Las hojas desteñidas en los arboles,
la cruel brisa de la mañana que me hace sentir menos dormida, menos muerta.
Extraño el aliento blanco que sale de mis labios,
luego de exhalar un suspiro recordando tu ausencia.
Extraño mis manos frías y las tuyas ardiendo.
Derretirme con tan solo mirarte y de repente perder el habla.
Porque cuando te tuve se sintió como un sueño del que tuve que despertar.
Extraño ese otoño, esa noche de abril.
Ese encuentro, esos nervios, esa noche llena de alcohol y de recuerdos.
Espero no ser la única lonely girl por acá.
Nos leemos.
