Sigo ausente/presente en situaciones de mi vida, sin embargo creo que así tiene que ser, que así soy y no lo puedo cambiar. Lo bueno es que con el tema ansiedad vengo bastante bien. Ya hablo más canchera en clase y en los orales la llevo super bien. Siento que me adentro cada vez más a mi futura profesión y contrario de lo que piensan los fantasmas en mi cabeza, soy muy buena y creo que tengo eso llamado vocación. Si, estoy en tercer año de carrera pero me cuesta mucho afirmar estos temas. Así que es un gran avance a nivel auto estima, ansiedad y auto confianza.
Y no, aún no voy a terapia. Inconscientemente
me estoy haciendo la boluda con el tema pero sé que está en mi lista de prioridades y que será lo mejor para mi. Sin embargo, reconozco que me merezco una palmadita en la espalda por los avances que hago por mi cuenta. Según mi amiga psicóloga, desde siempre tuve mucho control sobre mi misma y desde chica forme una columna vertebral que me mantiene equilibrada a pesar de todo.
Aunque sé que hay días malos y momentos en los que me quiero tirar debajo de un camión, pero sólo termino con rasguños en los brazos mientras camino a casa. Nadie lo nota y esta bien, aprendí a ocultarme ante los demás y estoy bien así. Reconozco que si tuve la necesidad de hablar con alguna amiga de mi entorno sobre mis problemas pero no lo hice y me siento bien con
eso. De todos modos no lo descarto, pero me aterra saber como reaccionarían.
En fin, me sigo viendo gorda pero a parecer el mundo no nota los kilos demás y se siguen refiriendo a mí como si fuera flaca. Raro, rarísimo.
Comencé con exámenes y me siento un cero a la izquierda, aunque tan mal no me va. Pero no sé si llegaré con las mesas del próximo mes. El tiempo y mi cerebro lo dirán.
Les deseo una linda semana. Nos leemos.