viernes, 13 de octubre de 2023

Ruido mental

 Conozco el miedo desde la ansiedad. Temer a la incertidumbre, a lo que vendrá, a lo desconocido. 

Hoy siento un miedo tan profundo que me hace descomponer, se me baja la presión y quiero que los días corran tan rápido como los latidos de mi corazón. No sé que va a pasar pero no tener certeza de nada hace que mi cabeza se funda en un sin fin de preguntas sin respuestas, escenarios catastróficos y sensaciones de densa oscuridad que no se lo deseo a nadie. 

Las noticias que nos toca digerir todos los días son devastadoras en todos lados y desde hace unos años. Es horrible tener tanta información en la palma de la mano porque tu cabeza termina desgastada de ver videos de terror uno tras otro, de leer noticias y cifras desoladoras. Te agotas. 

Desde hace unos meses que vivo como si caminara sobre vidrio, con miedo a tocar algo y que todo se desmorone. Bueno, esta semana sentí que se me desmoronó todo. Tengo la cabeza en cualquier lado y miedo, mucho miedo. Y lo peor es que no se lo quiero contar a nadie porque nadie sabría bien que decir.

Quisiera no haber perdido el hábito de la meditación y poder sacarme los problemas de la cabeza aunque sea unos minutos, o tomar hasta quedar inconsciente como en la adolescencia, cualquier opción sería buena en estas instancias. 


Si leíste hasta acá manda buenas vibras. Gracias.

Nos leemos.

domingo, 3 de septiembre de 2023

Se apagó el sol

Miró tu cama y solo quedan restos de tus pelitos blancos como el algodón, esos por los que alguna vez tanto renegué cuando se pegaban a mi ropa antes de salir de casa. Hoy los miró con nostalgia cuando los veo por toda la casa y no quiero que se acaben nunca. 

El dolor será interminable, ni siquiera otros 10 años serán suficientes para olvidar todas y cada una de tus travesuras, tus caras de felicidad, tus bailecitos cuando esperabas la comida, tus sonidos intentando imitar mi voz, tus juegos, tu paciencia para aguantar mis abrazos y besos. Te di mis últimos en esa mesa fría y aterradora, pero ese es sólo un recuerdo malo de todos los recuerdos buenos que tengo con vos. Hoy sonrío recordando, tratando de calmar las lágrimas.

Pero eras mi sol y hoy esta nublado. 

Me quedo con todo el amor que me diste y con la esperanza de volver a verte corriendo hacía mi con la lengua afuera, tu cola moviéndose sin cesar y tus ojos iluminados por ese brillo de amor que me hará tanta falta. 

Te amo Romeo. Te amo por siempre hijo.




miércoles, 19 de julio de 2023

Back to basics

 Nadie te dice lo difícil de aceptar la realidad que llega con los años, y sobre todo para una mujer. Sobre todo para una mujer en recuperación o recuperada de un TCA.

Subir de peso, acné, tener que incorporar productos antiage a la rutina, ver un cuerpo diferente frente al espejo, notar que tu pelo ya no brilla como antes, celulitis en lugares que no creías posible, etc.

Toda mi vida me sentí valorada por mi belleza, como si fuera eso lo único que yo podría aportar a este mundo. Nunca me sentí inteligente, o talentosa en algo, simplemente me levantaba y salía al mundo con la "skin" correcta para que todos me halaguen algo. 

Con los años los halagos fueron desapareciendo. Luego escuchaba rumores sobre mi subida de peso pero no le daba importancia porque ahora estaba saludable. Era un alivio no tener que levantarme a la madrugada a entrenar por horas antes de ver la luz del día, o no tener que hacer ruido al vomitar, o esconder comida en la pulcritud de mi habitación. 

Fueron años los que dedique a construir mi amor propio. Años de caídas, de autoflagelación, de llanto incontrolable, de intentos fallidos... Todo esto acompañados de una depresión mayor y una ansiedad que aún porto. Fue un trabajo muy arduo, entrando y saliendo de terapia, poniendo todo de mi parte y más. Pero todo esto se esfuman en cuestión de segundos cuando hoy me subo a una balanza o intento usar ese jean que me aprieta más de la cuenta. 

Me siento mal, me siento fea, me siento gorda. Esta última era mala palabra en mi vocabulario años atrás, la peor atrocidad. 

Hoy estoy con el mismo peso que me hizo caer en el abismo de ese TCA a los 14 años. 

Hoy con 28 años, sigo atrapada entre los estándares de belleza que te hieren todos los días. Que te matan. En una sociedad donde si sos mujer solo te miran y te tratan bien cuando cumplís con ciertos requisitos.

Hoy vuelvo donde empecé. 

Nos leemos.