Me da miedo ser por siempre infeliz. Tengo casi todo para ser feliz, de a poco logro lo que quiero, de a poco se me presentan oportunidades que creí que jamás podría conseguir; pero no puedo sentirme ni mínima-mente feliz.
¿Que va a pasar si logro cumplir mis más desbaratados sueños y no poder disfrutarlos a pleno? Siempre que la estoy pasando bien o que veo que un ambiente es bueno debo recordarme a mí misma que debería estar sonriendo y riendo hasta que mis pulmones exploten.
El tema es que ese tipo de situaciones son tan ajenas a mí que cuando ocurren no sé como reaccionar. Y todo lo ajeno y extraño me asusta, como a todos. ¿Pero que pasa cuando ese miedo es tu propia felicidad?
Estoy acostumbrada a la soledad, el vacío y la melancolía. Es lo que soy, no es mi lugar feliz pero si mi lugar cómodo.
Soy como un fantasma que deambula por el mundo, que no va a ningún lado pero que quiere verlo todo. Que tiene sueños inalcanzables, pero cuando se presentan las oportunidades se hecha para atrás por temor a que el sueño se transforme en parte de la realidad que tanto odia.
También me aterra que las oportunidades no vuelvan jamás. Soy una persona que siempre espera hacer las cosas cuando estoy lista, o si algo está mal debo esperar hasta que todo esté bien. Pero la vida no te espera y hay algunas oportunidades que no vuelven.
El tema con las enfermedades mentales es que el presente nunca es el adecuado y siempre el mañana suena mejor que el hoy. Pero los años pasan, las oportunidades se van al igual que las personas y los sueños. Todo es pasajero, hasta la felicidad.
Entonces, ¿que hacemos?...
Nos leemos.