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viernes, 15 de julio de 2016

No tan mal

Sobreviviendo.

Para mi grata sorpresa mis días no han sido tan oscuros y aterradores como los inviernos de cada año. Durante mi vida y sobre todo en los últimos años ésta época es la más sombria del año, donde el suicidio estaba siempre latente sobre éstas fechas, donde todo era malo y tétrico. Pero no este año.
Y con esto no quiero decir que mis días son todos alegres y de color rosa, no, para nada. Pero al menos, puedo levantarme cada mañana y hacer las cosas que me propuse para ese día sin que la depresión lo arruine todo, o al menos lo intento. Ya no me dejo atrapar por las paredes de mi habitación, ni por la comodidad de mi almohada para llorar en silencio. 
Ahora lo intento, intento de todo para estar bien. Y lo más importante, no dejo que mis pensamientos tóxicos controlen mis días ni mis emociones. 
Por supuesto que hay momentos en los que me siento fatal, pero ya no duran semanas, sino sólo horas. Puse mis prioridades y sobre todo, a mi misma sobre todo lo demás. Y esto es algo que siempre debí hacer.
Ya no me trato tan mal. Y como. Pero también ejercito un poco cada mañana. Y bailo. Y estudio.
Esa es mi rutina diaria, y está bien por ahora.
No veo gente tan seguido como durante el resto del año, por las mismas vacaciones. Sin embargo, cuando me invitan a algun lado, voy. Ya no pongo excusas. 
Y la paso bien en compañía, pero tambien en soledad.

La gente me ve delgada, y por momentos yo tambien. Pero son minimas las ocasiones en que me siento bien con mi aspecto. Casi siempre cuando debo salir comienzo a prepararme mucho antes para sentirme bien y cómoda en mi piel.
Hoy por ejemplo, me junto en un bar con amigas y ya debería de comenzar a alistarme. 
Pero quería escribir, y hacerles saber que no todo es tan malo y que siempre hay una luz, aunque sea minima, al final del túnel. Que hasta la persona que vivio la muerte sobre la tierra un día puede despertarse y ver que todos le sonrien. Y que aunque esté más sola que un perro, mi compañía casi siempre es suficiente.

Sólo espero que dure.


Nos leemos.

PD: Prometo visitar sus blogs en estos días, extraño mucho leerlos. Besos.

domingo, 29 de mayo de 2016

Fake it 'til you make it

Me encantaría poner en mute mi mente al menos por un par de días. 
Muero porque mis inseguridades se desvanezcan para siempre. 
Quiero tener la perspectiva perfecta de la realidad.
Desearía tener la confianza necesaria para vivir una vida normal.
Sueño con asesinar todos los fantasmas de mi pasado de una vez y para siempre.



Con el pasar de estas últimas semanas me di cuenta de que tengo gran potencial para hacer de mi vida algo muy bueno. Cada logro que alcanzo me parece increíblemente erróneo y me veo incapable de haber superado ese obstáculo, aunque ya sea parte de mi realidad. No siento ese supuesto "merecimiento", siempre creo que se equivocaron de persona porque yo no soy capaz de tal cosa. Cómo en el examen que no me atreví a rendir por dos años y termine aprobando con una nota alta y siendo la primera vez que me presento a rendir la materia. Estuve en shock por varios minutos, pensando si realmente debía ir a preguntarle al profesor si era una equivocación suya.
O cuando me hacen un regalo, simplemente no creo que puedo recibirlo porque no lo merezco. Les cuento un ejemplo aún más chistoso, este fin de semana pasado mi padre me dio dinero para salir y prometí no gastarlo todo. Obviamente lo hice y regresé a casa ebria y muy tarde. Nadie me dijo absolutamente nada, pero yo me sentí terrible y no podía conciliar el sueño porque me sentía miserable, como la peor hija del mundo.  

Este  tipo de cosas me parecen graciosas a la mañana siguiente, pero en el momento me parece el mismísimo fin del mundo. Según Lu tengo borderline, o trastorno límite de la personalidad. Pero no me interesa ser diagnosticada por otro psicólogo aún. En realidad si, pero debería pedirle dinero a mis padres para ir y sabemos que me sentiría absolutamente culpable. 

Pero creo que si logro desafiar esos miedos y alcanzar los objetivos que mencioné al comienzo del post, y si logró abrir bien los ojos para verme realmente como soy, puede que pueda llevar una vida normal. 
Suena muy cliché, pero la clave está en amarse a uno mismo, pero ¡cómo cuesta!

Estas ultimas semanas trate de fingir ese amor propio. Comencé a ponerme nuevamente todos los días cremas en el cuerpo, sin excusa. No planifico la ropa que me pongo, simplemente agarro una prenda y, sin juzgarme, me la pongo teniendo en mente de que me queda bien. Y aún más importante, supe recibir elogios. No los negué, simplemente agradecí. 
Sé que son pasos super chiquitos, pero los estoy haciendo. No sé si me siento bien, pero definitivamente tengo días malos y otros peores. Pero estoy.


Espero que tengan una linda semana.
Nos leemos.

jueves, 12 de mayo de 2016

Las inseguridades que mataron a la pequeña Hazel

Hoy dos personas se dirigieron hacia mí llamándome "modelo". Me causó mucha gracia obviamente y bromeamos todo el día con ese termino. Más tarde, dejando la broma de lado, uno de ellos preguntó si realmente alguna vez consideré el modelaje. Le dije que no, que de chica me ofrecían pero siempre me negué, al igual que las elecciones de reina que siempre realizaban. A lo que prosiguió diciendo, "que raro, sabes que yo conocí a una chica como vos, linda, alta, flaca, rubia que siempre se negó a esas elecciones..."
En ese momento mi cabeza hizo un click...stop. Me dijiste ¿flaca? ¿linda??? Obviamente no lo dije en voz alta, pero luego la conversación se tornó aún más extraña mientras en broma y broma me confesó que tuvo un desorden alimenticio de adolescente y que desearía ser tan flaco como yo, entre otras cosas extrañas, muy extrañas. Yo también termine diciéndole en broma que no me veía tan flaca y nos reímos fuerte. 

Lo que me llevó a pensar nuevamente, la pobre percepción que tengo sobre mi misma. Es increíble, aterrador. ¿Cómo es que me veo realmente? ¿Quién es esa persona a la que miro cada día en el espejo? ¿Quién es esa que se esconde bajo mi piel? Me da miedo no poder ver bien. 
Desde pequeña tuve este  problema, y ya sé que es un tema recurrente en el blog, pero con los años empeoró mi amor propio. 
Siempre fui alta, desde jardín de infantes era a la que ubicaban detrás de la fila por mi altura. Recuerdo que a esa edad no me gustaba ser así de alta y tenía cinco años, tenía una compañera que, sigue siendo mi amiga hoy en día, era más baja que yo y recuerdo que deseaba con todo mi ser parecerme a ella. Y no importaba lo mucho que mis padres repitieran lo linda que era, yo no les creía, simplemente me veía fea. 
Ya en primer grado, recuerdo que hubo una elección de la reina en mi aula y me eligieron primera princesa. Yo me sentía tímida y también un tanto especial. Cuando llegué a casa con la noticia a mis padres, ellos reprocharon el por qué no me habían elegido reina, que seguro yo era aún más bonita que la reina. Para ese día mi tía me maquilló como mayor, delineador y sombras en los ojos y rojo en mis pequeños labios, me hicieron rulos en mi larga cabellera y no paré de recibir cumplidos ese día. Desfile con mi torpe andanza y me dieron una corona. Hoy al ver las fotos veo a una nena preciosa, disfrazada de grande, que no se sentía ni un poco linda. 
Meses después de eso las cosas cambiaron y no a mi favor. Un día mientras cursaba segundo grado del primario, en el recreo jugaba con unas compañeras, reconozco que era un juego super torpe pero nunca creí que el desenlace me perjudicaría tan miserablemente. La cuestión es que caí de boca y mis dos dientes delanteros se me desprendieron de cuajo. Ni siquiera estaban flojos, eran de leche y aún no era tiempo de que salieran. Me dolió terriblemente, la sangre no paraba de salir, me enjuagaba y me ardía, tenía mucho miedo y el dolor era insoportable, pero no llore. Mis compañeras me ayudaron y acompañaron hasta el baño donde todas estaban super revolucionadas y yo solo escuchaba bullicios mientras me limpiaba la cara. Mi señorita no estaba, había una suplente y la muy estúpida no hizo nada más que darme una gasa para que me detuviera el sangrado. No lloré porque era muy tímida, supongo, tampoco quería preocupar a mis padres por eso (la historia de mi vida). Cuando termino la espeluznante jornada, mi padre fue a retirarme y de inmediato notó mi boca. Yo sólo dije que se habían caído, pero tenía las encías moradas, era imposible de ocultar algo así. 
La conclusión de todo esto, es que los dientes me tardaron dos años y un poco más en salir, por el impacto del golpe. No se partieron, pero si demoraron mucho tiempo en salir. Ahora imaginen para una niña de 8 años con graves problemas de autoestima, no tener dientes durante dos largos años, fue terrible. 

Durante este tiempo también viví cambios fuertes como fue la llegada de mi hermano. Viví ocho años siendo hija única, y luego llegó otro humano que se llevaba toda la atención. Creo que tuve un poco de celos en esa época, aunque no quería admitirlo. De esos años no tengo fotos con una sonrisa en mi rostro, y lo mismo ocurrió los siguientes diez años de mi vida. Cuando mis dientes finalmente crecieron nuevamente no eran lindos, la solución era la ortodoncia pero mi autoestima era demasiado baja como para soportar tener aparatos que me harían aún más fea. De esto me arrepiento mucho, porque hoy mis dientes me siguen pareciendo feos y me hacen sentir super insegura. 
A los dieciocho años comencé a sonreír nuevamente mostrando los dientes y me gustó lo que veía en fotos. Aprendí que si me ubico en cierto ángulo, los dientes que están chuecos se perciben como normales. A muchos les gusta mi sonrisa y sucede que no es tan fea, eso lo aprendí hace muy poco. 
Y es que era como una acción social, normal, que si no sonreís sos raro o te ves raro. También fue con el fin de encajar. 
En cuanto a mi estatura, ésta se detuvo en la adolescencia y se clavó en 1.70, lo cuál no me hace extremadamente alta pero cuando uso tacos sin dudas sobresalto. Y no voy a mencionar la super guerra con mi cuerpo porque eso ya lo saben, desordenes, anorexia, bulimia, bla bla. 

Hoy sigo sin verme linda, me sigo viendo grande, gigante, gorda. Me comparo con chicos y me siento tan grandota como ellos cuando es imposible que sea así. La gente se dirige a mi con otros términos, totalmente contrarios a la percepción de mis propios ojos. 
Muero por llegar a ese grado de consciencia y verme realmente como soy y como siempre fui. Sólo espero que no sea demasiado tarde. Después de todo, mi vida pasa al igual que los años y estas inseguridades me lo han quitado todo. Felicidad, amor, armonía, paz, todo. Me quitaron a la pequeña y dulce Hazel que sólo quería crecer y convertirse en sus lindas muñecas de pelo largo.
Hoy sigo viendo fotos de esos tiempos y creo que hasta en aquella foto de mi cumpleaños numero uno, desde ese entonces tengo una mirada sombría, como si realmente supiera del terror que se acercaría, como si supiera que sólo iba a crecer en un mundo en el que su enemiga más grande sería ella misma.

No me gusto y hasta que no me guste mi vida seguirá vacía, seré la misma chica ciega e insegura que no es capaz que caminar con la cabeza en alto. La que oculta su cuerpo con cualquier prenda lo suficientemente holgada para que nadie noté los defectos que ella nota en su cuerpo cada día. 

PD: Sé que cansó un poco con los mismos temas y siento que cada una de estas entradas son como un deja vú de alguna otra anterior, pero es que ni lo pienso simplemente escribo y después me doy cuenta de que ya hablé sobre algo similar. Así que perdón. 
Y sí, estoy enferma y aun no busco ayuda psicológica (aunque se que la necesito) porque no siento que es el momento. Y quizás si lo sea, pero no tengo tiempo, creo. 

Nos leemos.

viernes, 8 de abril de 2016

No quiero matar a nadie, yet

Últimamente no tengo tiempo de nada. Me la paso en la facultad o los fines de semana me junto con mi grupo para seguir estudiando o hacer trabajos. 
El tema es que estoy casi a diario con estas chicas que son muy buenas y todo, pero llega un momento en el que no soporto a nadie. Todos acá sabemos que prefiero estar sola y de mi "alergia hacia la gente", así que se imaginarán como termino los días. 
Tampoco crean que me está yendo perfecto con el tema estudio, me cuesta un poco retomar el ritmo de eso. Y el próximo mes tengo mesas de finales y sé que debo rendir si o sí. Lo malo es que con las materias que curso, me queda muy poco tiempo para dedicarle a eso.
Y le sumemos que desde ahora mis fines de semana se van a transformar en MÁS tiempo de calidad con mis compañeras porque estamos recaudando fondos para algo grande que se viene el próximo año. Sólo espero no asesinar a nadie por mi pésimo humor.

Con lo del peso vengo igual creo. Si bien me veo enorme todos los días, ayer sin querer me filme un poco frente al espejo y me vi flaca, menos gorda de lo que creí. Raro. Así que no sé qué es lo real. 

Creo que se me viene unos fines de semana agitados, llenos de cumpleaños y salidas; pero yo no tengo ánimos de nada. ¡Qué novedad!

Nos leemos. 
PD: Gracias por los comentarios de la entrada anterior, fue muy premeditado pero su respuesta fue buena. Quizás escriba cosas random como eso más seguido.

martes, 9 de febrero de 2016

Una guerra con mi cuerpo

Hoy después de casi un año sin vomitar volví a hacerlo. No entiendo aún por qué lo hice solo me surgió y no lo pensé claramente. 
Me sorprendió que ni siquiera logré hacer ningún esfuerzo, sólo me incliné, un poco de presión entre los músculos del estómago y me vacié completita. Sin sonido, sin enchastres, como en los viejos tiempos.
Luego lo que no tardó en llegar fueron los sentimientos de culpa, de pena y el bajón por supuesto, sin mencionar ese leve dolor de garganta que me recuerda que lo que hice está más que mal.
Ahora salí de bañarme y me sigo sintiendo asquerosa. Ya no sé qué es peor.
Es como que avanzo un paso y retrocedo diez.
Y aunque odie decirlo es una sensación que ya conozco, mi cuerpo reconoce mis viejos hábitos, recuerda como hacerlo todo, reconoce la sensación de vacío como parte de mi misma. 
Sin embargo todos sabemos que mi relación con mi cuerpo no es ni meramente la ideal, es una guerra constante que no acaba jamás. No nos entendemos. Así como mi cuerpo hace lo posible por mantenerme viva, yo lo maltrato para que ocurra lo contrario. Por más de que lo intente con todas mis fuerzas no lo amo. No importa como los demás lo vean, no importan los likes, no importa que muchos deseen tenerlo, yo simplemente aún no puedo apreciarlo completamente y adorarlo como sé que debería hacerlo.


El otro día le contaba a una amiga con tca que no me pongo un traje de baño desde los nueve años y no lo podía creer, y yo me reía porque es algo normal en mí. De pequeña tengo miles de fotos en traje de baño, mi madre amaba comprarme bikinis y mallas de diferentes diseños, pero la última vez que usé una recuerdo que fue a esa edad. Los siguientes años si realmente necesitaba meterme a una pileta porque me obligaban o para nos disgustar a nadie lo hacia con ropa, short y musculosa. Y estos últimos años también compré bikinis con la esperanza de animarme a usarlos algún verano y no, no puedo. Me paraliza el solo hecho de pensar que la gente va a ver lo que yo veo, grasa por todos lados, celulitis, estrías y demás imperfecciones que mis ojos no pueden ignorar. 
Mi amiga me dijo de que no es normal porque mi cuerpo está bien y que no es feo, y como psicóloga me dijo que me animara a comenzar terapia cuanto antes. 
Y es como que de a poco me convenzo más de que cambiar mi vida está en mis manos y que mi futuro y salud dependen solo de mi. También por otro lado sé muy bien que tengo que hacer una serie de cosas antes de atreverme a dar ese paso, la polémica charla con mis padres por ejemplo es lo que más me aterra. El pasado sábado estábamos en la casa de campo y salimos a caminar solas con mi madre, y el tema pasó miles de veces por mi cabeza pero simplemente no me atreví. Es que sé que para ella es algo tan negativo el tema de las enfermedades mentales, psicólogos y todo ese mundo, lo aborrece. Y yo sólo quiero salir de esto, porque no idolatro lo que me pasa, soy consciente de que no estoy bien pero sola no puedo. 




Nos leemos.