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martes, 3 de marzo de 2020

El mal querer

Rehuyo el espejo por su honestidad.
Camino rápido y lejos de las ventanas.
Finjo no escuchar cuando me duele.
Sonrío mientras trago porque me quiero.

Pero en realidad no me quiero.
Y me cuesta entender tus ojos llenos de pasión al verme.
Cuando por mí solo siento repulsión y enojo.
Lloro y me alejo.

Porque estoy rota de nuevo.
Porque pierdo otra oportunidad.
Porque nos voy a lastimar.

Porque no sé querer.
Ni a vos, ni a él, ni a mi misma.



Nos leemos.




PD: Vean Spinning out en Netflix.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Batallando

Todos los días me enfrento a una batalla contra mi misma. La de siempre, por lo mismo.
Me cansa no poder ver lo bueno en mi. Y aunque ya no me maltrato como lo hice durante toda mi adolescencia, aún así no me quiero del todo. 
Es demasiado difícil y no sé si algún día podré tratarme como lo merezco. 
Por momentos creo que lo hago, pero luego caigo en cuentas de que no puedo hacerlo. 
Como cuando alguien me dice que soy linda, o que me veo más flaca, o que soy buena en mi carrera, o que soy buena amiga... de inmediato mi realidad se siente distorsionada porque no puedo ver nada de eso. Y me doy cuenta de que en el fondo me odio por no poder ser nada de eso, que los demás ya ven en mi. 
Que complicado.
Que enferma estoy.



Nos leemos.
PD. Gracias por sus comentarios (y consejos) de la entrada anterior y lamento que haya gente que se sienta identificada.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Little Hazel

Tengo miedo de perder parte de mi personalidad. 
Con el tiempo la vida te va a haciendo más dura, más cruel, menos sensible o abierta. Perdemos al la niña que alguna vez fuimos, la dejamos enterrada bajo una pila de miedos, de fracasos emocionales y nos limitamos a mostrar solo una parte de nosotros mismos. Por eso nunca terminamos de conocer al alguien. 
Yo tengo miedo de que mi personalidad burbujeante, alegre, simpática no aparezca más. Cada vez me muestro más tímida e intimidante; muy pocas personas pueden pasar un rato con la Hazel buena onda y casi siempre aparece cuando estoy ebria y dejo mis prejuicios atrás por unas horas. Pero yo solía ser así siempre. 
Fui una niña feliz como hasta los 8 años, por ahí. Después mi personalidad se vio afectada por las inseguridades que fui percibiendo con el correr de los años, hasta llegar a la adolescencia y seguida por la adultez. Mi sonrisa ahora con suerte aparece en fotos o cuando logro relajarme y entender un chiste que me acaban de contar. Por fuera parezco amargada y fría, aunque no me considero así. 
Aún quedan restos de mi vieja personalidad. Pocas veces aparece, pero no me gustaría que desapareciera por completo. Quisiera ser la Hazel sonriente de antes.
Y si, quizás unos cuantos años atrás era falsa y ahora no me importa mostrarme ruda con el mundo que me hizo así. 
Sólo quisiera no perderme en mi misma y que alguien sea capaz de hacerme reír más, de sonreír por las mañanas y llorar de algo que no sea tristeza. Me gustaría que me devuelvan a la niña que obligaron a crecer, a la que le hicieron creer que no era suficiente para este mundo cargado de mentiras y vidas falsas. A la que abrazaron alguna vez para después clavarle un puñal y asesinarla. 



Nos leemos.


domingo, 25 de marzo de 2018

Desahogándome en palabras

Otro sábado en casa, ya se me están acabando las excusas para evitar invitaciones. Ahora por ejemplo tengo apagado el celular porque me harté de mentir y esquivar a la gente.
Estoy enferma, estoy mal, estoy deprimida y ningún amigo, ninguna risa, ningún trago puede hacerme sentir mejor. Lo peor es que no puedo hablar sobre esto con nadie. Siempre fue así, mi depresión y yo, nadie más. 
Lo que menos quiero hacer es publicar este tipo de entradas pero es mi única forma de escape, de desahogo.



La segunda sesión de terapia fue un poco mejor. Ya no sentí ganas de llorar mientras hablaba, creo que la psicóloga logró comprenderme un poco más, pero los únicos temas que tocamos son la universidad, algo sobre mis padres y cómo era yo en la escuela. 
Quiero tocar los temas fuertes pero no sé como sacarlos sin que ella me pregunte. Por momentos quiero hacer eso, quiero desahogarme del todo, confesar todo y gritarle que me ayude. Pero no me quiero quebrar en el medio del "tuve desordenes alimenticios, me corto, nunca me recupere desde la muerte de mi abuelo, pienso diariamente en suicidarme". ¿Cómo mierda decís eso? 
También me da vergüenza confesar que me odio, que me disgusta mi cuerpo, que no puedo entablar una relación con nadie porque no me siento digna ni de ser mirada por alguien que me gusta. 
Me da vergüenza porque la gente no me ve así, solo yo me veo así y me cuesta explicar el por qué no me quiero cuando ni siquiera yo lo se.

Que difícil es todo cuando tu peor enemiga sos vos misma. 
Siento que con cada día que pasa rompo algo nuevo. Cada día pierdo un amigo, me peleo con un familiar, borro una red social o bloqueo a una persona. Es como si otra persona entrara en mi cuerpo y decidiera arruinar mi vida por diversión. Como en los dibujitos, siento que entra un bichito en mi cerebro y comienza a apretar botones sin saber el daño que me puede causar.
Perdí el control de mi vida, no es la primera vez pero cada vez me cuesta más recuperarme.

Espero que tengan un buen fin de semana.
Nos leemos.




viernes, 15 de julio de 2016

No tan mal

Sobreviviendo.

Para mi grata sorpresa mis días no han sido tan oscuros y aterradores como los inviernos de cada año. Durante mi vida y sobre todo en los últimos años ésta época es la más sombria del año, donde el suicidio estaba siempre latente sobre éstas fechas, donde todo era malo y tétrico. Pero no este año.
Y con esto no quiero decir que mis días son todos alegres y de color rosa, no, para nada. Pero al menos, puedo levantarme cada mañana y hacer las cosas que me propuse para ese día sin que la depresión lo arruine todo, o al menos lo intento. Ya no me dejo atrapar por las paredes de mi habitación, ni por la comodidad de mi almohada para llorar en silencio. 
Ahora lo intento, intento de todo para estar bien. Y lo más importante, no dejo que mis pensamientos tóxicos controlen mis días ni mis emociones. 
Por supuesto que hay momentos en los que me siento fatal, pero ya no duran semanas, sino sólo horas. Puse mis prioridades y sobre todo, a mi misma sobre todo lo demás. Y esto es algo que siempre debí hacer.
Ya no me trato tan mal. Y como. Pero también ejercito un poco cada mañana. Y bailo. Y estudio.
Esa es mi rutina diaria, y está bien por ahora.
No veo gente tan seguido como durante el resto del año, por las mismas vacaciones. Sin embargo, cuando me invitan a algun lado, voy. Ya no pongo excusas. 
Y la paso bien en compañía, pero tambien en soledad.

La gente me ve delgada, y por momentos yo tambien. Pero son minimas las ocasiones en que me siento bien con mi aspecto. Casi siempre cuando debo salir comienzo a prepararme mucho antes para sentirme bien y cómoda en mi piel.
Hoy por ejemplo, me junto en un bar con amigas y ya debería de comenzar a alistarme. 
Pero quería escribir, y hacerles saber que no todo es tan malo y que siempre hay una luz, aunque sea minima, al final del túnel. Que hasta la persona que vivio la muerte sobre la tierra un día puede despertarse y ver que todos le sonrien. Y que aunque esté más sola que un perro, mi compañía casi siempre es suficiente.

Sólo espero que dure.


Nos leemos.

PD: Prometo visitar sus blogs en estos días, extraño mucho leerlos. Besos.

jueves, 17 de marzo de 2016

Reviviendo el blog

¡Por fin tengo mi ordenador de vuelta! Y eso me hace un poquito feliz.
Ésta es mi segunda semana cursando y debo decir que me siento bastante bien. Tengo una especie de grupo y aunque me costó muchísimo los primeros días estoy socializando con mis compañeros. Y lo mejor de todo, me permite salir de mi mente durante gran parte del día.
Sin embargo, al comienzo me sentía super mal, incómoda, me sentía extraña en mi propio cuerpo pero no solo por "los kilos de más" o lo que sea, era como que mi cuerpo estaba ahí mientras mi mente divagaba y sólo me limitaba a sonreír.
Ahora estoy tratando de controlar eso, pero para eso debo tranquilizarme a mí misma. Noté que ésto comenzó a suceder en enero cuando me reuní con una de mis mejores amigas y mientras ella hablaba y hablaba sobre su vida yo solo sonreía. En mi mente quería escupir todos mis problemas pero sabía que eran sólo míos y que a nadie le importa realmente.

La semana pasada hice semi ayuno casi todos los días y ésta en cambio comí casi normal. Así que supongo que subí algo, de todas formas no quiero pesarme.

Con mis amigas casi no hablo aunque la semana pasada las vi y hasta regresé a casa con Cande, pero de todas formas el trato no es el mismo. Tengo una pared de diez metros de ancho ante ella. 
Lo único que importa es mi bienestar, debo cuidar de mis emociones aunque no pueda cuidar de la misma forma a mi cuerpo. 

Ahora me voy a pasar por sus blogs y desde luego voy a escribir más seguido.
Nos leemos.

domingo, 27 de diciembre de 2015

La gorda y el diablo

Ayer tuve un ataque de pánico luego de verme en ropa interior frente al espejo. Sólo logre ver grasa rodeando cada parte de mi morboso cuerpo. Tengo grasa en la parte de arriba de mis brazos, mis muslos están enormes, el abdomen ya no es un abdomen sino una panza hinchada, mis glúteos no tienen forma y hasta mi rostro tiene grasa. 
Llegué al punto de tomar duchas rápidas y sin tocarme mucho porque no soporto verme así de gorda. 
Tengo muchas ganas de cortarme, de vomitar, pero siempre algo me lo impide. 
Ahora estoy sola en casa luego de un desastroso almuerzo de domingo por un idiota que siempre me hace pasar malos ratos. El tema es que siempre hay una excusa. En un par de horas tengo un baby shower de una amiga y hasta ahora, y aunque me duela y pese mucho, decidí usar shorts. Hace calor y todos mis jeans están horrendos, pensaba en usar una calza negra pero no sé porque hace calor y como me pondré una remera corta no me gusta mucho como queda. El tema es que si me corto en los muslos deberé tener extra cuidado al usar el short con los cortes nuevos, si me pongo la calza con el calor me rozarán y arderán como la verga y lo único que quiero es que la siguiente mitad o lo que queda del día sea mejor. Aunque lo dudo.

Todas sabemos acá que somos un poco falsas en nuestras vidas en general, pero hay un tipo de falsedad que me molesta muchísimo. Como cuando una persona se la pasa hablando mal de otra y después se hace la mejor amiga para conseguir otros fines. Me irrita soberanamente. Tengo una amiga que es así y es una persona que me ha hecho mucho daño, para contarles algo es ella quien lanzo el primer comentario cuando era más chicas diciendo que estaba gorda y eso desembocó en mi desorden alimenticio, sumándole un poco de bullying encubierto, broma por aquí broma por allá, burlas, etc. En los últimos años logré alejarme lo suficiente de esta persona como para que dejara de hacerme daño. Pero aún así nos juntamos porque tenemos amigos en común y aparte es mi vecina. 
Con el tiempo me di cuenta de que esa mujer sólo quiere parecerse a mí, no tiene personalidad aunque pretende tener una, es envidiosa y mala como nadie. Secretamente le digo diablo. 
Hoy la veo. Se pasó hablando mal toda la vida de otra amiga que hace su baby shower hoy y ahora como la invitó no dejó de hablar de este día y preguntándome cosas básicas que si fuera su amiga debería saber. El tema es que la vio a mi otra amiga en un cumpleaños de otra donde la invitó por compromiso ya que no frecuenta éste grupo de mis otras amigas.
Siempre hace lo mismo, intenta encajar adónde no puede solo para no ser menos que yo. Hace unos años creí que estaba obsesionada conmigo, recuerdo que me mandaba mensajes diciéndome que se sentía muy mal porque yo ya no la hablaba que nadie la quería bla bla, era en la época en la que termine el colegio y logré alejarme de ella. Díganme si no está loca. 


Estuve escribiendo una entrada que subiré el próximo sábado y lloré como una maldita condenada.
Estoy con los ánimo por debajo de lo normal y aún no sé cuál es la razón de todo, o quizás si lo sepa.
Lo único bueno que me paso en estos días es que el fantasma me saludó por navidad, justo cuando me mentalicé lo suficiente para dejarlo atrás y mirar hacia delante. Sin embargo, sólo le agradecí y ninguno siguió la conversación. Creo que es el fin.

Nos leemos.