domingo, 31 de agosto de 2025

El duelo es amor que no tiene donde ir

 Hace un mes murió mi abuela. La única persona que realmente me amó. Me amó tanto pero tanto que no creí merecerlo. Fue la única figura materna que conocí de chiquita, porque a mi madre solo la veía los fines de semana hasta los 8 años que nació mi hermano y dejó de trabajar tanto. Mi abuela era la primera persona que veía y la última que me arropada hasta quedarme dormida. La que pasaba tardes enteras haciéndome compañía. Cocinandome, alistándome, llevándome adonde sea que fuera me llevaba siempre con ella. 

Aguantó 93 años, 93 inviernos. Pero no llegó a la primavera, su estación favorita. Muchas veces creí y añoraba que fuera inmortal. Hoy veo las flores empezando a florecer sobre los árboles, el perfume de las flores por doquier y se que esas pequeñas cosas la hacían muy feliz. No se que va a ser de mi cuando llegue el verano y escuche el sonido de los coyuyos sin poder decir: "Abuela, escuche como cantan los coyuyos", ni poder ver luego su enorme y aniñada sonrisa. Los amaba, supongo porque anunciaban la víspera de navidad, otra época muy especial para ella. Desde temprano se ponía a decorar su hogar con miles de ornamentos y cuando ya no podía hacerlo por su cuenta, se sentaba y ordenaba a todos a su alrededor hasta que las cosas quedaban como a ella le gustaran. Otra fecha que va a doler, como todos los dias después de ese 30 por la tarde. Podría hablar horas sobre ella pero me reconforta saber que todos los recuerdos de su vida están a salvo conmigo.

La extraño, la amo y lo voy a hacer hasta mi último respiro. 

Gracias por todo abuela.

Nos leemos

lunes, 7 de julio de 2025

deSOLAción

 Hoy es lunes 7 de julio y han pasado 4 días desde que me enteré lo que tengo.

Cuando era joven coquetee varias veces con la muerte y hoy la tengo parada en la puerta, mirándome de reojo, ansiosa de tocarme finalmente. 

Hoy es lunes 7 de julio y tendré finalmente un diagnóstico médico y no una devolución de chatgpt. Pero sabemos que es casi lo mismo. 

Pase por varios estados emocionales pero por sobre todas las cosas me siento sola. Siento que nadie entiende o que no le dan importancia al asunto y esta bien, porque soy yo la del problema, no ellos. Yo soy la que no tiene obra social, ni trabajo, ni plata, ni donde caerme muerta, literalmente.

Consejo: traten de desear morirse menos, porque después la vida te sorprende con eso que tanto querías.


Nos leemos.

miércoles, 5 de febrero de 2025

El fantasma de veranos pasados

¿Qué le dirías a tu yo del pasado? 
Aquella personita de muchos años menos que tu vos actual, esa que tenía tanta ilusión pero también tantos miedos. ¿Te acordás cuando tenías agorafobia y te empezaba a faltar el aire cuando ponías un pie en la vereda? ¿O cuando sufrías tanto la anorexia que renegabas con cada outfit, o cuando te dabas un atracón y terminabas quedándote en casa porque sentías vergüenza y asco de vos misma? Y como olvidar cuando tu cuerpo empezaba a temblar repentinamente y casi a diario por la ansiedad.
Quisiera decirte que hicimos el esfuerzo de mejorar muchos de esos aspectos, crecimos y maduramos. Nos empezamos a cuidar más porque nos dimos cuenta que éste es el único cuerpo que vamos a tener en esta vida. También comenzamos a valorar un poco más nuestra vida, y con esa práctica también nos propusimos querernos más. La salud mental es importante y eso lo tenemos muy presente, pero de a poco también comenzamos a sanar nuestra cabeza.
Fue un proceso largo y todavía queda mucho camino por recorrer, pero seguimos avanzando.
Gracias por lo vivido, por el pasado y nuestro ayer. Por los fantasmas también porque nos ayudaron a escapar de los lugares tenebrosos y nos dieron el empujón necesario para que hoy miremos algunos de esos problemas desde arriba. Desde otro vagón, desde otro lugar más sano. 
Tengo grandes expectativas para nuestra yo del futuro y se que no la vamos a defraudar. 
Hasta siempre. Tu yo del presente.


Sigo acá. 
Nos leemos. 

sábado, 21 de septiembre de 2024

Sobre-vivir

 Hola.

Hace mucho que no pasaba por acá. La verdad es que la vida de adulta me quita mucho tiempo y termino sin ganas de hacer nada de lo que me gusta, como escribir. 

Mi vida este año dio un giro de 180° y no tuve otra alternativa más que crecer y ser responsable. Se lo asociamos a mi retorno de Saturno, por supuesto. 

Tuve mis momentos de bajones y crisis existenciales como siempre y para no perder la costumbre, pero mantenerme ocupada me viene salvando de no caer más bajo. Simplemente fingimos demencia y seguimos. 

Quiero volver al hábito de la escritura y volcar mis pensamientos en algún lugar para sentirme más liviana. Pero la verdad es que me canso mucho y el poco tiempo que me queda libre lo uso para ir al gimnasio y dormir. 


Espero que ustedes estén bien donde sea que estén, gracias por acompañarme tantos años.

Nos leemos.

viernes, 19 de enero de 2024

1ro vos

Esta vez mi primera entrada del año no es un 1ro de enero, sino que se atrasó unos cuantos días. ¿La razón? Muchos cambios esperados e inesperados ocurriendo a la vez. En fin, la vida sucediendo.

Mis rutinas cambiaron y yo también lo hice. Pero es algo bueno. Es algo que necesitaba y que llegó en el momento correcto.

Este año quiero hacer cosas que tengo pendientes pero también, como dije en mi última entrada, quiero disfrutar. No quiero que sea todo tan serio, quiero relajarme y fluir. Creo que ese es mi principal propósito. Ser una adulta en paz conmigo misma. Y debo decir que voy por buen camino. 

Tengo días en los que el estrés me agobia y momentos en los que estoy a punto de perder la cordura y solo quiero sentarme a llorar, pero no dejo que mis emociones me ganen. Todo lo que viví durante estos años me hicieron la mujer fuerte y capaz que soy hoy en día. Y no puedo dejar que cosas diminutas y sin importancia me afecten, y mucho menos algunas personas. Porque nadie sabe todo lo que sufrí, lo que lloré, lo que peleé; solo yo lo sé. Y ese es mi gran poder. 

Quiero que sepas que sin importar por lo que estés atravesando en estos momentos, yo confío en que vas a poder salir de esta, así como ya lo hiciste otras tantas veces. Porque también sos fuerte, y porque estamos para cuidarnos, respetarnos y priorizar la paz con nosotros mismos por sobre cualquier otro inconveniente externo. 

No sé que me deparará el destino este año pero sé muy bien que me tengo a mí y que mi relación conmigo hoy está bien. Y este no es un dato menor. 

Suerte.



Nos leemos.



viernes, 1 de diciembre de 2023

La vida es eso que pasa mientras soñas

Este año cumplí 29 años, muchos más de los que esperé alguna vez cumplir. Siempre tuve esos pensamientos medio suicidas y autodestructivos, con fechas de posibles atentados hacia mi persona y mucho odio hacia mí misma. Hoy creo que era falta de aceptación, de autoconocimiento y el afán de compararme con cualquier persona que se me cruzara. 

Crecí mucho y eso no sólo se nota en mi edad. Hoy quiero vivir. 

El pasado mes tuve un susto que terminó siendo anécdota pero que me hizo ver lo descuidada que tengo mi salud y lo poco que me importaba el bienestar mi cuerpo. Me hizo dar mucho miedo y ver de cerca un posible fin. Me hizo sentir pequeña, impotente, un simple ser humano con el poder de absolutamente nada. 

Me hizo ver una realidad que casi siempre decidimos ignorar.

Creo que estamos acá para hacer cosas que nos hagan bien, pasarla bien y querer(nos) mucho. Pero también creo que esas cosas me costaron toda mi vida y ahora no es la excepción. 

Es difícil dejar atrás patrones de conducta que nos condicionaron durante décadas, callar las voces que escuchamos a diario en nuestros pensamientos, dejar morir los miedos que nos destruyen por dentro y todo a nuestro alrededor. 

Quiero vivir una vida de ensueños, pero vivir al fin. Vivir sin condiciones, sin un nudo en la panza que me hace saber que todo se puede arruinar en un segundo. 

Anoche me tocó cuidar a mi abuela que tiene demencia senil. Toda su vida vivió con muchos miedos, que se los pasó a sus hijos y eventualmente esa ansiedad llegó a mí. Lo feo es que esos miedos aún la persiguen hoy con 91 años en sus sueños, o mejor dicho en sus pesadillas.

No quiero vivir ni un día más siendo prisionera de mis miedos. Quiero disfrutar cada minuto estando acá, pero aún debo aprender a hacerlo. 

Voy a intentarlo.


Nos leemos.





viernes, 13 de octubre de 2023

Ruido mental

 Conozco el miedo desde la ansiedad. Temer a la incertidumbre, a lo que vendrá, a lo desconocido. 

Hoy siento un miedo tan profundo que me hace descomponer, se me baja la presión y quiero que los días corran tan rápido como los latidos de mi corazón. No sé que va a pasar pero no tener certeza de nada hace que mi cabeza se funda en un sin fin de preguntas sin respuestas, escenarios catastróficos y sensaciones de densa oscuridad que no se lo deseo a nadie. 

Las noticias que nos toca digerir todos los días son devastadoras en todos lados y desde hace unos años. Es horrible tener tanta información en la palma de la mano porque tu cabeza termina desgastada de ver videos de terror uno tras otro, de leer noticias y cifras desoladoras. Te agotas. 

Desde hace unos meses que vivo como si caminara sobre vidrio, con miedo a tocar algo y que todo se desmorone. Bueno, esta semana sentí que se me desmoronó todo. Tengo la cabeza en cualquier lado y miedo, mucho miedo. Y lo peor es que no se lo quiero contar a nadie porque nadie sabría bien que decir.

Quisiera no haber perdido el hábito de la meditación y poder sacarme los problemas de la cabeza aunque sea unos minutos, o tomar hasta quedar inconsciente como en la adolescencia, cualquier opción sería buena en estas instancias. 


Si leíste hasta acá manda buenas vibras. Gracias.

Nos leemos.

domingo, 3 de septiembre de 2023

Se apagó el sol

Miró tu cama y solo quedan restos de tus pelitos blancos como el algodón, esos por los que alguna vez tanto renegué cuando se pegaban a mi ropa antes de salir de casa. Hoy los miró con nostalgia cuando los veo por toda la casa y no quiero que se acaben nunca. 

El dolor será interminable, ni siquiera otros 10 años serán suficientes para olvidar todas y cada una de tus travesuras, tus caras de felicidad, tus bailecitos cuando esperabas la comida, tus sonidos intentando imitar mi voz, tus juegos, tu paciencia para aguantar mis abrazos y besos. Te di mis últimos en esa mesa fría y aterradora, pero ese es sólo un recuerdo malo de todos los recuerdos buenos que tengo con vos. Hoy sonrío recordando, tratando de calmar las lágrimas.

Pero eras mi sol y hoy esta nublado. 

Me quedo con todo el amor que me diste y con la esperanza de volver a verte corriendo hacía mi con la lengua afuera, tu cola moviéndose sin cesar y tus ojos iluminados por ese brillo de amor que me hará tanta falta. 

Te amo Romeo. Te amo por siempre hijo.




miércoles, 19 de julio de 2023

Back to basics

 Nadie te dice lo difícil de aceptar la realidad que llega con los años, y sobre todo para una mujer. Sobre todo para una mujer en recuperación o recuperada de un TCA.

Subir de peso, acné, tener que incorporar productos antiage a la rutina, ver un cuerpo diferente frente al espejo, notar que tu pelo ya no brilla como antes, celulitis en lugares que no creías posible, etc.

Toda mi vida me sentí valorada por mi belleza, como si fuera eso lo único que yo podría aportar a este mundo. Nunca me sentí inteligente, o talentosa en algo, simplemente me levantaba y salía al mundo con la "skin" correcta para que todos me halaguen algo. 

Con los años los halagos fueron desapareciendo. Luego escuchaba rumores sobre mi subida de peso pero no le daba importancia porque ahora estaba saludable. Era un alivio no tener que levantarme a la madrugada a entrenar por horas antes de ver la luz del día, o no tener que hacer ruido al vomitar, o esconder comida en la pulcritud de mi habitación. 

Fueron años los que dedique a construir mi amor propio. Años de caídas, de autoflagelación, de llanto incontrolable, de intentos fallidos... Todo esto acompañados de una depresión mayor y una ansiedad que aún porto. Fue un trabajo muy arduo, entrando y saliendo de terapia, poniendo todo de mi parte y más. Pero todo esto se esfuman en cuestión de segundos cuando hoy me subo a una balanza o intento usar ese jean que me aprieta más de la cuenta. 

Me siento mal, me siento fea, me siento gorda. Esta última era mala palabra en mi vocabulario años atrás, la peor atrocidad. 

Hoy estoy con el mismo peso que me hizo caer en el abismo de ese TCA a los 14 años. 

Hoy con 28 años, sigo atrapada entre los estándares de belleza que te hieren todos los días. Que te matan. En una sociedad donde si sos mujer solo te miran y te tratan bien cuando cumplís con ciertos requisitos.

Hoy vuelvo donde empecé. 

Nos leemos.

sábado, 13 de mayo de 2023

Wonderland

 Ya nadie sueña con el ayer,

la extrañeza es empoderante,

y la pena esta oculta,

como mis lunares bajo maquillaje.


Soy porque fui aquella que murió.

Existo porque perdí pero hoy puedo ganar. 



Nos leemos







domingo, 26 de marzo de 2023

Gone girl

2 de la madrugada de un sábado por la noche y estoy en la calle, corro en zig zag de una vereda a la otra.

Choco con un par de árboles, miro de reojo y sigo huyendo de mi peor enemigo. 

Todo está oscuro pero yo no pierdo de vista esa luz tenue que se refleja a lo lejos. 

Mis ojos rojos de tanto llorar comienzan a abrirse más y más, mis pupilas se dilatan y en breve se enceguecen tras soportar tanta claridad. 

Salgo, miro a mi alrededor y no me lo creo.

Es posible, existe, es real.

Sólo hay que seguir corriendo, caminando, gateando, hasta dejar atrás el laberinto.

Por favor, no despiertes. 

Por favor...

Nunca dejes de soñar.


Nos leemos.

martes, 20 de septiembre de 2022

Vamos a estar bien

Este blog siempre fue como un refugio para mí. Un lugar de descargo y donde podía encontrar el aliento y un abrazo seguro de desconocidos. Desconocidos que se volvieron mejores amigos, algunos aún siguen en mi vida y otros ya no, aunque siempre tendrán un lugar muy especial entre mis recuerdos. Pero estoy inmensamente agradecida por este espacio que me permite respirar cuando me siento demasiado abrumada. Ya no soy la adolescente que se hizo un blog pro ana hace doce años, pero si soy una persona a quien de vez en cuando la nostalgia la trae de vuelta a recordar esa vieja contraseña del blog y explayarse. Así que, aunque ya casi nadie me lea, acá va otra entrada. 

En un mes cumplo años y estoy comenzando a sentir el bichito juzgón sobre mi hombro preguntando por todas aquellas cosas que aún no he logrado o lo que no resolví este año. Siempre pesa más lo que uno no hizo, que todo lo que si se ha cometido. No estoy muy contenta con los resultados pero debo darme un poco de crédito porque superé cosas que no creí poder. Me levanté cuando ya estaba muerta y retomé mi vida, casi como si nada. Al menos por fuera, o al menos eso es lo que pretendía reflejar. Fortaleza. Y lo fui, y lo soy. Fuerte. Pero también fui muy débil. Y esa también es parte de mi historia. Y no sé si me estoy engañando a mi misma también, si finalmente cambiamos la racha, o si simplemente crecimos, y ahora no queda otra que solucionar lo que se puede y darle para delante. Hasta donde pueda. Porque también hay días malos y las circunstancias a veces tampoco ayudan, pero solo queda respirar un poquito y encarar de nuevo. Aferrarse a lo poco bueno que encontremos y armarnos de vuelta todos los días. Como lo hacen todos, hasta esa persona que parece tener la vida resuelta. Porque al fin y al cabo no somos seres perfectos, al contrario, y está bien. Estamos bien. 
Vamos a estar bien. 🤞🏻

Nos leemos.





sábado, 25 de junio de 2022

Rota y entera a la vez

Lo único que me gusta de mí misma es mi entereza. 
Por momentos parezco una niña pequeña que canta sin tener ni una sola preocupación entre sus pensamientos. Fuerte y potente, con pasión. Melodías melancólicas, otras felices, otras empoderantes.
Y mi sonrisa. Cansada, falsa y deslumbrante. Ya no tan rota, pero que apenas se asoma frente a otros.
Sonrío y canto para mí, cuando estoy sola. A veces en compañía, ya no borracha pero sí cómoda. 

Mi vida se convirtió en un relato que se repite. Una rutina que no me gusta y me cansa.
Pero sé que estoy ayudando a otros. Me gusta sentirme útil, saber que mi presencia hace bien y que puedo aliviar a otros. 
A veces me canso y quiero gritar, correr e irme lejos. 
Algunos días me pregunto demasiadas veces si esto es todo.
Si acaso esto es mi vida y si así lo será siempre.

Crecí creyendo que podría hacer muchas cosas, pero a veces me cuesta hasta terminar el día.
A veces me cuesta mirarme en el espejo y mentirme que estoy bien, que todo va a estar bien.
Lo único que me sale bien es dejarme para después. 
Un después que se alarga hasta el infinito.

Lo único que me gusta de mi misma es mi perseverancia, o que quizás solo soy demasiado terca.
Nos leemos.


lunes, 16 de mayo de 2022

Querer querer a alguien cuando sin querer ya quisiste a otro

Hoy me compré un vestido y pensé en vos.
Pensé en las noches cálidas de verano,
y en los bares abiertos hasta pasada la medianoche.
Pensé en los paseos en tu auto, 
tu mano sobre mi muslo y la otra al volante,
con tu mirada sobre la mía y tu cabeza en cualquier parte.
Pensé en nuestros sueños rotos,
en todas las palabras que el viento se llevó,
en tus mentiras, y en tus engaños, que todo lo derrumbó.
Pensé en que el tiempo nada lo curó,
porque seguís apareciendo en mi mente aún cuando nadie te llamó.
Hoy me compré un vestido y otro me lo quitó.
Otro, a quién aún no quiero como te quise a vos.

















Nos leemos.

miércoles, 4 de mayo de 2022

Un poco de orgullo

 Me cuesta trabajo entender que estamos en el quinto mes del año, de un año que aún escribo mal sobre papel porque lo sigo confundiendo con el anterior. Pero la diferencia que hay entre ambos es que me siento mejor. Mi vida cambio mucho y aunque por momentos me siento al borde del colapso, hago una pausa, me calmo, me cuido y sigo. Esto es algo que me hace sentir muy orgullosa porque el año pasado fue caos constantemente y hoy, aunque por momentos no entiendo mucho que pasa, trato de escucharme y respirar antes de que se vaya todo al carajo. Con esto quiero decir que aún no tuve ningún ataque de ansiedad, y esto es otra de las razones por las que me siento orgullosa de mi misma.

Y ya que hablamos de razones por las cuales está bien que se me infle el pecho de vez en cuando, estoy controlando mis manías con la limpieza, ya no me lastimo las manos so that's good. También me tomo el trabajo de ir a lugares incluso cuando la mayor parte del tiempo no quiero hacerlo, pero voy siempre. Y hay días en los que me siento muy sociable y puedo mantener una conversación con un extraño sin sentirme la peor cosa del universo.

Con esto último quiero destacar que sigo teniendo muchos problemas internos, de autoestima y que no se van a ir fácilmente. Se que no es nada nuevo, pero si es algo que se intensificó durante el último par de años from hell. Fueron años que no regresaran (hablando de mi edad) pero mejor que no regresen, mejor no pensar en ellos. 

Hoy estoy en piloto automático pero haciendo todo lo posible por actuar como un ser humano normal, aunque en este momento me duelan los riñones. Los riñones, o sea, tengo 27 años y me siento de 40. Y 40 es joven, lo sé, al menos ahora que estoy más cerca lo sé. 

Espero que los que aún se detienen a leerme estén muy bien y que tengan un mes muy pero muy bueno, y un año excelente. Por favor porque todos se lo merecen. Cuídense mucho.


Nos leemos.

jueves, 17 de febrero de 2022

Vomito no literario

 Tuve días normales, regulares e incluso buenos, pero no me sale escribir sobre algo que no sea estar del orto. ¡Que pesada!, y si. 

Hoy hice todo lo que dicen los libros de autoayuda que leo para tener un buen día y evitar la ansiedad: meditar, hacer ejercicio, hacer yoga, escuchar música, tomar un baño relajante. Fail. No puedo evitar querer gritar y dejar que la ansiedad me lleve hacía lugares que prometí dejar atrás. ¡Que difícil todo!

No puedo evitar sentir miedo y desconfiar de mi misma. Me enfrento a cosas grandes y me sigo sintiendo indefensa y rota. Se que algunas veces soy fuerte pero muchas veces solo pretendo serlo por afuera. 

Hoy discutí con mi padre y terminé temblando y atragantándome con comida. Es que cuesta mucho no sentirse de 15 años en casa de tus papás, con ellos resoplándote en la nuca en cada momento del día. Y es aún peor sabiendo que mi familia no es para nada tranquila, hay gritos y peleas a diario. Y aunque para todos son situaciones normales y pasajeras a mi me afectan demasiado. No puede ser normal esto. ¿Cómo puede ser que en realidad soy yo la que se siente rara? Yo soy la de los ataques de ansiedad y de pánico, yo soy la que tiene miedos, la que llora encerrada, la que va a terapia. 

Pero mi hermanito de 19 años es el que se va primero de casa, con el dinero de mis padres claro. Él es el que estudia en la universidad paga y a quien le están por regalar un auto porque ya tiene licencia de conducir. 

Estoy harta de ser tan complaciente con el único propósito de hacerle la vida fácil a todos pero hundiéndome cada vez más y más. Me arrepiento mucho de haberme dejado manipular por mis padres, de poner a todos por encima de mi misma, de dejarme para después, para nunca. 

Hoy lo sufro. Y me avergüenza mucho sentirme verde de la envidia de la persona a quien mas quiero en el  mundo, pero es que ni envidia me atrevo a sentir por ser siempre la niña buena. 

Me perdí gente, retrocedí tanto estos años. Y me esta costando mucho resurgir, aceptar que soy una mujer con necesidad de independencia, de estar sola, con mis amistades, de salir, y que no está mal, que no por esto no quiero a mis papás o soy una desagradecida o una mala persona. Y todo eso que se me inculco desde pequeña.

Tengo 27 años y no viví como planeé hacerlo. Me aterra el futuro y los números que siguen después de este. No soy quien quiero ser. Y aunque no es tarde, hoy sé que lo es. 
Hoy me siento mal y aunque no me crean, en todo este año no me permití sentirme mal. Pero no voy a llorar. 

Necesitaba vomitar palabras aunque en este momento solo sueño con vomitar literalmente. Pero no, porque ya no tengo 15 años.   


Nos leemos.



sábado, 1 de enero de 2022

Otro más, otro amanecer

 Feliz año nuevo.

Creo que nadie está de muy buenos ánimos para festejar, incluso en algunos lugares creo que no se puede, pero ¡dale! sobrevivimos a otro más y lamentablemente varios no pueden decir lo mismo. 

De una forma u otra mi optimismo sube un poco inevitablemente cuando empezamos otro año, y me gusta tanto que son las únicas entradas que suelo releer tiempo después. Me transportan a ese momento de tanta esperanza y expectativas, me da ternura y a la vez me desilusiono un poco. Pero así son las cosas. 

Deseo que este año las cosas salgan bien, que traiga buena salud para todos y valentía para perdonarnos, aceptarnos y dejar de estar en guerra con nosotros mismos. Deseo paz en tu corazón y en el mío. Y por favor, que haya más días buenos que aquellos que no lo son tanto. 

Nos leemos.

martes, 28 de diciembre de 2021

MMXXI

 Se acerca fin de año y puedo decir que este me dejó KO. Sufrí mucho a nivel mental y aunque el resto este bien sigue estando todo mal porque mi cabeza no funciona como se debe. No puedo disfrutar de las cosas tan buenas que tengo porque de un momento a otro llega la innombrable depresión, para acompañar a su vieja amiga ansiedad, que vive conmigo desde hace años. Para quienes viven esto a diario sabrán que es una tortura, sobre todo cuando no esta controlada y los que querés no lo entienden. Te aísla, o te aíslas, es lo mismo. Estas sola con una emisora que no cambia nunca y que dice cosas que te dejan temblando de miedo. Y tenés tanto miedo que te deseas lo peor e incluso pensás en hacerlo vos misma. Pero seguís. Porque aunque estés mal te preocupás por los que quedan y también quizás porque te queda un poco de esperanza. Esa esperanza que te da el comienzo de un nuevo año.

Pero en mi caso, el miedo siempre está. Miedo a la incertidumbre, a seguir como estoy, a no poder cumplir con lo que me prometo a mi misma, a hacer lo mismo y seguir sola. Porque aunque tuve mi momento en el que me gustaba un montón estar sola, cuando estoy pasando bajo la nube negra me aterra la soledad. Me desconozco y me vuelvo oscura, rebelde en el peor de los sentidos y lastimo, a mi misma y a otros. La versión de mi misma que conocí este año con mis ataques de pánico y de ansiedad, no la quiero ver más. Quiero que se quede en este año y que sea tan sólo un viejo recuerdo que me enseñé a lo que no debo volver, nunca más. Pero esto no es seguro y es parte de la incertidumbre de no saber lo que está frente a nosotros. Solo pido no perder el control y que la ayuda que consiga sea buena y no me genere mayores problemas como lo que viví este año. 

Creo que esa es una de mis mayores promesas para el próximo año, volver a terapia. Buscar ayuda profesional de nuevo. Con todos los miedos que esto me genera, volver a confiar en alguien. Este año casi no lo conté pero tuve una muy mala experiencia con una psicóloga y me generó un trauma muy grande. Esto pasó en abril pero aún así no pude reponerme del todo. Pero sé que ese es el camino que debo tomar. Lo intenté pero no puedo sola. 


Espero que estén bien y que terminen bien este año, bueno o malo seguimos aquí.

Nos leemos.

viernes, 10 de diciembre de 2021

Ella

Camino descalza entre arboles sin vida,
pisando espinas y tierra mojada.
Miro al cielo pero solo veo nubes,
grises, negras y oscuras.
Cierro los ojos y digo tu nombre.

Pienso en ella y su recuerdo me amarga.
Escucho risas a lo lejos pero el llanto las apaga.
Veo destellos y deseo que sean estrellas,
mientras esquivo rayos en cada uno de mis pasos.
Sobrevivo.

Sigo.
Esta vez nado sobre mares color rubí.
No me asusto y siento la calma.
Los llantos se callan y mi rostro se ilumina.
Al salir veo correr sangre, 
pero el éxtasis es mas fuerte que el dolor.



Las heridas sanan y las cicatrices se tapan.
El ardor de mi alma intacta.
Hoy si la extraño a ella y a sus amigos,
pero el orgullo es vigoroso.
Solitario.

Sueño con poder volar.
Extender mis grandes y brillantes alas,
y lanzarme al vacío.
Un vacío que sea llenado por experiencias,
personas amables, lugares cálidos y amor.
Pero el miedo es un obstáculo que no logro rodear.

No quiero saltar al vacío sin tener preparadas mis alas.
No quiero seguir viviendo de recuerdos, ni de risas ajenas.
No quiero extrañarla más, quiero volver a ser ella.

Ojalá volver a ser ella.

Hazel





Nos leemos.

sábado, 6 de noviembre de 2021

Perdiendo tiempo

Me cuesta mucho volver a escribir porque volver a ser yo parece el desafío de mi vida. No sé quién soy, no sé lo que me gusta, no sé que hago acá solo sé que este año me comió el miedo.

Intenté volver a terapia y lo empeoró todo. Tuve incontables ataques de pánico y nada de apoyo. Mi familia me trata con cuidado, como una bomba de tiempo que en cualquier momento explota. Mis amigas desaparecieron del mapa en cuanto mencioné la palabra ansiedad. Volví a ser mi enemiga y a tenerme miedo durante las noches. 

Hoy mis días corren como el reloj que no frena, pensando en todo y en nada, existiendo. 



Creo que dejé la carrera. No sé si es bueno o malo pero si sé que no me gusta estar en esta laguna veinteañera. No me gusta quien soy si estoy perdida, al menos no ante los ojos de los demás porque yo siempre supe que lo estaba. Igual es un secreto, todavía nadie lo sabe porque mis libros aún siguen sobre mi escritorio. 

Este año sólo me dedique a llorar y a ser una dog mom porque adopté otra perra. Yo estaba totalmente negada pero este ser se la pasó día y noche, sol y lluvia en la puerta de casa. De todas formas no fui yo quién le abrió las puertas de casa, sucede que mi padre a pesar de todo lo malo tiene un lugar en su corazón reservado a los animales, quién lo diría ¿no? También está en proceso de adoptar a la mamá de la perrita pero eso es otra historia. 

El tema pandemia parece estar mejorando un poco pero no así mi salud mental. Sigo con miedo a salir de casa y juntarme con gente. No festejé mi cumpleaños pero tampoco lloré ese día. Me regalé un día evitando pensamientos que me generaran mucha ansiedad y hasta creo que medité. :)

Este es mas o menos un resumen de lo que viene siendo mi año. Tengo pensado actualizar más seguido pero veremos como va todo.


Espero que estén muy bien.

Nos leemos.