El invierno me pone triste, mi alma se llena de soledad y mis días se vuelven vacíos. Lo único que me reconforta en estos días es el café caliente, las horas de sueño extras que me auto-regalo y el silencio que abunda mi mente (por ahora).
Siempre suelo apegarme a las rutinas porque es lo único que me mantiene cuerda. Ahora tengo casi un mes y medio sin facultad, así que en los próximos días debería armarme una rutina para despejarme. Estoy pensando en que comenzar el día con una buena serie de ejercicios me hará muy bien, el problema sólo será el de salir de la cama temprano y mantener esa rutina.
También debo estudiar, por supuesto.
Pero lo único que realmente me preocupa del invierno es mi salud mental.
Nos leemos.