la interacción. Me causo tanta gracia que nos pasamos burlándonos toda la noche de su estúpida actitud. Unas horas más tarde apareció nuevamente con un amigo nuestro al que lo saludé con un beso y abrazo, ella estaba detrás de él pero sólo la ignoré. 
Ahora, no logro entender como habiendo tantos boliches en la zona, encima en año nuevo que había miles de lugares abiertos justo AHÍ me las encuentro. Encima ni siquiera era barato, lo que si cerca, quizás fueron por eso o porque sabían que yo voy siempre ahí porque es de mis boliches favoritos, o quizás y seguro fue mera coincidencia. 
El resto de la noche la pase genial porque las ignoré todo el rato, nos fuimos pasando las siete de la mañana con el sol quemando en nuestros rostros, llegué a casa a las ocho de la mañana y con un sabor agridulce. Porque si bien hice de todo para pasarla bien, bailé y me reí como nunca, la actitud de ellas y hasta la mía me puso triste porque son, o al menos eran mis amigas. No tanto por diablo, porque mi actitud hacia ella fue siempre falsa pero de buenos tratos; pero lo de Cande si me angustia porque es una de mis mejores amigas y la quiero mucho aunque sea tan estúpida. 
Ah, y no saben lo tortuoso que es salir con Maddie, Fabi y Romi porque son tremendas diosas, re lindas, flacas, las tres van al gym y yo estaba ahí a su lado like a potatoe. Me sentía horrenda y aunque odio decirlo y todo lo que implica eso ellas recibieron más elogios durante la noche, sueno como una total idiota lo sé, pero al menos el alcohol me hizo pasarla mejor. 

Y ese fue mi gran comienzo de año, aunque los siguientes días fueron grises tirando a negros, hasta ahora justamente.
Dilema: Mañana me voy con un par de amigas a pasar el finde a la casa de verano de mi tía. 
No sé en que momento arreglé eso, no sé porque acepte ir y llevarlas. Soy un trapo viejo y sucio de piso, pálida porque apenas salgo al patio de casa, no salgo a la calle desde el año pasado (real), cuando me baño ni me peino, ando con harapos, ojeras hasta los tobillos y gorda como nunca. Lo que menos quiero hacer es dejar mi cueva para pasar un fin de semana conviviendo con gente, sin mi computadora, con sol, pileta, y sobre todo CON GENTE afuera de la comodidad de mi oscura habitación.
Lo que más me aterra es perder el control de mi temperamento porque no estoy emocionalmente estable, sé que apenas llegue lo único que voy a querer hacer es acostarme en posición fetal hasta que dejen de hablarme. Ah, y lo peor, dormiré tres noches en la habitación que solía usar mi abuelo cuando dormía en esa casa. Como para que esos días no fueran lo suficientemente miserables para mi.
A  la tarde iremos a comprar cosas para llevar, sobre todo alcohol porque saldremos el sábado. Ni ganas de ir, ni de salir; aunque espero resistir lo más que pueda con mi humor, rueguen para que esté todo bien y no mande a la mierda a nadie durante los siguientes tres días. 
Encima es en casa de mi tía que es de lo más top, y llegaremos nosotras cargadas de alcohol. Genial.
Otro que me preocupa sobre todo por el bien de mi humor es mi tío, lo aborrezco porque soy el blanco de sus bromas desde que tengo memoria. Y más de una vez cuando era más chica me dejó llorando, ahora también se zarpa muchas veces pero me la aguanto. No lo soporto. 

Y bueno eso es todo, cuando regrese les contaré como fue mi experiencia. Espero sacarme fotos para el instagram y que a diablo se le infle la vena porque iré con nuestro grupo de amigas pero no la invitaré a ella, yeaaah bitch!

Nos leemos.