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domingo, 29 de mayo de 2016

Fake it 'til you make it

Me encantaría poner en mute mi mente al menos por un par de días. 
Muero porque mis inseguridades se desvanezcan para siempre. 
Quiero tener la perspectiva perfecta de la realidad.
Desearía tener la confianza necesaria para vivir una vida normal.
Sueño con asesinar todos los fantasmas de mi pasado de una vez y para siempre.



Con el pasar de estas últimas semanas me di cuenta de que tengo gran potencial para hacer de mi vida algo muy bueno. Cada logro que alcanzo me parece increíblemente erróneo y me veo incapable de haber superado ese obstáculo, aunque ya sea parte de mi realidad. No siento ese supuesto "merecimiento", siempre creo que se equivocaron de persona porque yo no soy capaz de tal cosa. Cómo en el examen que no me atreví a rendir por dos años y termine aprobando con una nota alta y siendo la primera vez que me presento a rendir la materia. Estuve en shock por varios minutos, pensando si realmente debía ir a preguntarle al profesor si era una equivocación suya.
O cuando me hacen un regalo, simplemente no creo que puedo recibirlo porque no lo merezco. Les cuento un ejemplo aún más chistoso, este fin de semana pasado mi padre me dio dinero para salir y prometí no gastarlo todo. Obviamente lo hice y regresé a casa ebria y muy tarde. Nadie me dijo absolutamente nada, pero yo me sentí terrible y no podía conciliar el sueño porque me sentía miserable, como la peor hija del mundo.  

Este  tipo de cosas me parecen graciosas a la mañana siguiente, pero en el momento me parece el mismísimo fin del mundo. Según Lu tengo borderline, o trastorno límite de la personalidad. Pero no me interesa ser diagnosticada por otro psicólogo aún. En realidad si, pero debería pedirle dinero a mis padres para ir y sabemos que me sentiría absolutamente culpable. 

Pero creo que si logro desafiar esos miedos y alcanzar los objetivos que mencioné al comienzo del post, y si logró abrir bien los ojos para verme realmente como soy, puede que pueda llevar una vida normal. 
Suena muy cliché, pero la clave está en amarse a uno mismo, pero ¡cómo cuesta!

Estas ultimas semanas trate de fingir ese amor propio. Comencé a ponerme nuevamente todos los días cremas en el cuerpo, sin excusa. No planifico la ropa que me pongo, simplemente agarro una prenda y, sin juzgarme, me la pongo teniendo en mente de que me queda bien. Y aún más importante, supe recibir elogios. No los negué, simplemente agradecí. 
Sé que son pasos super chiquitos, pero los estoy haciendo. No sé si me siento bien, pero definitivamente tengo días malos y otros peores. Pero estoy.


Espero que tengan una linda semana.
Nos leemos.

jueves, 17 de marzo de 2016

Reviviendo el blog

¡Por fin tengo mi ordenador de vuelta! Y eso me hace un poquito feliz.
Ésta es mi segunda semana cursando y debo decir que me siento bastante bien. Tengo una especie de grupo y aunque me costó muchísimo los primeros días estoy socializando con mis compañeros. Y lo mejor de todo, me permite salir de mi mente durante gran parte del día.
Sin embargo, al comienzo me sentía super mal, incómoda, me sentía extraña en mi propio cuerpo pero no solo por "los kilos de más" o lo que sea, era como que mi cuerpo estaba ahí mientras mi mente divagaba y sólo me limitaba a sonreír.
Ahora estoy tratando de controlar eso, pero para eso debo tranquilizarme a mí misma. Noté que ésto comenzó a suceder en enero cuando me reuní con una de mis mejores amigas y mientras ella hablaba y hablaba sobre su vida yo solo sonreía. En mi mente quería escupir todos mis problemas pero sabía que eran sólo míos y que a nadie le importa realmente.

La semana pasada hice semi ayuno casi todos los días y ésta en cambio comí casi normal. Así que supongo que subí algo, de todas formas no quiero pesarme.

Con mis amigas casi no hablo aunque la semana pasada las vi y hasta regresé a casa con Cande, pero de todas formas el trato no es el mismo. Tengo una pared de diez metros de ancho ante ella. 
Lo único que importa es mi bienestar, debo cuidar de mis emociones aunque no pueda cuidar de la misma forma a mi cuerpo. 

Ahora me voy a pasar por sus blogs y desde luego voy a escribir más seguido.
Nos leemos.

martes, 9 de febrero de 2016

Una guerra con mi cuerpo

Hoy después de casi un año sin vomitar volví a hacerlo. No entiendo aún por qué lo hice solo me surgió y no lo pensé claramente. 
Me sorprendió que ni siquiera logré hacer ningún esfuerzo, sólo me incliné, un poco de presión entre los músculos del estómago y me vacié completita. Sin sonido, sin enchastres, como en los viejos tiempos.
Luego lo que no tardó en llegar fueron los sentimientos de culpa, de pena y el bajón por supuesto, sin mencionar ese leve dolor de garganta que me recuerda que lo que hice está más que mal.
Ahora salí de bañarme y me sigo sintiendo asquerosa. Ya no sé qué es peor.
Es como que avanzo un paso y retrocedo diez.
Y aunque odie decirlo es una sensación que ya conozco, mi cuerpo reconoce mis viejos hábitos, recuerda como hacerlo todo, reconoce la sensación de vacío como parte de mi misma. 
Sin embargo todos sabemos que mi relación con mi cuerpo no es ni meramente la ideal, es una guerra constante que no acaba jamás. No nos entendemos. Así como mi cuerpo hace lo posible por mantenerme viva, yo lo maltrato para que ocurra lo contrario. Por más de que lo intente con todas mis fuerzas no lo amo. No importa como los demás lo vean, no importan los likes, no importa que muchos deseen tenerlo, yo simplemente aún no puedo apreciarlo completamente y adorarlo como sé que debería hacerlo.


El otro día le contaba a una amiga con tca que no me pongo un traje de baño desde los nueve años y no lo podía creer, y yo me reía porque es algo normal en mí. De pequeña tengo miles de fotos en traje de baño, mi madre amaba comprarme bikinis y mallas de diferentes diseños, pero la última vez que usé una recuerdo que fue a esa edad. Los siguientes años si realmente necesitaba meterme a una pileta porque me obligaban o para nos disgustar a nadie lo hacia con ropa, short y musculosa. Y estos últimos años también compré bikinis con la esperanza de animarme a usarlos algún verano y no, no puedo. Me paraliza el solo hecho de pensar que la gente va a ver lo que yo veo, grasa por todos lados, celulitis, estrías y demás imperfecciones que mis ojos no pueden ignorar. 
Mi amiga me dijo de que no es normal porque mi cuerpo está bien y que no es feo, y como psicóloga me dijo que me animara a comenzar terapia cuanto antes. 
Y es como que de a poco me convenzo más de que cambiar mi vida está en mis manos y que mi futuro y salud dependen solo de mi. También por otro lado sé muy bien que tengo que hacer una serie de cosas antes de atreverme a dar ese paso, la polémica charla con mis padres por ejemplo es lo que más me aterra. El pasado sábado estábamos en la casa de campo y salimos a caminar solas con mi madre, y el tema pasó miles de veces por mi cabeza pero simplemente no me atreví. Es que sé que para ella es algo tan negativo el tema de las enfermedades mentales, psicólogos y todo ese mundo, lo aborrece. Y yo sólo quiero salir de esto, porque no idolatro lo que me pasa, soy consciente de que no estoy bien pero sola no puedo. 




Nos leemos.