martes, 24 de octubre de 2017

Decepciones

Uno de mis mayores miedos siempre fue la decepción, sobre todo la idea de decepcionar a mis padres. Pero con el tiempo ese miedo se convirtió en realidad. 
No paro de decepcionar y decepcionarme. Y cada día se nota más que nunca fui ni seré perfecta como todo el mundo esperaba. Soy humana, soy imperfecta, pero me duele que sea así.
Y la gente también me decepciona a diario. Y yo sigo como una firme creyente de la buena gente, soy como una nena que sigue creyendo en Santa Claus aunque vio a sus padres comprando los regalos de navidad. Pero no puedo dejar de hacerlo. Y sufro por eso, sufro de decepciones y por la gente que ya no está en mi vida.
Ojalá creyera así tan ciegamente en mi misma...
Yo misma también me decepciono, no hago las cosas que mi yo del pasado habría querido. Estoy echando a perder todo el esfuerzo de años anteriores por episodios de mierda. Estoy confundida, aturdida, desesperada, pero no grito, ni me hago cargo de mis responsabilidades. Solo estoy. Solo existo mientras mi mundo se viene abajo. Y por dentro pienso que nada tiene sentido porque este no es mi lugar de todos modos, igual siempre me quise suicidar, total ya hice todo mal y no puedo hacer nada para cambiarlo.
¿Y si quiero revertir todo lo malo que hice? ¿Por donde empiezo?
Todo es más duro y complicado cuando sos adulto. Me encantaría tener 8 años nuevamente y sentarme atrás del auto de mi abuelo mientras me conduce hacia una plaza mientras me cuenta sus más grandes aventuras de joven. Pero hace 6 años que no escucho su voz, vendieron su auto apenas murió y yo definitivamente ya no soy una nena. No puedo volver.
No se quien soy, no se que quiero, no se nada y siempre quise saberlo todo.

Nos leemos.



2 comentarios:

  1. Aquí una tan decepcionada y perdida como tú, como buena niña perdida te doy un consejo e intento animarte... esa mariconada de "para encotrarse hay que perderse", es un asco pero es verdad jaja
    Ahora solo queda encontrarnos amiga. No te rindas. Sigue, llora, caéte y vuelve a levantarte ochenta millones de veces... escribe. Vive y al final las cosas tendrán un rumbo y sentido.
    Un beso enorme y millones más.

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  2. la expectativa es una carga que al final nos agota. nos consume, nos hace insuficientes. y eso a su vez nos engancha a un bucle de desesperanza. tenemos que aprender a quitarnos el lastre de lo que los demás esperan de nosotros. y a veces también de lo que nuestras yo del pasado esperaban de nosotras. porque nosotras somos nosotras, ayer y hoy, pero en constante sustitución. así que la yo de ayer es un "otro", y como otro, también debemos renunciar a sus expectativas.

    "la culpa, la calma, el castigo"

    ojalá suspires de alivio.

    te leo siempre
    xx

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Gracias por leer ♥