domingo, 26 de marzo de 2023

Gone girl

2 de la madrugada de un sábado por la noche y estoy en la calle, corro en zig zag de una vereda a la otra.

Choco con un par de árboles, miro de reojo y sigo huyendo de mi peor enemigo. 

Todo está oscuro pero yo no pierdo de vista esa luz tenue que se refleja a lo lejos. 

Mis ojos rojos de tanto llorar comienzan a abrirse más y más, mis pupilas se dilatan y en breve se enceguecen tras soportar tanta claridad. 

Salgo, miro a mi alrededor y no me lo creo.

Es posible, existe, es real.

Sólo hay que seguir corriendo, caminando, gateando, hasta dejar atrás el laberinto.

Por favor, no despiertes. 

Por favor...

Nunca dejes de soñar.


Nos leemos.

martes, 20 de septiembre de 2022

Vamos a estar bien

Este blog siempre fue como un refugio para mí. Un lugar de descargo y donde podía encontrar el aliento y un abrazo seguro de desconocidos. Desconocidos que se volvieron mejores amigos, algunos aún siguen en mi vida y otros ya no, aunque siempre tendrán un lugar muy especial entre mis recuerdos. Pero estoy inmensamente agradecida por este espacio que me permite respirar cuando me siento demasiado abrumada. Ya no soy la adolescente que se hizo un blog pro ana hace doce años, pero si soy una persona a quien de vez en cuando la nostalgia la trae de vuelta a recordar esa vieja contraseña del blog y explayarse. Así que, aunque ya casi nadie me lea, acá va otra entrada. 

En un mes cumplo años y estoy comenzando a sentir el bichito juzgón sobre mi hombro preguntando por todas aquellas cosas que aún no he logrado o lo que no resolví este año. Siempre pesa más lo que uno no hizo, que todo lo que si se ha cometido. No estoy muy contenta con los resultados pero debo darme un poco de crédito porque superé cosas que no creí poder. Me levanté cuando ya estaba muerta y retomé mi vida, casi como si nada. Al menos por fuera, o al menos eso es lo que pretendía reflejar. Fortaleza. Y lo fui, y lo soy. Fuerte. Pero también fui muy débil. Y esa también es parte de mi historia. Y no sé si me estoy engañando a mi misma también, si finalmente cambiamos la racha, o si simplemente crecimos, y ahora no queda otra que solucionar lo que se puede y darle para delante. Hasta donde pueda. Porque también hay días malos y las circunstancias a veces tampoco ayudan, pero solo queda respirar un poquito y encarar de nuevo. Aferrarse a lo poco bueno que encontremos y armarnos de vuelta todos los días. Como lo hacen todos, hasta esa persona que parece tener la vida resuelta. Porque al fin y al cabo no somos seres perfectos, al contrario, y está bien. Estamos bien. 
Vamos a estar bien. 🤞🏻

Nos leemos.





sábado, 25 de junio de 2022

Rota y entera a la vez

Lo único que me gusta de mí misma es mi entereza. 
Por momentos parezco una niña pequeña que canta sin tener ni una sola preocupación entre sus pensamientos. Fuerte y potente, con pasión. Melodías melancólicas, otras felices, otras empoderantes.
Y mi sonrisa. Cansada, falsa y deslumbrante. Ya no tan rota, pero que apenas se asoma frente a otros.
Sonrío y canto para mí, cuando estoy sola. A veces en compañía, ya no borracha pero sí cómoda. 

Mi vida se convirtió en un relato que se repite. Una rutina que no me gusta y me cansa.
Pero sé que estoy ayudando a otros. Me gusta sentirme útil, saber que mi presencia hace bien y que puedo aliviar a otros. 
A veces me canso y quiero gritar, correr e irme lejos. 
Algunos días me pregunto demasiadas veces si esto es todo.
Si acaso esto es mi vida y si así lo será siempre.

Crecí creyendo que podría hacer muchas cosas, pero a veces me cuesta hasta terminar el día.
A veces me cuesta mirarme en el espejo y mentirme que estoy bien, que todo va a estar bien.
Lo único que me sale bien es dejarme para después. 
Un después que se alarga hasta el infinito.

Lo único que me gusta de mi misma es mi perseverancia, o que quizás solo soy demasiado terca.
Nos leemos.