domingo, 12 de agosto de 2018

KO

La vida de nuevo me pegó. 
De la noche a la mañana todos mis problemas que parecían enormes, se volvieron diminutos si los comparamos con lo que me pasó estos últimos dos meses. 
Estoy en el pozo pero no veo escapatoria esta vez, estoy deprimida pero ahora no estoy sólo yo en color gris, todo a mi alrededor lo es. Le afecta a todos y aunque todos a mi alrededor siguen con sus vidas, la única débil soy yo. 
Quiero correr y no sé hacia donde.
Los silencios son dolorosos en casa, las sonrisas son falsas, los suspiros son largos y las lágrimas interminables. No veo un buen futuro para mi, veo menos gente en el y me asusta. No estoy lista.
La psicóloga me ayuda un poco, pero se que en algún momento tendré que dejar de ir y encargarme de todos mis problemas sola, hacer algo al respecto. 
El mundo sigue sacudiéndose y yo no me muevo, estoy clavada al suelo (o a la cama). Paralizada por el miedo y la incertidumbre, la angustia y la enfermedad. 
Mañana intentaré salir de mi cabeza.
Wish me luck.

Nos leemos.  

jueves, 19 de julio de 2018

El desafío de vivir

No sabía que se podía tener bloqueo de escritor, pero de la vida. 
Cuando te encontrás estancado en una rutina nauseabunda que no te deja avanzar porque no podes, porque no querés, porque no sabés qué hacer, o porque te da miedo lo que sigue y cómo puede terminar. 
Aveces cuesta vivir porque no es tan fácil como respirar, aunque así debería serlo. Nosotros la complicamos, siempre queremos más hasta cuando sabemos que no podemos. Y nos agobiamos por nadar en mediocridad, nos quejamos de nuestras miserias y quedamos sumergidos en angustia y dolor. 
Lo peor es que el sentimiento de culpa te mata. Te mata no saber qué hacer para sobrevivir en un mundo que te pertenece. Un mundo que construis a diario con tus acciones. Un mundo tuyo y de nadie más. 
Que difícil es vivir sintiéndote inferior a todos y a todo. Vivir con miedo a lo desconocido y a lo que conoces también. No aprendes, no avanzas, no creces. Te estancas y te morís. Pero sin darte cuenta.


Nos leemos.

lunes, 25 de junio de 2018

La soledad de siempre




La soledad asfixia, aprieta, lastima.
Te agota, te entumece, te desespera.

Lloras por un nadie, porque no hay nadie.
Sufrís en silencio, porque no tenes a nadie.

Y duele no tener un hombro para llorar,
ni brazos que te sostengan, labios que te sacien,
o el calor de alguien a tu lado.



Que débil sos cuando necesitas amor.







Nos leemos.